
Por Manuel Gutiérrez
Debilidad financiera, dependencia de China, caída de la economía, particularmente el sector privado y los ciudadanos de Rusia, son los signos del costo de los platos rotos de la guerra, que tienen que ser pagados indefectiblemente por alguien.
Rusia se desangra en lo militar, pero también en lo económico, su PIB cae en el 2023 un 2.5% sumado al anterior de 2.1% en 2022. La inflación ha subido un 6% real, con efectos en cadena, sus exportaciones se redujeron 4.6% en tanto que sus importaciones ascendieron un 4.1% todos estas cifras son reconocidas por el Banco Central de Rusia y son difundidas en Europa.
Luego de la invasión de Ucrania, se le fueron 80 mil millones de dólares en compañías extranjeras del suelo ruso que fueron ocupadas por los rusos cambiándoles el nombre pero dejando algunos símbolos que permitan reconocer la marca extranjera anterior.
Starsbuck, se convirtió en Stars Coffe y pone la misma sirena de la marca, algo parecido ocurre con McDonald’s, o las Donas Dunkin, llamadas Donutto, en Rusia. Sin embargo la productividad y el éxito del mercado, no son los mismos que bajo franquicias originales.
El gobierno ruso ha tenido que ajustarse, luego de los diez paquetes de sanciones económicas mundiales a apretarse el cinturón, porque desde el inicio de la guerra en Ucrania, se ha reducido un 20% su gasto en sectores públicos y sociales, no relacionados con la Defensa, una reducción que en números representa 47 mil millones de dólares, lo que significa que el coloso ruso depende más de exportación de gas, combustible, carbón, a su vecina y aliada China, que compra 94 mil millones de dólares es decir un 41% más en este año, que el anterior. China representa el 22% del comercio mundial de Rusia en este momento.
China no ha invertido en infraestructura de Rusia, sino en sectores de su conveniencia, que han crecido un 150% esto se aplicado a la venta de metales como el oro, cobre, acero, plata, y China los consigue vendiendo aluminio que es prioritario en la industria militar.
China por desgracia adopta medidas precautorias como las que tienen los países que desean abrir un conflicto. Compró en este año casi 5 toneladas de oro, con una gran convertibilidad y oportunidad de pago en caso de una crisis bélica.
Entre Europa, Estados Unidos, y otros países del G-7 se encuentran varados 300 mil millones de dólares rusos, en el caso de Europa el 70% del dinero ruso se encuentra embargado, afectando a 1,473 supermillonarios rusos, y 207 instituciones rusas, que no pueden acceder a los fondos requisados.
Las empresas que exportan en Rusia, sufren ahora un control más duro de los tipos cambiarios, lo que está causando según observa el Bank of América, que advierte que el rublo se está devaluando intencionalmente, ha caído un 15% con respecto al dólar en los últimos seis meses, lo que dañará a los exportadores que sobreviven en Rusia. El sistema financiero ruso basado en el rublo se encuentra en serio peligro.
La guerra tiene prioridad. El gasto militar en 2023, sin resultados favorables en los escenarios de batalla, implican un gasto del 60% más que el año anterior, llegando a 9.4 billones de rublos, que son 126 mil millones de dólares. La orientación de Rusia en ese sentido es convertir el capitalismo estatal, en una simple economía de guerra, con un 6% de su PIB destinado a las armas, más que el gasto social y de salud de Rusia.
Como economía de guerra, la austeridad se aplica en forma radical, se recorta inversión en infraestructura, medio ambiente, modernización, asuntos digitales, y vivienda, afectado al sector privado naciente en Rusia. Todo va a los militares y sus armas.
Si bien China ha aprovechado todo, atrajo a Rusia a su proyecto atorado de la Ruta de la Seda, de 10 mil millones de dólares, Xi Jinping ha atraído capitales extranjeros a un proyecto marítimo, ferroviario, carretero de distribución de bienes en gran escala, pero que presenta el problema que su inicio o fin, está en Europa, en donde precisamente se está sancionando al aliado ruso.
LA CAIDA DEL VODKA.
Un reflejo de segmento como es el vodka ruso, explicará lo que las cifras anteriores pretenden exponer. En México, entre enero y julio del 2023, se importaron solamente 4.5 millones de litros de vodka, un 14.7 menos con relación al año pasado.
La prohibición de Europa de comercializar esta bebida, se aplicó en varios países que prohibieron a las licorerías la comercialización de marcas rusas. Otro de los problemas es que otros países productores de vodka de origen Europeo, caso de Polonia, Finlandia, Suecia, Francia, y otros han incrementado su crecimiento, sobre todo bajo la calidad denominada Premium, las marcas europeas han desbancado en ese caso el producto ruso.
En México no hay restricción alguna al producto ruso, de hecho es aliada la 4T de Putin, pero el mercado principal está al norte. En el mercado internacional, el bolsillo de los estadounidenses ha vuelto a cambiar. Los precios de bebidas preparadas en bares, de un coctel complejo llegan a 25 dólares cada uno, lo que ha bajado el consumo, así como las preferencias, afectando a los whiskis de marcas Premium que han disminuido por su alto costo, en tanto el tequila mexicano, ha entrado en escena, marcas célebres ofreciendo productos de alta calidad con precios de 20 a 30 dólares por botella lo que ha desplazado vodkas rusos o de tipo Premium, caso de la casa Pernod, que comercializa el vodka Absolut, que ha disminuido en sus ventas, mismo caso de marcas por el vodka polaco Wiboroba, y otras marcas como Polonaise o Bisonte, que no son conocidas en México.
La esperanza está en que los consumidores preferencien el vodka por su reiterada destilación, lo que hace un producto de pureza y de “mejor salud” el coñac anda por la calle de la amargura por su costo y ha disminuido su venta mundial.
Lo ruso, está afectado por el fenómeno de la invasión, o como ocurre con rones de Cuba o Nicaragua, marcas relacionados con las familias en el poder total como los Ortega-Murillo, que manejan ese negocio también, y que descalifican la procedencia como no políticamente correcta ya que su consumo fortalece a las dictaduras opresivas.
Los bebedores ya tienen criterios políticos al seleccionar sus bebidas, evitando comprar cierta marca, para aprobar a dictaduras, caso que incluye a Putin, en Rusia pero principalmente consultan la cartera.
La situación económica está afectando al mundo ruso, aunque la casa Cuervo representa a Stoli, el vodka ruso, más conocido, (a 260 pesos en botella cerrada, aproximadamente en Guadalajara) enfrenta serias competencias de productos de menos precio en el máximo mercado que es el estadounidense, y en que el efecto de la guerra, de alguna forma restringió el mercado habitual para este combustible ruso para humanos. (Datos recabados en Milenio 19 de Octubre, 23 de Octubre, Cinco Días en Milenio)
En ningún sentido le ha salido la guerra, a las cuentas reales de Putin, pasan ya a su población y pobre industria y escaso sector privado, se van a la extinción con un rublo en plena picada, sin esperanzas de salir del pantano de la guerra en que van raspados y más pobres y militarizados y como segundones en el plano mundial atrás de Xi Jinping al que no se ve, como lo rebase Putin, cada día más dependiente ya hasta con Corea del Norte, hablándole al tú por tú, nadie respeta a los rusos en estos días.
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