
Por Manuel Gutiérrez
La desgracia del huracán Otis, no causa empatía entre los legisladores morenistas y menos en el presidente López, que a base de mentiras mañaneras dice que Acapulco ya tiene turistas, y que la reconstrucción será milagrosa, sin que tenga que desviar recursos de su favorito Tren Maya Militar y las otras mega obras elefantes blancos.
Los legisladores de “primero los pobres” negaron dar un centavo para Acapulco, en un presupuesto de 9 billones 66 mil millones de pesos que se gastarán en 2024, subsidiando el Tren Maya Militar, que importa más como la refinería fantasma de Dos Bocas, y los Diputados de Morena lograron aprobar el presupuesto que les mando su monarca de Palacio, sin quitarle ni una coma.
Los legisladores de la oposición declararon en la tribuna que este presupuesto es “insensible, vengativo, autoritario, al tiempo que reclamaron recursos que deben destinarse a la reconstrucción de Acapulco, así como de poblaciones de Guerrero afectadas por el siniestro.
Héctor Saúl Tellez, del PAN, señaló que su partido solicitó un fondo de reconstrucción para Acapulco, de 100 millones en la primera etapa de reconstrucción. Por su parte, el diputado José Francisco Yuñez, indicó que es “alarmante e inadmisible” ocultar recursos en vísperas del año electoral y ante el desastre de Acapulco.
Las reducciones prosiguen en lo que el presidente López considera que no merece prioridad alguna. Se reduce al Poder Legislativo 1,636 millones de pesos, 937 a la cámara de diputados y 410 a la cámara de senadores. Se reduce a la Comisión de Competencia Económica 86 millones, a la Auditoria Superior de la Federación, -lo que reducirá su capacidad de supervisión y vigilancia de desvíos de recursos oficiales- por 289 millones de pesos, en tanto que al INAI, (Transparencia y Protección de Datos Personales) se le reducirán 71 millones, este gobierno no quiere que el pueblo se informe y prefiere la opacidad y las sombras.
Para los Estados y municipios, se realiza otra reducción de 7 mil 189 millones de pesos, fruto de las participaciones a entidades federativas, particularmente los estados, con una caída de 4 mil 807 millones de pesos.
El presupuesto queda por debajo de la captación fiscal prevista, por más de 2 Billones de pesos, por lo que se estima que será un factor de inestabilidad económica, una vez que el estado no pueda cubrir sus gastos y compromisos.
Sin embargo, los recursos para Pemex, que no genera utilidades, seguirán fluyendo, como para el Tren Maya Militar.
EL REGRESO POR DECRETO DE LOS TRENES CIVILES.
El presidente López abusa de la mala memoria de los mexicanos, y el dia 8 de noviembre anunció “un decreto” para que las vías de tren sean utilizadas en el transporte de pasajeros, no solo para el movimiento de carga, por lo que dio un plazo hasta fin de este año a los concesionarios para que presenten sus proyectos y regresen los trenes de pasajeros.
El punto no es el decreto, que es innecesario. El problema es que el sistema ferroviario nacional está basado en una sola vía en ambos sentidos. Esto propicia que se detengan convoyes para esperar o privilegiar el paso de trenes más urgentes.
Aún preferenciando a los trenes de pasajeros, no es competivo el ferrocarril para llevar pasajeros, y genera pérdidas, porque su tiempo requerido va a 9 horas a 13 horas para llegar a la Ciudad de México, partiendo de Guadalajara.
El tren de primera (pulman) salía a las 21 horas y se suponía que su llegada a la terminal de la CDMX sería a las 7 de la mañana, lo que no sucedía con frecuencia. Un camión de pasajeros mejoró sus comodidades, amenidades y ofrece precios competitivos, y un tiempo de 6 a 7 horas a la Ciudad de México con más frecuencias y facilidades para adquirir los boletos. Los N de M en cambio era como si te hiciera un favor al venderte.
De nueva cuenta, se hizo un gran alarde demagógico. En estos tiempos, y menos con la aviación, interesa a al sector de negocios, el intentar competir con medios alternos que superan en eficacia, frecuencia y precio el transporte de pasajeros.
No es la falta de un decreto, es la falta de vías, para acelerar el recorrido, es necesario una inversión enorme con la ya no pueden en el Tren turístico Maya Militar, de más de 120 mil millones de pesos, en aras de tener un sistema ferroviario que pueda competir en tiempo, que ofrezca mejor seguridad y comodidad al pasajero, pero en las condiciones actuales con el aumento de los trenes cargueros, casi pasa uno de ellos a la Ciudad de México con intervalo de 20 minutos, es absolutamente risible el decreto de López.
El ferrocarril de pasajeros se acabó porque se hizo un servicio obsoleto, más costoso de subsidiar que rentable y por ello los concesionarios se dedicaron a la carga principalmente.
Puede haber algunos recorridos posiblemente rentables por densidad de usuarios, y tiempo que convengan para plantear este servicio, pero por ejemplo no se ha concluido el de México-Toluca, un sistema de tren eléctrico, que pretende tener un uso masivo a la CDMX, tampoco el del AIFA que sigue por debajo de lo estimado para la enorme inversión que significó sin utilidades.
Habrá que esperar que tramos pueden ser susceptibles de promover de nuevo el transporte de pasajeros, pero de antemano, fue una vacilada más del presidente que ante sus aplaudidores los hace creer en que el gobierno despertó y que los anteriores, por tontos, no lo fomentaron el uso de trenes de pasajeros.
Corto tiempo permitirá ver si esto fue solo un bloffpresidencial, como tantos que acostumbra, pasa sentirse el héroe de la patria de la semana, un sistema de transporte ferroviario moderno, rápido requiere de un gran esfuerzo oficial, privado y de un cuidadoso estudio de mercado para no ser otra broma demagógica.
Los trenes son un asunto serio y privilegiamos otros medios en su lugar. Tener una red funcional, rápida y cómoda, a precios convenientes es complicado y requerirá de una gran inversión. Por ello las acciones de los concesionarios ferroviarios tuvieron un descenso de 1.8% y 5% que se subsanó al cierre de la jornada de la Bolsa de Valores de México. López piensa definitivamente que estamos en el siglo pasado en los años sesenta, su visión de desarrollo es anacrónica como su retrasado apego al petróleo.
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