
Horacio Villaseñor Manzanedo
No habrá desarrollo urbano sin pasar del ordenamiento territorial al ordenamiento institucional. Un municipio construido todo, como Guadalajara, debe enfocarse en los servicios públicos, el crecimiento urbano tratarse interviniendo polígonos comerciales, industriales, habitacionales o mixtos, el valor público debe reflejar valor en las propiedades privadas. El desarrollo urbano del siglo XXI en ciudades como Guadalajara depende de la calidad de la administración, no de la cantidad de dinero que se disponga en las arcas municipales, es un asunto de soluciones, no de reacciones. Me explico. Hace más 50 años, en el ayuntamiento existía una Dirección General de Obras públicas y Servicios Municipales, con el tiempo, al inicio de los años ochenta, con una ciudad casi totalmente construida, la dirección encargada de las nuevas construcciones fue perdiendo, naturalmente, relevancia y nacieron, separadamente, la Dirección de Obras Públicas y, por otro lado, la Dirección de Servicios Municipales. Hoy convertidas en secretarías, la de Servicios Municipales debería ser la mas importante, no por ella en sí, sino porque la plusvalía de las construcciones depende de la calidad de vida y de la excelencia de los servicios donde estén. Actualmente, los políticos gobernantes locales, políticos mediocres y gobernantes solo porque ganaron una elección, pero no gobiernan nada, ni le entienden ni saben administrar. Me explico, servir, en la función pública, no significa que te gusta ayudar a la gente, significa que lo que haces, soluciona problemas. Si lo que hace un ayuntamiento, permite que vivamos con tranquilidad, en una ciudad segura, con servicios públicos que sirven y no solo que existen, porque hay oficinas para ello. Si lo que otorga el ayuntamiento, hace que la propiedad privada aumente de valor, el ayuntamiento sí sirve. Administrar, significa gobernar, poner orden para lograr algo, no administrar por administrar, gobernar por gobernar o poner orden por poner orden. Si no se logra lo que pretende una administración municipal, aunque haya administración no hay razón de ser, es más, se gasta en ella, no se invierte, se pierde dinero y el valioso tiempo. La administración que no sirve, daña, no conviene a la sociedad. La planeación, organización, dirección y control son los principios básicos, reconocidos de forma universal de la administración, y la administración pública debe planear, organizar, dirigir y controlar el espacio público, a través del corporativo público, no por medio de los ciudadanos. El asunto inicia con el gobierno del gobierno, y los políticos, más líderes que administradores, no saben gobernar al gobierno, los servidores públicos, por cierto, ni buenos ni malos, sino sin dirección ni control, hacen lo que les conviene o creen que deben hacer. Viven de su trabajo, con la frustración de tener jefes, probablemente de buenos sentimientos, pero sin capacidad, porque no se llega a los puestos directivos públicos por preparación ni experiencia, sino por conveniencia familiar, afectiva o política. En Guadalajara, durante el periodo de la administración municipal entre 1980 y 1982, hubo un ayuntamiento, que hizo todo lo que tenía que hacer para tener los servicios en inmejorables condiciones, pagar deudas heredadas, adquirir terrenos sin endeudamiento alguno y construir en ellos, en esos tres años, un panteón, calzadas, una planta de trasferencia de basura, un taller municipal, oficinas, un planetario, un edificio para el archivo municipal, grandes parques urbanos, etc. Con ahorros, con una buena planeación, organización, dirección y control de los dineros, el gobierno, ese sí, gobierno municipal, adquirió poco más de 130 hectáreas dentro de la ciudad y construyó tres grandes parques urbanos, los denominados Parque Del Dean, al sur; el Parque Ex-Penal Oblatos, al centro; y el Parque Natural Huentitán, al norte, todos en Guadalajara. Ese ayuntamiento aumentó 33%, las áreas verdes recibidas por la administración anterior, sin la tontería de incluir, para el cálculo, los camellones como metros cuadrados de área verde, ese ayuntamiento creció realmente el patrimonio de todos, no como ahora que se enajena y disminuye para beneficiar a algunos. Allí la diferencia entre un ayuntamiento que sirve y uno que se sirve. ¡Ni hablar!
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