
Por Manuel Gutiérrez
La guerra pasará de febrero en su segundo aniversario, y de hecho será muy larga.
Pero una mano amiga inesperada resolvió hacer lo que Estados Unidos entre sus vaivenes políticos y la lentitud de Europa a resolver la emergencia: Inglaterra proveerá a Ucrania de 3 mil millones de dólares a más dinero y facilitará cientos de drones y equipos para que la defensa subsista y vuelva a tener la iniciativa en algún momento.
Dice el librito militar, cuando dejas de avanzar, comienza a cavar.
Eso está haciendo Ucrania, que establece una red de trincheras, en torno a ciudades orientales de la zona de Donetsk, como Kupiansk, Lyman y Avdivka, pero también en a lo largo de la frontera con Bielorusia, y hasta Polonia, así como refuerza la región meridional de Jerson.
En forma paralela, Ucrania intensifica el reclutamiento, mediante modificaciones al cuerpo legal lo que le permitirá llamar a más combatientes. Las fortificaciones pueden ser la diferencia, ya que frenarán a las tropas rusas, que siguen teniendo bajas escandalosas en sus intentos de ataque, a la par la defensa permite hacerse, con menos tropas, lo que da tiempo para entrenar a los nuevos soldados.
La baja de municiones de artillería, hizo que el número de muertos de Rusia disminuyera, a la vez que les permitió intentar nuevas líneas de ataque. Pero decidieron no escatimar y vuelven a disparar con todo contra los neo zaristas.
Ucrania intenta regenerar su capacidad ofensiva, en que ahora las defensas de dientes de dragón, denominadas toblerone, por el chocolate suizo triangular, son construidas por los civiles, pero adicionalmente serán minadas en algunos puntos, para evitar dejar municiones peligrosas en su propio territorio, pero habrá las suficientes para que las encuentren los invasores.
Las mejoras defensivas se han superado en un 63%, se trabaja también en la zona norte, en Chernihiv, en dirección de Kyiv. Este trabajo se había postergado por el esfuerzo de la ofensiva del 2023, que finalizó radicalmente. Hoy los papeles se han cambiado.
Zelensky y el Primer Ministro de Inglaterra, Roshi Sunak, garantizó un incremento de ayuda militar a Ucrania, así como miles de drones durante su visita a Kyiv. La ayuda que se ofreció es por 3,190 millones de dólares, destinadas a misiles de largo alcance, lo han pedido con urgencia, defensa antiaérea, otra prioridad, municiones de artillería que estaban escatimando y seguridad marítima. Los drones serán de vigilancia, ataque y operaciones de largo alcance, exactamente lo que demanda Ucrania para reestablecer su dominio de las acciones de guerra.
La reversión de la guerra, está siendo muy costosa para Rusia, que intenta avanzar en el este y sur de Ucrania, pero el lunes fue especialmente negro para sus fuerzas, por la pérdida de mil soldados, y la destrucción de 24 carros de combate, 36 vehículos blindados, 30 sistemas de artillería un avión de reconocimiento A-50 muy sofisticado, con equipo para detección hasta por 600 kilómetros, el cual fue derribado en el Mar de Azov,
Adicionalmente cayó un bombardero ruso que se sumó a la cuenta de derribos, y que hacía funciones de control para la aviación rusa, con lo que perdieron la pauta para lanzar ataques, lo que tendrán que substituir.
La aviación invasora ha intensificado su cautela ante el riesgo que implica.
En Zaphoriya, se siguen usando obuses 777 de última generación, el 14 de enero, por lo que no se escatima en esfuerzos para aprovechar los errores de los rusos que nuevamente asumen la ofensiva en todo el frente, con mucha indiferencia en proteger a sus tropas de las elevadas mermas que causan los ataques realizados en forma torpe y que no hay ejército que pueda aguantarlas, aunque sea la tradición rusa.
El Reino Unido ofreció asistencia al terminar la guerra en un tratado Bilateral con Ucrania, en caso de que registre una nueva invasión de Putin. La asistencia en el conflicto actual comprenderá apoyos que van más álla de lo que Europa o Estados Unidos habían facilitado a Ucrania, lo que les permitirá recuperarse a la brevedad.
En tanto Rusia tendrá que pagar alto el precio de volver a recuperar lo perdido en la ofensiva del 23 y con nuevas capacidades, la guerra retornará con la violencia que le imprimió Putin a su ofensiva invernal, con oleadas de misiles y drones a su territorio a corto plazo.
Ucrania sigue siendo un hueso duro de roer, y nuevamente la “Pérfida Albión”, demostró una visión más completa del conflicto que los otros aliados, que ahora ven una pauta diferente en la forma de apoyar a los defensores.
No se puede jugar a la guerra defensiva, limitada y sin ánimo de disgustar al enemigo; cuando este pone en marcha una campaña total para exterminar a Ucrania, y los ingleses lo entendieron perfectamente. En eso su doctrina militar es muy clara, no hay substituto a la victoria y quien hace la guerra, debe arriesgar. Y destruir al enemigo en su propia cancha.
De sumarse la ayuda suspendida, el frente volverá cambiar en la primavera, pero con otro sacrificio de rusos, que podrá llegar al medio millón de bajas para una guerra que desgastará inevitablemente la médula de los contendientes, pero ganará el que persevere en sus propósitos y quien pueda tener las reservas necesarias.
Putin cree que las bajas y la oposición silenciosa de la gente, no afectarán en nada su reelección pero esta acrecentando una tensión que de sumar fracasos militares, pasarán al campo político a cobrar las facturas, y si bien no hay derecho a tener partido diferentes, a la libre opinión pública, esta sigue existiendo pese a la represión, y pesará en algún momento de la guerra, más cuando descubran que fracasaron en la ofensiva invernal que ahora ya no es triunfalista como se sintió al fin de año y la intervención inglesa es un balde de agua helada a Putin y Ucrania pese a las adversidades juega a ganar, nunca lo ha dudado.
Los contenidos, expresiones u opiniones vertidos en este espacio son responsabilidad única de los autores, por lo que A Fondo Jalisco no se hace responsable de los mismos.








