
Por Manuel Gutiérrez
La información económica no cesa de fluir desde Europa, y la verdad pese al anuncio millonario de renovación y modernización del Nou Camp, está pasando una seria crisis en el Barcelona, pero lo peor es que la enfermedad no es reconocida.
Jaime Bettle, director académico de Postgrados de la Universidad Pompeu-Fraba realizó un análisis que es crudo, pero que encierra toda una enseñanza, para las empresas y para los seguidores del deporte del balón redondo y lo publicó Milenio.
La situación se define desde una manera técnica de la forma siguente: “Los resultados económicos son una consecuencia de haber acertado la estrategia, que las operaciones se ejecutaron correctamente, y finalmente que la directiva, dio un gobierno eficaz”.
Es decir, los resultados de un club primero deben ser económicos. Esto reflejaría el éxito deportivo, y aunque no se ve, el acierto de los directivos. La economía es la suma de variables que deben ser acertadas en cada uno de sus terrenos.
El Barcelona sin embargo ha hecho jugadas económicas absurdas. Una de ellas fue pagar dinero para evitar que otro club lo denuncie. Otra, la de pagar jugadores inflados de precio, muy por debajo de su rendimiento y calidad esperada; es decir cuando se gastan pesos y se recuperan centavos.
Poco se piensa en México del papel que tiene el directivo. Normalmente se cree que es una persona que está en el palco vip rodeado de otros magnates, discutiendo como llegar al hoyo 18, bebiendo felices o que es un personaje que está junto a la cajita del dinero, contando cuánto se gana, menos cuanto costó ganarlo.
No se piensa que la imagen de un club parte desde el presidente, del CEO. En Corea del Sur, esta figura es venerada, honrada y convertida en modelo de imitación. En el futbol, se piensa que lo mejor es tener los de pantalón largo lejos de la cancha, incluso son considerados como presencias molestas.
Mi modelo de directivo cercano, fue Félix Flores Gómez, que tenía amor por la camiseta, discurría soluciones hábiles, usaba a sus secretarios como Rafael Castellanos, para ensuciarse las manos en los asuntos incómodos, y buscaba la solidez de su club. No era perfecto, pero su amistad cercana en sus años finales me permitieron reconocer su liderazgo natural y su frase “Todos somos iguales ante la ley, qué no?”
Otro directivo más reservado, y que tuve el gusto de tratar, fue el Ing. Juan José Leaño, de los Tecos, que tenía puntadas sorprendentes.
Una vez fui llamado a su oficina y todo fue para preguntarme, -yo que poco sabía de futbol, la verdad- pero si era observador, y analizaba los detalles. La intención deldirectivo era conocer bajo otra mirada, como se veía su equipo.
Cuando terminé mi sorpresa fue que uno de sus colaboradores me dijo: ¿Cuánto le cobraste?.
¿Había que cobrar, entonces? Pregunté. Fue gratis.
Pero el favor se pagó cuando un día sin notas le llamé a su teléfono personal y me dió declaraciones que ameritaron una principal en El Informador, incluso mi jefe habló con eldirectivo para corroborar que si había dicho lo que puse.
Un directivo es el alma de un equipo con su estilo ejecutivo. Pero el entrenador debe ser independiente, porque el momento que la directiva le compra lo que no pide, le vende lo que no quiere, y le arma un equipo que no dirige el entrenador, la nave va mal.
Esto precisamente le pasó al Barza, organización empresarial y humana, susceptible de crisis naturales en la vida deportiva y económica. Pero la diferencia, -Battle critica al entrenador del Barza- yo no tengo elementos para hacerlo.
La diferencia en donde Battle acierta es que señala que Barza se adeuda a cuenta de ingresos futuros, algo llamado cash flow futuro. Es decir, se endeudó con bancos para tener fondos invertirlos y supone que los recuperará como lo tiene planeado sobre cuentas alegres del mañana.
La maniobra del nuevo estadio es entonces una caja china, real, pero pretende distraer de los errores de una administración con fallas de marketing, de errores contables, de mal manejo de recursos. Omití la palabra corrupción, porque espero que no se haya llegado a ese extremo, algo también natural al estilo humano y no tengo datos.
Barcelona según en analista francés, debería “bajar la velocidad de crucero, aligerar el peso, y no sobrepasar la línea roja, la línea de quiebra”.
Ciertamente hacer un Barcelona más chico, para que vuelva a ser grande, supone de riesgos de fracasos deportivos. Es decir, menos títulos, pero recuperación de dinero.
Todas las empresas se valúan bajo el criterio cuantos activos se tienen, menos deudas esa es la realidad.
La diferencia está el timón, en la administración. Cuando se acerca una empresa, o u país como el nuestro con un marcado déficit de billones de pesos, en su presupuesto nacional de este año, no se fija la línea que no se debe traspasar antes de una caída.
En plena crisis, como rico en decadencia, el Barza estrenará casa nueva.
Ciertamente pueden llegar nuevos recursos y en anzuelo ser tragado, como una era de finanzas sanas, pero los expertos de la materia y no digo de futbol, sino de economía, sobretodo en Europa no pueden ser engañados, como finalmente pasa en los países, se puede mantener una mentira mucho tiempo, creída por mucha gente, pero finalmente la verdad hará que todo se desplome.
Y que mucha gente entienda que la admininistración falló, que se corrompió, caso México y 4T, o en el mundo del futbol, sacar proyectos que son rentables, pero faraónicos, son más un telón, que una medida saludable, eso es el nuevo Nou Camp.
Quizás el Barcelona se convierta en una sociedad anónimacon miles de inversionistas que compren acciones y bonos, que rescaten con liquidez inmediata, lo que se necesite para sobrevivir, y en ese cambio, la imagen de quiénes se equivocaron quizá se salven, en cuanto a su buen nombre.
Eso hará el socio 13,352, que por segunda vez es presidente del Club, Joan Laporta, experto en derecho tributario y en sociedades mercantiles, por lo que tiene el perfil indicado y sabe de futbol.
En un país, en cambio, esa falla tiene una constante agotada: El endeudamiento interno, no hay posible venta de acciones de México para tener dinero fresco, se disimule el error y se mantengan los rangos de buen crédito. Porque ya se pidió y se prestó ese dinero. Eso es la herencia que tendrá que resolverse en el 2025. ¿Cómo? Hay que preguntarles.
En el futbol es más sencillo, entonces. La marca, la historia vende. Y sobra quiénes en el mundo deseen asociarse al destino del Barcelona. El punto es que el dinero adicional llegue, diluyendo el control de la administración en cambio, antes de que se cruce la línea roja de la quiebra. Soluciones que pasan siempre por traiga su costal de dinero y hablamos.
Claro que reducir al equipo, bajar costos, adecuarse a nadar de muertito, buscando ganancias más que grandezas deportivas, es un trago amargo que ningún directivo quiere. Tampoco alguna presidenta actual, o futura en el caso de una nación.
Pero si se doma el riesgo, el Barcelona sigue. El futbol y la esperanza sigue. No todo es igual, es diferente, pero la marca y la leyenda tendrán una nueva oportunidad, quizá venga un directivo genial que haga magia y les devuelva el poder perdido, en el Real Madrid los han tenido desde sus fundadores muy tiburones.
En tanto me quedo con la imagen de Lewandoski, al anotar un gol. Es un gran equipo, lo dice Yamal, Xavi y Pedri, o Roque, y lo va a seguir siendo, tendrá que apelar a hacer sus propios valores de futbol en la cancha, pero todo dependerá de que sepan cambiar el rumbo antes de la catástrofe, pasa en el futbol, y en la vida de las naciones.
Saber salirse por la tangente, antes de la colisión, pero primero ver en donde está ese límite del no va más.
Mientras la grandeza apantallante del Nou Camp hará dudar a muchos de la amenaza de la pobreza, que se puede disimular haciendo inauguraciones, prometiendo cosas y aparentado con la esperanza de a fuerza de creerlo, sea una realidad, después de todo en la economía pero más cercano al fraude, opera la consigna de “aparenta ser rico, muy rico, y has las cosas de esa tamaño, mientras puedas, quizás puedan salvarte de los días amargos”.
En ocasiones esa estrategia desesperada funciona, ya que siempre siguen días negros a los de vino y rosas en el futbol y en la vida; mientras juegan en Montjuich, en el estadio Olímpico, y ahí Xavi Hernández, el entrenador tiene que hacer milagros, como su directiva que por lo menos yasupone sabe lo que está pasando y que los metió en apuros, no hay un crecimiento saludable pero la vida y el futbol son similares y a veces tienen solución.
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