
Por Manuel Gutiérrez
En México entendemos como “doctor” a los médicos normalmente, es decir dentro de esa categoría pueden entrar el “Dr. Simi” benefactor de México por su pronta atención a módico precio, o el “Dr. Strange” de Marvel, versado en los misterios de la magia y el ojo de Hagamoto, o el Doctor IQ para lo que no somos tan modernos que hacia un concurso de preguntas en el radio W en que brillaba la luz ($) para los que sabían la respuesta. En fín somos un país de doctores, pero el asunto es que ya no tendremos “doctores de los otros”.
“Los doctores de los otros” resultan ser los que luego de cursar en ingeniería, economía, filosofía, medicina, derecho, arquitectura, o lo que se te ocurra, cursan una maestría y por fortuna, talento, antes por medio de una beca oficial, lograban seguir estudiando, investigando para hacer propuestas profundas y productivas, desarrollarse con sus tesis doctorales en el campo de investigación llegando a más lejos de los límites conocidos del conocimiento, con gran especialización en sus materias.
La Organización de Cooperación Económica (OCDE) señala que “México es un país sin doctorados” que la Transformación de Cuarta, utilizando a una nefasta directiva, acabó con el 95% de las becas que daban a México doctores esenciales para su crecimiento científico.
La OCDE advirtió que México es el país que canceló las becas, que dijo NO a la educación de postgrado.
Los tiempos neoliberales tan añorados por los que saben historia, leen o reflexionan, indican que en 2015, México por medio de su gobierno otorgó mil 112 becas al extranjero, para estudiar el grado máximo en una ciencia. Este tipo de especialista se convierte en un baluarte de primer nivel para general soluciones y avanzar en el campo científico.
Un ejemplo, y de izquierda: El Ingeniero Heberto Castillo, creador del concepto de la tridilosa, que es un concepto estructural tridimensional, en una zona de concreto por medio de acero en en formaciones geométricas que le dan ligereza estructural, esto fue fundado en 1966.
En cada avance científico, en cada éxito de ingeniería, en cada logró en digitalización, medicina, etc. existe un doctorado que protocoliza una investigación y lleva adelante a la ciencia de su tiempo, modificando las estructuras económicas mediante más generación de riqueza y bienestar para todos, eso es progreso y justicia real.
Una vez, en una graduación de doctores de la Universidad de Guadalajara, Trino Padilla, hizo una mención muy interesante: “Pasé por un panteón en Austria, al leer epitafios de los huéspedes. Uno de ellos decía aquí yace fulano, doctor en física y química, en otro sutano, con postgrados en ingeniería, otro en lingüística, otros en medicina, había uno con 7 doctorados, era un panteón normal, no un panteón de selectos genios universitarios.
“Me quedó la impresión que mientras en los países del primer mundo una 25 a 30% de los profesionistas tienen post-grados, como Suiza, Alemania o Austria, aquí en México con 120 millones de habitantes, tenemos un porcentaje de 0.0001, pobladores que nos beneficien con un doctorado”, -palabras más o menos- fueron el contexto del mensaje a los graduados doctores en educación según el texto de Trino.
A lo actual, mientras el CONACYT sin Humanismo de la 4T, en la era noliberal, toda perversidad conservadora,otorgó 1,112 becas, para mexicanos en el extranjero haciendo doctorados, en 2023, solamente otorgó 49 becas.
Sin contar la enseñanza en Inglaterra del “Chocorrol” Jesús Ernesto López Gutiérrez, que fue a Oxford, en lugar de ír a estudiar a La Habana, o a Maracaibo, Venezuela, pero ahora dicen que está inscrito en un plantel oficial en Atzcapozalco, para acallar las críticas.
Pero el hijo de López y de Betty Gutiérrez, se da buena vida, usa tenis carísimo, bolsas deportivas de marca, pero en tanto solamente se otorgaron 000049 becas para preparar a los talentos nacionales, reitero.
Ricardo Raphael, destacado periodista descubrió este asunto, y en réplica la furibunda Elena Alvarez Buylla, egresada con beca del gobierno mexicano en Berkeley, la universidad fabiana de California, en que egresó también en los mismo términos Claudia Sheimbaum, universidad norteamericana, pero de izquierda, lo acusó de publicar algo “falso” y Raphael, le volvió a dar una zurra.
Raphael, no satisfecho con la etiqueta de calumniador, demostró que eran los mismos datos del CONACYT los que utilizó y refrendó: “De 2018 a 2019, la cuarta transformación recortó 76.7 % los recursos para ese fin de preparar mexicanos en el extranjero para alto post-grado. En 2022, con anuencia de la Alvárez Buylla, se llegó a un recorte extremo de 92.9% un nivel extremo de fobia bajo el tener que el presidente López declaró en las mañaneras que los que van a estudiar a universidades del extranjero, aprenden más a robar.
Bueno, pues lo analfabetas no por serlo, se hacen honrados, y los de la 4T no lo hacen quedar mal en voracidad y ahí esta Segalmex, o el saqueo de Texcoco, por Andy y los sobres amarillos sello de la familia.
En 2023, este año, solamente un 5% del presupuesto de la federación pasó por medio de la CONACYT a formar científicos, lo que significa una negativa del 95%, eso es odio a la ciencia, a la educación y a la superación nacional que no podrá ser soberana sin conocimientos y tecnología propias, pretender la liberación con demagogia y saliva, solo genera pobreza y engaño.
Decía Heberto Castillo a quién seguramente no cabría en el nicho de la 4T por su visión clara, su formación científica, y de verdadero humanismo, no esa “mafufada” de humanismo,que propone el presidente López, ya sin más preámbulos: “Es de humanos equivocarse, de tontos no reconocerlo y de necios no rectificar”.
En materia de preparación cerramos el camino con lasoberbia del populismo y a ellos les dirá Don Heberto: “ No hay sabiduría soberbia, siempre es humilde o no es sabiduría”.
Ante ese nivel, dónde pondría usted a Elena Alvárez Buylla, la dictadora junior del frustrado CONACYT, desmontó la preparación de las inteligencias mexicanas ante el futuro y el México de hoy porque nadie debe capacitarse y ser doctorado, salvo el Doctor Cándido Pérez de las comedias o el Doctor Chapatín, de los otros no tendremos nada, la ignorancia y la pobreza favorecen a la marcha de la transformación.
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