Segundo de la Serie. Segundo Triste aniversario de la invasión a Ucrania.

Por Manuel Gutiérrez.
Amigos, les cuento, la guerra lleva una década. Pero fue hasta el 24 de febrero del 2022 en que comenzaron a disparar.
Eso nos narra el sistema alemán DW (Deuche Welle) citando a la universitaria Susan Stewart, que forma parte de la Fundación Ciencia Política (SWP) ya que el tema de la guerra se convertido en materia de estudio de las universidades europeas por facultades especializadas de ciencias sociales y muchos investigadores la estudian a fondo.
Precisamente en Febrero del 2014, Putin cambió. Pese a que acaba de tener acercamientos con Occidente, que aún creía que podría conservarlo como un país asociado, problemático pero pacífico finalmente y estruendoso pero no suponían que se atrevería a tanto.
Pero Putin hizo cálculos y se fijó la meta de restaurar la gloria de la URSS es decir uncir bajo el gobierno de Moscú a multitudes de pueblos diferentes, con otros idiomas, pero que llegaron a ser parte del mundo soviético. Y el primer paso que rompió todo fue la invasión de Crimea.
Hombres encapuchados fuertemente armados, sometieron a las fuerzas de Ucrania en ese lugar, y amenazaron con tomar todo el control de Ucrania. Con el éxito de la operación, Putin se apresuró a decir que eran soldados del Ejército de Rusia.
La guerra comenzó en el Donbas, en que se pelea todavía, sin resolución. Pero Ucrania era gobernada por ViktorYanukovich, que optó por huir a Rusia, cuando vino la reacción del pueblo enojado por la invasión de Crimea, la llegada a escena de Zelenzky y lo que se conoce como la rebelión de Maidan.
El ejército de Ucrania estaba desconcertado, demasiado hecho al modo soviético anterior. Sin gobierno claro, Ucrania dudó y los rusos se asentaron sólidamente teniendo entre los puntos que se disputan ahora a Sebastopol.
La gente de ese momento en Ucrania, hoy convertida en parte de los 6 millones de refugiados que se dispersaron para todas partes, sobre todo países europeos, no daba crédito a que era una guerra.
Rusia desplegó tropas a placer, cerró las fronteras, mientras las armas de Ucrania no reaccionaban. Este fue el inicio de la guerra actual.
Pero llegó un nuevo gobierno resultado del Maidan, con ellos Zelensky y a toda velocidad sobre la marcha comenzaron a renovar el ejército, cambiando oficiales, poniendo en marcha una nueva forma de ver la realidad, pero ya no subestimaron la decisión de Putin.
Sabían que la hora de disparar llegaría. La reorganización y la voz del pueblo se corrió en el sentido que era inevitable una guerra, sobre todo porque todos querían el camino de ser parte aliada de Europa, y la forma de vida democrática, sin invasores de ninguna parte.
Yanukovich, había ofrecido eso pero traicionó sus promesas. Y se refugió a las migajas de Putin. En una década, se operó un cambio enorme en Ucrania, en todos los sentidos. Y se buscó el ingreso a la OTAN, desde entonces.
La gente entendió por fin la tormenta que se avecinaba. Muchos comenzaron a adquirir rifles de alto poder, pero Putin decidió hacer lo mismo que en Crimea, expandirsedado que no pasó nada. Y el ejército defensor se modernizo, se volvió profesional y se superó en sus capacidades.
Es decir, Putin intentó sorprender a Ucrania, defenestrar y fusilar a Zelensky, su mando y su gabinete, y tomar en una semana ese país. Esto ocurrió el 24 de febrero del 2022 cuando comenzaron los disparos.
Los ucranianos que aún suponían buenas intenciones en Putin, despertaron a boca de jarro con la madrugada de una guerra. Ahora, eran refugiados, o soldados de 40 años o más.
Las tropas de Putin estaban incluso en Kiyv. Es decir todo se había perdido otra vez, y Putin pensaba que todo salía a pedir de boca, contra los llamados neonazis y otros perversos que pudrían a Ucrania.
La guerra no la inició el Ejército de Ucrania, la inició el pueblo. Héroes anónimos que con pocas armas dispararon a los invasores. Las tropas de Ucrania se encontraron en que sus movimientos tácticos eran desbordados por los anónimos, algunos de ellos reconocidos como héroes en sus tumbas.
La reacción fue positiva. Ucrania logró eliminar a tropas que estaban mal equipadas, más adecuadas para asustar e impresionar que para una guerra como que les se vino encima. Los tanques quedaron embotellados en las calles y no pudo escapar ninguno en Kiyv y descubrieron que los rusos go home.
Las enormes columnas de invasores eran blancos fáciles que hicieron que los rusos se replegaran y comenzó la verdadera guerra que hemos leído desde entonces.
“El precio es alto, dice la investigadora alemana citada por DW, pero seguimos luchando aunque sea una guerra de trincheras como en la primera guerra mundial, pero usando armas del siglo XXI como drones y misiles”.
Un mural llama la atención en un edificio de departamentos de Ucrania, es la imagen de un simple joven soldado de Ucrania, de nombre Roman Holomba, de 19 años de edad. Su mérito es su puntería con armas antiaéreas, ya que se acredita 7 aviones derribados, incluso un misil.
La guerra por tanto representa un enorme desgaste ruso, que sigue derrochando recursos humanos porque es 3 veces mayor su población que Ucrania, y su PIB es de diez veces mayor que el de Ucrania, que sigue defendiendo su territorio y forma de vida, de un Putin que si fue capaz de no respetar las normas de derecho internacional, de hacer su voluntad por encima de todo y que llevó a una guerra sangrienta a su país, en un sacrificio que causa ya enorme fatiga en Ucrania.
Pero hay detalle que Putin no ha observado. En Donbas, regiones digamos rusófilas, hay soldados de Ucrania, que siguen en el frente, combatiendo y que ni hablan ucraniano.Hablan ruso.
Pero entienden lo que la invasión representa y sienten que su destino está ligado a la democracia, a la vida en forma europea, y que por tanto, luchan por Ucrania, sin saber su idioma, que raro.
Y es que un país que pensó igual que Ucrania en la primeriza invasión de Crimea, es el que sigue, se llama Moldavia, en la región de Transnistria, ya les envió un contingente de 1,500 hombres, y ahora tienen un presidente Fico que cree que logrará salir incólume de la ambición de Putin, quizá despierten con miles de soldados que anexen Moldavia al destino ruso. Todo dependerá de lo pase en Ucrania.
La guerra de Putin es selectiva. Sabe que el costo político de reclutar en Moscú o San Petersburgo, son riesgos de tensiones populares, entonces está echando mano de reclutas campesinos, de gente ignorante y pobre a la que envuelven con la narrativa a modo de la grandeza de Rusia que resulta tan creativa para ser un efectivo villano, el voluntarista Putin.
La guerra tiene un estilo, luego de trincheras, vienen ataques de misiles, viene un bombardeo de artillería intenso, hasta destruir todo. Luego aparecen los blindados y oleadas tras oleadas de hombres que avanzan pese al fuego de los defensores, con costos increíbles de bajas. Pero Rusia parece ser capaz de sostenerse así en la guerra, como en el tiempo de la dictadura stalinista.
Y es implacable. Un piloto ruso huyó con todo y helicóptero a Ucrania, pasó a España pero misteriosamente fue asesinado a tiros en Madrid, en tanto que Kremlin, dice no saber nada. Es una guerra que no tiene fin, ya lleva una década.
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