
Por Manuel Gutiérrez.
Deleite, así fue como encontré cada página del libro “ Futbol: El juego infinito. Por Jorge Valdano. El nuevo futbol como símbolo de la globalización. Lo sobresaliente es que me hizo recordar a los que ven a profundidad este deporte, más álla de las frases o palabras de moda, que encuentran los “puntos finos” Ignacio Trelles, dixit que son las formas inteligentes de ver el futbol.
Para Jorge el futbol no está del lado de la justicia. Es decir lo que sucede en el deporte de ninguna manera se ajusta al parámetro de justo. Es un juego, y un juego en que la pasión desbordante de la tribuna, las ideas estratégicas del técnico, quedan rebasadas por una realidad: El resultado.
El resultado va en contra de las expectativas. Es una verdad que no se puede soslayar, por ello se han recurrido a palabras y frases que explican que “dominamos, pero no concretamos” o frases tan de moda como “ tuvimos la actitud, pero no el resultado”.
Para Jorge Valdano, un partido bueno de futbol es aquel en que los jugadores participan a su nivel, o más alto todavía.
Actualmente los narradores modernos del futbol nos atosigan con estadísticas: Fulano corrió 14 kilómetros en el partido, mengano doce…
Pero esa información no es vital, para nadie. No es un evento de atletismo puro, en que la distancia tiene que cubrirse en el menor tiempo. Un jugador puede haber corrido mucho, y Valdano era de esos exponentes que cubrían grandes extensiones de cancha, que recuperaba armaba y llegaba hasta el área chica con el balón.
Maravilloso, era el modelo del futbol total. Era el jugador multiposición, que ahora como mito es buscando por muchos. Pero Valdano confieza: Yo era el prototipo de ese jugador polifacético, muy completo, pero llegaba a la definición muerto, exhausto y no lograba siempre terminar bien la jugada, pero recibía estrellas porque había dado todo en la cancha…
Valdano reflexiona que quizá era mejor correr menos y meter goles. Y ejemplifica con Messi. Sus cualidades físicas no son las de sus inicios, pero ahora se coloca en el círculo central, mueve el balón, lo pasa, tiene visión de la jugada. Es más estratega que físico, más cerebral que atleta.
Sabe que cuando es necesario tiene la energía, la oportunidad, la creatividad para hacer el máximo daño desde donde llega. Incluso por momentos, es olvidado pero aparece, en lo que mueve el marcador.
En el futbol actual, se privilegia correr más y pensar menos.
Conceptos que Valdano comparte con su tocayo Jorge Dávalos, entrenador y excapitán de los Leones Negros, y ahora en fase de filósofo del futbol. Y como un Héctor Huerta, que tiene todos hrecorrido en la cancha.
Valdano, tuvo un campeonato mundial y vivió la creación de Maradona en México 86. También fue un notable técnico del Real Madrid, y muy lejos llegó de sus inicios en el NewellsOld Boys, de procedencia santa efesina, en Argentina ha visto a todos los grandes entrenadores, vivió a Menotti, a Bilardo, a Bielsa, a muchos y grandes
Pero la diferencia estriba en que el futbol es un fenómeno mundial, y como acota Héctor Huerta, un momento de tiempo y espacio. Para Valdano, Pelé vivió la era en que tenía 4 segundos para decidir y tocar en definitiva, para Maradona, el tiempo de redujo a dos, y con Messi solamente a uno.
Ahí en donde entra la genialidad. Algunos aseguran que Pelé incluso serviría mucho como…portero. Porque todo se les da, en el lugar que sea, porque es la misma cancha y su relación es perpetua con el balón, y en definitiva hacen el daño necesario.
Nada es nuevo en el futbol, frente al futbolista multifunción, que exprime los 90 metros a lo largo y ancho, existirá siempre el elemento del inspirado, del genio. Di Stefano, si lo hacia, pero era capaz de bajar a salvar un gol, para luego hacerlo al equipo contrario, en la siguente jugada.
Di Stefano entonces será el precursor de la figura buscando en el futbol, ya pasó pero aún es lo nuevo. Y todos vivimos del simbolismo de este deporte, que entre Cristiano Ronaldo o Messi, hacen que los balones de oro se acumulen en sus vitrinas.
Pero que realidad hay en esto. En el futbol de ahora, esperamos que todos corran más, y convertimos en axioma el esfuerzo. Los entrenadores descargan en los preparadores y estos piensan en el atletismo, no el futbol.
Entonces llega un futbol de toque corto, y seguro anteponiéndose al futbol veloz, al correlón e impreciso.
En la era moderna vivimos el futbol como una respuesta táctica: Entonces el secreto está en la pizarra, en las flechitas, en tu corres para ácá y fulano debe esperarte en el momento justo para recibir tu servicio. Pero el juego total no está en la pizarra, por más elaboradas que se hagan las jugadas.
El pelotazo, es el fin del talento, -dice Valdano- es cuando no se sabe resolver el principal problema del futbol: No es otro que hacer cuando tengo el balón.
Ahora, muchos ven al futbol como algo derivado de la psicología. Brasil ha sido de los han caído en esas trampas. Decir Brasil es una forma bella de decir futbol, dice Valdano para darnos la proporción de lo que esta hablando…
Pero Brasil se ha consumido en la pasión de millones, en las expectativas, en el juego de los medios, y ha buscado soluciones que no son propias. Hungría supo quitarle a Inglaterra, lo que ellos pensaban era su juego, sus reglas y su dominio, con el talento de Puskas y otros diez talentos que voltearon de cabeza a Wembley.
Brasil ha buscado muchos futboles ajenos, no el propio. Como eso de jugar con “faltas inteligentes” que finalmente exponían a tarjetas, o a perder jugadores o a penas de balón parado riesgoso y que era una idea de atropellar al contrario.
Incluso, hay entrenadores que han buscado como solución crear un fanatismo en los jugadores, por encima de la técnica. La verdad es que un equipo es rápido y efectivo, no porque se obsesione en sus colores, sino por la verdad de que pueda hacer un pase que al completarse, haga que todo el equipo se desplace rápido. Hay entrenadores que hacen suponer al aficionado que hay gran disciplina y entrega, porque los des-mañana temprano para salir a entrenar. El que madruguen no los hace mejores, sino lo que hagan en la cancha, como desarrollen su técnica, tengan motivación y finalmente, busquen los resultados.
Si un equipo madruga o no, será importante, sólo por el resultado que obtengan. De ser favorable se agregará a los motivos del éxito, pero en caso contrario será sólo un dato innecesario.
Valdano entonces reconoce que hay principios de futbol que no deben dejarse de lado.
Uno de ellos es la pausa, el otro el toque. Y aquí surgieron nuevos modos de futbol. Español, con su selección mundialista con el toque, otro era el modelo Italiano, de paciencia total, defensiva a ultranza, esperando un error que al producirse desencadenaba un fugaz momento como de serpiente al ataque, en que la mordura era mortal.
No era “espectacular” ese tipo de futbol, pero le funcionó a Italia y adquirió pasaporte para influir en el mundo. Cruyff modificó el juego con su propuesta y creó una nueva narrativa. Pero es el mismo futbol de siempre, buscando el mismo fin.
La idea del jugador representando a la Patria, a los millones de seguidores, hacen que los partidos se muevan de categoría. Porque hay partidos de 90 minutos que son resueltos por los jugadores como un trámite burocrático, los de finales ya representan meses de trabajo, y bienestar futuro porque se revalora el aporte de cada jugador, pero en donde se juega la vida y se apuesta a la memoria, ese bien intangible del futbol, que es tan importante, porque se llega a la dimensión global, a conmover la veneración mundial. La memoria hace la afición, la figura, el mito.
Messi provoca eso como lo hizo Maradona o los recuerdos de Pelé. Es parte del imaginario colectivo y siempre partimos que el futbol pasado fue mejor que ahora y que los estaban antes eran más buenos, más entregados y geniales.
Naaa, es lo mismo, sólo cambian las perspectivas, y el momento ajeno: Alemania mantuvo una era mundial de hegemonía de futbol que fue desarrollando armándose de africanos, turcos y migrantes que se sumaron a su futbol, práctico, resolutivo, no tan filagranesco como lo podía hacer Brasil, pero lo hizo polvo con todo y la inmensa pasión de los cariocas.
Brasil por tanto sólo requiere encontrar su identidad. Es un futbol que en el mundo representa la calidad de la exportación y ahora Brasil quiere recuperar sus talentos y hacer de su futbol su propia meca. No es necesario que se vayan a Europa o a Dubai y el modelo de negocio está cambiando, los hacen el Real Madrid o el América, en la Bolsa de Valores, que subió ya 157% en el valor de salida de sus acciones…
Para los conocedores, ya lo han visto todo y vaya que más de un siglo de futbol, más la convivencia internacional de la pelota, solo hacen ahora lo que antes se veía y ahora no ya no se ve, por otras cosas. Pero luego vuelven aunque les pongan otro nombre.
Esta el concepto de arte, y este es perseguido de manera inconsciente. Puede ser un equipo como ballet, pero necesita los resultados. Puede ser un ballet, pero inservible, eso simuy plástico, muy espectacular, muy intrascendente. Todo está en el sentido de la realidad, para sacar jugo al juego que se hace como se pertenece. Finalmente, para Valdano queda claro que todos son sueños, y que el que no sueña, no trasciende en el futbol.
Leer así de futbol, es un deleite. Lo recomiendo y lo reitero.Disfrute a Valdano, cada página lo hará sonreir, identificarse, darle la razón o descubrir porque no había notado ese aspecto.
Y hace falta gente que como Jorge Dávalos o Héctor Huerta, nos brinden el acceso a ese pedazo de poesía, que es el futbol aunque las masas no sepan que se deleitan en eso, en el arte uno con lo manda en la cancha, con lo que cambia, y termina por defender a capa y espada, el otro con lo que escribe como nuevo narrador omnisciente que ve más álladel fenómeno y su capacidad de ver lo importante.
Un jueguito primitivo que mueve millones, que hace que los satélites se acomoden en su favor, para llevarlo a todo el mundo, y que las redes de internet ardan en paroxismo de pasión que dan 90 minutos en la cancha, mientras millones de euros y dólares vuelan, todo es futbol.
Es el choque global que entroniza los valores y sabores regionales, las diversas procedencias de un juego mundial, que no todos saben ver, en sus aspectos más íntimos, humanos y profundos, en serio, pero con deleite, y desprenderse de los “pegostes” que los medios nos suman,en la forma de interpretarlo, en conceptos poco importantes, en términos que cambian el lenguaje del juego en forma periódica, incluso Valdano tomó prestado el concepto de “futbol infinito”.
Antes, la palabra “líbero”, no era lo entendemos ahora un jugador defensa que cuando su equipo recuperaba el balón, era atacante. Otros luego lo definieron como “carrilero” como su fuera asunto de carreteras, o de trenes. Hoy puede llamarse de otra forma, pero al final es el mismo defensa sumado al ataque, dígase como sea.
Siempre lo ha habido, aunque no les llamaran así, lo queimporta es lo ocurre en la cancha, como lo hacen y que tan efectivo y luego bello, pueda ser y Valdano me hizo volver a buscar la inteligencia del futbol, que tiene y mucha y da placer.
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