
Horacio Villaseñor Manzanedo
A propósito del aniversario 32 de la tragedia urbana que Guadalajara sufrió cuando, en abril de 1992, varias calles en céntricos barrios explotaron, 212 personas perdieron la vida y otras 1800 resultaron heridas, si no somos conscientes de lo que falló y corregimos, el riesgo sigue. El problema no fue que había hidrocarburos en el colector, sino que la “autoridad”, primero, está para garantizar que los colectores de aguas servidas solo trasladen eso y, segundo, si falla su mecanismo de prevención, arreglar, asegurándose de evitar mayores daños. La función de un gobierno municipal no es arreglar, esgarantizar que lo construido no se desarregle y lo quefalta, construirlo, conservarlo y mantenerlo arreglado. Solo si falla, si la “caga”, entonces, debe arreglar. Guadalajara tuvo una etapa en la que fue creciendo, se fue construyendo, hasta movió un edificio 12 metros en 1950. El ingeniero Jorge Matute, tapatío de abolengo, emprendió una tarea imposible y lo hizo posible: reubicar el Edificio de Teléfonos de Guadalajara sin interrumpir los servicios que desde ahí se prestaban, para ampliar la avenida Juárez. En aquellos años, cuando la ciudad crecía, el ayuntamiento tenía una sola dependencia encargada de las obras y los servicios públicos municipales, con el tiempo, la urbe creció, la demanda de espacios públicos; parques, jardines, unidades deportivas, colectores, redes de agua, mercados, panteones, calles, avenidas, calzadas, viviendas, oficinas, comercios, etc., aumentó, y el ayuntamiento tuvo que modificar su estructura organizacional, separó lafunción de obras y el desarrollo urbano de los servicios públicos. Allí nace, la Dirección de Servicios Públicos Municipales, separada de la de obras. Sesenta años después, Guadalajara está toda construida, lo contingente, lo imprevisto, se observa más en los servicios que en la construcción, el presidente municipal, debe ser hoy, más un intendente que un virrey, ¡entiéndanlo! Un ayuntamiento que no puede evitar que un cochino escupa u orine en la calle; que un indigente construya su “casita” en un camellón o en una glorieta; que un abusivo motociclista circule por donde le plazca; que un ratero se lleve las tapas de los registros, los cables, las bancas o le que le venga en gana; que un delincuente robe o haga lo que se le antoje, impunemente, etc., ¿para qué sirve?, para nada. Si no puede controlar lo previsible, los imprevistos, menos. Ese es el nivel de “gobiernos municipales” que tenemos, gobiernos que no gobiernan, pero nos cuestan cada día más y lo peor es que los “gobernantes” inútiles, creen que lo hacen bien, que vuelven a ganar elecciones porque son muy buenos, capaces y aptos, cuando en realidad ganan porque no hay más oferta, saben ganar una elección, pero no gobernar. El colmo, es cuando, con esta realidad, aseguran hacer buenos gobiernos. Después de las explosiones del 22 de abril, después del “niño ahogado”, el Ayuntamiento de Guadalajara creó la dependencia de protección civil, para dar seguridad civil y prevenir los peligros en una ciudad sin autoridad, pero su “limitada materia gris”, solo les diopara que el honorable cuerpo de bomberos se convirtiera en la pomposa Dirección General de Protección Civil y Bomberos de Guadalajara, juntaron a quien debe hacer obras de protección con quien se encarga de hacer rescates por daño que, eventualmente, suceden por no hacer las obras preventivas, otra tontería más. Encargaron la protección a los rescatistas. Las inundaciones se solucionan construyendo colectores, se evita colapsen edificios reforzando estructuras, se previenenepidemias y fauna nociva construyendo sistemas de eliminación de residuos efectivos, etc., entonces, la seguridad civil debería depender del área encargada de obras. Con “gobernantes” improvisados, que no saben que, no saben, los mismos riesgos continúan.¡Ni hablar!
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