
Horacio Villaseñor Manzanedo*
La razón, según “brillantísimas” mentes, “en tres años no se puede resolver problemas que tienen cincuenta años” y, claro, con puro tarado “gobernando” ni en cien años se podrá. Me explico: Empecemos por comprender que, en el diseño institucional del gobierno municipal, nunca se pensó que su eficacia dependiera del carisma o simpatía de los ediles, sino de su buen talante, conocimiento del derecho público y capacidad para entenderlo. El gobierno municipal, es atemporal, lo que dura tres años es el encargo y los planes de desarrollo de un municipio trascienden ese período con el objeto de que haya continuidad, avances en la solución de problemas. Un problema público vigente debe solucionarse ahora y, al lograrlo, surgirán problemas nuevos y distintos, el drama es que, en Guadalajara, desde mediados de los 80’s se dejó, por ignorancia o ambiciones personales, de atender los problemas de entonces (servicios de agua, drenaje, limpieza, tránsito, seguridad, etc.), deficiencias del gobierno municipal que hoy sufrimos en grado mayor y en conjunto con los nuevos problemas surgidos por el paso del tiemponaturalmente. El aumento de población y su concentración en un solo espacio, en una metrópoli, que en teoría debería ser motivo de múltiples ventajas porque facilita economías y controles, ante la ineptitud de “funcionarios municipales” que no funcionan, ha dado por resultado el drama que hoy vivimos, una ciudad inundada y endeudada, insegura, hecha un asco, con servicios públicos que, han dejado de ser públicos y, además, no sirven. La constitución nacional faculta al Municipio, para que no sea un gobierno débil, dependiente de lo que apoye o no, el gobierno del estado, mucho menos el federal. Su artículo 115, le atribuye facultades exclusivas y determina que, “[…] el municipio será gobernado por un ayuntamiento”, lo que significa que el territorio municipal, integrado por espacios privados o de cualquier orden gubernamental, deben ser cuidados y controlados, de acuerdo con sus atribuciones por el ayuntamiento. De allí que el municipio está facultado para […] formular, aprobar y administrar la zonificación y planes de desarrollo urbano municipal, así como los planes en materia de movilidad y seguridad vial…, pero como los integrantes del ayuntamiento no tienen la menor idea de lo que se debe hacer, solo pasan sin pena ni gloria y la mayoría de las veces con más penas y vergüenzas que gloria. Lo que se debe hacer, quedó demostrado hace más de cuarenta años, con el entonces Ayuntamiento de Guadalajara del periodo 1980-1982, que en tres años hizo lo que los de ahora no pueden ni gobernando seis años. Ese ayuntamiento, dirigido por un buen político, visionario y administrador público experimentado, reformó reglas, reorganizó la estructura del corporativo e hizo tres cosas básicas: 1) Aumentar el ingreso, sin aumentar impuestos; 2) Bajar el gasto corriente, sin sacrificar efectividad, y; 3) Aumentar la inversión pública, sin solicitar empréstito alguno. Durante el primer año de encargo, logró pagar las deudas heredadas por la administración anterior y adquirió grandes extensiones de terreno aumentando el patrimonio en 33 % de lo recibido;durante el segundo año, inicio obras relevantes para el futuro de la ciudad, grandes parques, un panteón nuevo, construyó el tercer piso del mercado San Juan de Dios y otros más en colonias populares, edificios públicos importantes, un planetario, el archivo de la ciudad, un gran taller municipal, plantas de transferencia para la basura, la avenida Lázaro Cárdenas, cambió todo el alumbrado público de la ciudad y muchas obras más, pero lo importante es que todo lo hizo, sin pedir dinero prestado y, por increíble que parezca, en el tercer año concluyó todas las obras y le sobró dinero. Ese fue un ayuntamiento libre, capaz y no uno pelele, del gobernador, como los de ahora. Haber aprobado la reelección de alcaldes durante el periodo del presidente Felipe Calderón, fue tonto y un abuso, afortunadamente quedo evidenciado. Ahora, tenemos que aguantar alcaldes, que, en lugar de hacer daño, tres años, fastidian seis. ¡Que los aguanten en su casa! Afortunadamente, el gobierno nacional de hoy intentará regresar pronto la sabia prohibición que sentenciaba la constitución original, la “no reelección”. ¡Enhorabuena!
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