
Por: Sandra Karina Ibarra Carbajal
Jueza Segunda de Distrito Especializada en Juicios Orales Mercantiles, Zapopan, Jalisco.
Jueza de profesión; activista por vocación; artista de corazón y escritora de ocasión.
A finales del siglo XIX estaban prohibidas las huelgas de las y los trabajadores en la mayoría de los países del planeta.
Nos remontamos a una realidad no muy lejana a la actual, y es que, las jornadas laborales superaban en algunos casos las 12 horas. Por su parte, las mujeres percibían hasta un 70% menos de salario comparado con los varones. En aquella época las fábricas textiles contaban preponderantemente con trabajadoras del sexo femenino.
Ante el aciago panorama de las mujeres en la maquila textil, el 8 de marzo de 1908, las trabajadoras de las fábricas textiles del vecino país del norte, tuvieron el coraje de levantarse insurrectas en huelga, con todo lo que ello implicaba. Recordemos que estaban prohibidas las huelgas y en algunos países como en México, incluso sancionadas penalmente bajo la figura del “motín”.
Participaron en la legendaria huelga, las trabajadoras de la Cotton Textil Factory de Nueva York. Se dice que los dueños de la fábrica encerraron a las mujeres en el interior del inmueble, impidiendo la posibilidad de escapar a través de cualquier puerta o ventana.
En ese encierro, sucedió la tragedia: el incendio de la fábrica sellada; las trabajadoras no pudieron escapar de las llamas. Murieron calcinadas más de 120 mujeres.
En Copenhague (1910) se llevó a cabo la Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas, cuyo propósito era luchar por los derechos e igualdad de las mujeres. Clara Zetkin feminista, insurrecta y en su tiempo exiliada de su patria alemana, propuso que el 8 de marzo, fecha de la tragedia de la Cotton Textil Factory, fuera declarado día de la mujer. El resto es historia.
Escribo este texto en la víspera del 8M del 2025 en México, hoy a pesar de todas las amenazas e intimidación provenientes del oficialismo, quienes tuvimos el valor y aplomo para declarar el paro de labores fuimos las casi 500 mujeres juzgadoras federales y muchas más mujeres Secretarias, Actuarias y Oficiales integrantes todas de la carrera judicial. Mujeres que al inicio del siglo pasado apenas incursionaron en la maquila textil, hoy reventamos los techos de cristal necesarios para acceder a una de las instituciones pilares de la República, logramos integrar cada escalafón de la carrera judicial y llegar a la cúspide como Juezas y Magistradas luego de décadas de estudio, especialización y exámenes rigurosos.
Esas mujeres mariposas de la democracia Mexicana hoy se encuentran atrincheradas resistiendo para defender al último bastión de la república, al poder judicial independiente.
Imaginemos por un instante que nuestra república es una gran fortaleza así como las hemos visto enpelículas de la época medieval, esa muralla nos acoge a cada persona dentro de nuestro generoso país, con derechos y libertades. Imaginemos que losmuros perimetrales y columnas de esa fortaleza son el dique de contención de grupos bárbaros que desean invadir nuestra comunidad, concentrar absolutamente el poder, aniquilar nuestros derechos y libertades, infundir miedo en la población, y en general gobernar a golpe de fuerza bruta y no de la razón.
Dibujen en su imaginación también que son las y los jueces federales quienes tienen la misión deresguardar la seguridad de esas murallas. Su tarea esestar alertas, proteger las murallas de cualquier ataque, resistir y defender inexorablemente ese bastión. Nunca traicionar, ni entregar las llaves arrodillados ante el invasor arbitrario.
En el 8 de marzo del 2025 en México, las mujeres que se encuentran atrincheradas no en una fábrica sino en una institución (el Poder Judicial Federal) son las casi 500 juzgadoras federales cesadas masivamente ante una embestida inédita en el mundo, un golpe técnico de Estado encabezado irónicamente por la primer mujer Presidenta de México, la Señora Claudia Sheinbaum Pardo, es ella quien secundada u obligada por quien sea que dicte las órdenes al interior del partido guinda,avalados todos con la aquiescencia de diversos grupos alineados con su silencio o complicidad, prende la mecha para aniquilar con el fuego abrasador de la fuerza bruta que busca consumir a la independencia judicial.
Para aniquilar a las guardianas del bastión de la democracia, es preciso asfixiarlas, sofocarlas con el fuego de todo el aplastante poder oficialista, acusarlas de corrupción sin pruebas ni diagnóstico, acusarlas de justicia lenta a pesar de que el poder político ha asfixiado presupuestalmente a la institución contando con sólo 4 personas juzgadoras por cada 100,000 habitantes, cuando una de las recomendaciones internacionales es contar al menos con 65 personas juzgadoras.
Ellas, las juezas en su mayoría, no han entregado las llaves de la fortaleza que nos defiende del fuerte y arbitrario, no se han arrodillado sumisamente al bárbaro invasor de nuestros derechos y libertades; ellas, las cesadas masiva e injustificadamentesiguen resistiendo, fustigadas por las llamas de la violencia institucional, amenazadas de persecuciónpenal para quien se atreva a defender los derechos humanos de la ciudadanía; ellas, siguen de pie y con la frente erguida encarando el violento estruendo de la intentona del golpe de Estado; ellas, las juezas mariposas de la democracia mexicana, nacieron para volar alto y no para arrastrarse como pretende el oficialismo.
Hoy, el fuego ambicioso por consumir todo el poder, avanza dramáticamente en nuestra agonizante república, y ante ese escenario, lo último que necesitamos es otra tragedia histórica, otro feminicidio laboral masivo, el cese de las casi 500 juzgadoras federales a manos del oficialismo guinda, quedará registrado en la memoria de la historia que aún nos encontramos protagonizando y escribiendo.
Cada 8 de marzo he salido a las calles a marchar y gritar por aquéllas que no tienen voz, las silenciadas, las marginadas, las que ya no están, las incineradas de ayer y hoy, las madres que buscan a sus hijos ante la indolencia del Estado y muchas más que siguen violentadas. Hoy escribo y marchotambién por las juezas mariposas, que a pesar del fuego con el que nos pretenden asfixiar, seguiremos resistiendo y volando alto, más allá de las llamas de la intolerancia y del odio que nos pretenden imponer.
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