
Horacio Villaseñor Manzanedo
El desarrollo urbano es un acertijo de difícil solución, solo las mentes brillantes con capacidad para observar, imaginar, planear, proyectar, ejecutar y supervisar pueden resolver, gobernando, los problemas que la sociedad tiene. Existe la creencia errónea de que los graves problemas metropolitanos es asunto de urbanistas, en realidad ellos saben que es asunto de dinero, que las soluciones técnicas existen, pero sin recursos gubernamentales son solo fantasía. En tanto no haya gobernantes capaces, no habrá dinero público y los urbanistas, para sobre vivir, atenderán el mercado privado. Me explico: Empecemos por aclarar que los problemas públicos no son todos los problemas sociales, los públicos son los encargados a la administración gubernamental, la corresponsabilidad en este caso es solo entre los tres órdenes de gobierno. Así entonces,constitucionalmente, el desarrollo urbano y metropolitano está encargado a los gobiernos municipales, lo que significa que, si la gente es sinvergüenza, cochina o mal educada, el ayuntamiento, tiene que hacer lo que tenga que hacer para que independientemente de que haya gente salvaje que, naturalmente siempre habrá, garantice que el espacio público sea seguro y esté en inmejorables condiciones para su disfrute, ¡vaya reto! De allí que cualquiera, que gane una lección política y se siente en la silla si no es de lo mejor, no puedegobernar. El planeamiento urbanístico, organizar el uso del suelo, asegurar el crecimiento armónico y construir la infraestructura pública necesaria, le toca por ley al ayuntamiento lo que significa que si no existe planeación urbana en realidad lo que no hay es ayuntamiento, aunque sí haya costosos funcionarios que no funcionen. Un ayuntamiento bien administrado, como alguna vez hubo en Guadalajara, es un gobierno municipal poderoso, respetado por propios y extraños, es un inteligente organismo colegiado capaz de revertir la terrible realidad que vivimos haciendo las inversiones que se necesiten para solucionar los problemas actuales de la gente y prever los futuros. Los desarrolladores privados construyen lo que pueden, donde pueden, porque pueden, ante un “gobierno” debilitado por su incapacidad. El problema no son los desarrolladores privados, ellos tienen que hacer negocio, la cuestión es la inefectividad gubernativa, lo que falta son desarrolladores públicos, esos que deben adquirir manzanas, tumbar casas y construir bosques urbanos antes de autorizar torres habitacionales. El problema son los “gobernantes” chafa del siglo XXI que han demostrado incapacidad para hacer lo que se debe hacer y que en los 80’s, en una época que no tuvo excedentes petroleros, el ayuntamiento dirigido por mi tío Arnulfo Villaseñor Saavedra sí hizo. Entre 1980 y 1982, en tres años, se construyeron colectores, calzadas, edificios de oficinas gubernamentales, mercados, un planetario, un panteón, grandes parques arbolados, Guadalajara era una ciudad limpia, segura y la mejor iluminada de Latinoamérica. La burocracia fue equipada con lo más moderno del momento y tuvo sus mejores salarios, todo sin endeudarse, pero “la joya de la corona” fue que ese ayuntamiento, además, coleccionó tierra, sí, tierra; territorio de reserva para el futuro desarrollo de la ciudad. Adquirió la mayor cantidad de metros cuadrados de la historia de la ciudad para garantizar extensión para el futuro desarrollo de la ciudad, Villaseñor Saavedra entregó 33 % más del espacio público que recibió y no dejó deuda alguna. El diseño institucional de un gobierno municipal está pensado para que no falte dinero, pero requiere de mentes decentes y sobresalientes, admirables, la ciudad hoy es un desastre, no por la gente sinvergüenza, cochina o mal educada, tampoco por los ambiciosos urbanistas “paleros” del poder económico, mucho menos por las “terribles lluvias” que en realidad no son tan terribles, sino por la inefectividad de las y los encargados de la administración municipal de años recientes. A un buen gobernante no le falta dinero, soluciona y previene futuras dificultades, uno “chafa”, para justificarse, hace corresponsable a la gente de todo lo que está mal. En Guadalajara no faltó planeación urbana sino administradores efectivos. Ni hablar.
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