
Horacio Villaseñor
Erróneamente se cree que los “servicios” públicos insuficientes y deficientes es por falta de inversión en infraestructura o falta de terrenos, vehículos, equipos, empleados y dinero y, realmente lo único que falta son expertos en administración gubernamental, nada más. Para poder arreglar la ciudad, primero hay que arreglar al gobierno. Me explico: No es necesario ser investigador universitario para darse cuenta de que el transporte público local fue creado para gente de escasos recursos, para pobres. Los camiones van llenos porque el sistema así fue diseñado, vehículo donde no va gente parada es sacado de circulación porque no es negocio y si no es negocio no hay “servicio”. Para que el transporte público sirva, sea eficiente, no debe concesionarse a particulares. Para que la ciudad no se inunde en época de lluvias, no brote el drenaje de las alcantarillas ni haya fugas de aguas servidas ni socavones solo hay que separar el drenaje de agua de lluvia del de los escusados; para que llegue agua potable a los domicilios solo hay que renovar tuberías; para que los tiraderos de basura dejen de contaminar, solo se debe de optar por incineradores ecológicos; para que los vehículos puedan circular a toda hora solo hay que construir viaductos subterráneos; para terminar con el déficit de áreas verdes solo hay que adquirir terrenos urbanos, derrumbar casas y construir grandes parques por todos lados en vez de plantar árboles donde se pueda causando molestias y daños, en fin, todo tiene solución pero se requiere dinero, pero el dinero solo es el medio, el fin son servicios que sirvan, servicios públicos en inmejorables condiciones. El discurso chafa de responsabilidad social o corresponsabilidad ciudadana no genera dinero ni solucionan nada de fondo, en el mejor de los casos son una vacilada, un engaño, solo despropósitos que solo sirven para justificar la ineptitud de algunos. En teoría, a la función pública nunca le debe faltar dinero, tampoco debetener deuda ni aumentar impuestos irracionalmente y mucho menos cobrar cuotas extraordinarias, pero sin habilidad, decencia o conocimiento especial es imposible. Los gobiernos municipales deben integrarse con inteligencias que entiendan la administración pública, no con egoístas, oportunistas improvisados buenos para engañar y ganar elecciones, sin capacidad para lograr la eficiencia pública tandeseada. Las participaciones federales por su eventualidad deben ser consideradas como recursos extras, no como indispensables para un gobierno local que se supone autónomo, con capacidad política, económica y administrativa para su desarrollo. El ayuntamiento debe ser capaz de asegurar que su ingreso sea suficiente para cubrir su gasto, incluidas las necesidades de inversión en infraestructura, ese es el punto y, para ello, debe cambiarse el medio por el fin, en la fase I del proceso el dinero no es el medio sino el fin, la fórmula se revierte y allí está la clave, no hay expertos en eso, en lograr que haya el dinero que se necesita sin temblores políticos, ese es el fin deadministrar lo público y es lo único que no se hace. Un administrador gubernamental debe saber cómo enriquecer al gobierno, empoderarlo para que pueda cumplir con las cosas trascendentes, importantes para el desarrollo, no con “programitas” o espectáculos electoreros y mediáticos que son relativamente fáciles de implementar e inservibles para construir la ciudaddigna del futuro. Guadalajara tiene muy malos servicios generales y no tiene políticos expertos en administración gubernamental, ¡así nunca saldrá del hoyo! Ni hablar.
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