
Por Manuel Gutiérrez
Ya abordamos que muchas instituciones culturales y monumentos, entre ellos museos, se han convertido en blancos de los drones y misiles de Rusia, como le ocurrió al salado museo de Chernóbil, que en el pasado mes de abril fue reabierto, y con escasos dos días de apertura recibió impactos que destruyeron el 40% de los objetos, colecciones y testimonios de la tragedia de la fuga nuclear de Chernóbil, que fue originada en el descuido y negligencia en el mantenimiento.
Ahora que para esas danzas y seguramente como atractivo turístico, nosotros tenemos en Veracruz, tan salado como el mar, con derrame de petróleo reciente, la planta nuclear de Laguna Verde, que los científicos y el personal que labora ahí denunciaron como “peligrosa” por falta de adecuado mantenimiento. Vamos, espero que no sea un próximo Chernóbil, porque eso de manejar las plantas nucleares al estilo Homero Simpson y el inefable Señor Burns no garantiza que no vaya a ocurrir, desde un incendio a una fuga de gas radiactivo, explosión o derrames tóxicos…
Bueno, cuando esa tragedia sucede, aparte de que mata gente de inmediato o los mata lentamente de cáncer diverso radiactivo, pues es bueno tener un museo que recuerde la tragedia, pero Putin, en su implacable ofensiva contra los civiles, contra instituciones diversas de Ucrania, pues les voló el museo. Por ahora, Ucrania ha cesado ataques a centros civiles de Rusia, porque no quiere ser vista como el villano del cuento, dado que Putin lleva 5 años de hacer lo mismo.
PERSECUCIÓN DE INTELECTUALES POR PUTIN
Putin es una fuente interminable de malas noticias, como la 4T mexicana. Ahora ha emprendido un severo programa de control de la autonomía intelectual, lo que bloquea la colaboración científica con Rusia, como consecuencia.
Infobae nos informa que Svetlana Mesyats, de Filosofía, estuvo bajo arresto 4 días por haber participado en una subvención pública destinada a traducir obras de Aristóteles, pero el dinero para ese fin se perdió, y el chivo expiatorio podría ser Svetlana, con 10 años de cárcel. Para que no crean que solo en la 4T hace aire.
Alexandra Borissova Saleh, otra académica, sostiene que la presión del gobierno ruso sobre los intelectos rusos de hecho se opuso a que el gobierno interviniera y nombrara a un director títere cercano al poder en el Instituto de Filosofía. (Me recuerda a Álvarez-Buylla y el CIDE, célebre caso de intervencionismo de AMLO) y que ese es el verdadero trasfondo de la persecución de Svetlana.
Todo el fondo se deriva de un amigo de Putin, Aleksandr Duguin, un recalcitrante conservador, y el millonario ortodoxo Konstantin Malofeyev, que buscaron apoderarse del centro de filosofía para convertirlo en propagandista de las ideas de Putin y de la Iglesia Ortodoxa. Ellos lograron imponer un director, pero luego la resistencia del instituto lo depuso y la televisión oficial inició una campaña de desprestigio al no poder terminar con la autonomía de los filósofos, catalogándolo como “centro para la destrucción de Rusia”.
Otra agrupación científica caída en desgracia política es la Asociación Académica de Ciencia de Habla Rusa (RASA, por sus siglas en inglés); su pecado fue la independencia, sus opiniones divergentes sobre la invasión de Ucrania, y ser un organismo internacional con vínculos mundiales, lo que convirtieron en delito en su contra.
La causa de su desgracia fue diferir de la opinión oficial de la invasión a Ucrania, y colaborar en publicaciones extranjeras ha sido convertido en delito; los directivos sufren la amenaza de ser penalizados con 6 años de cárcel por esos “delitos”. La consecuencia ha sido que muchos científicos, investigadores o autores de historia y literatura prefieren salir al extranjero para librarse de la persecución y realizar su trabajo.
Esta medida, sin embargo, afecta seriamente a Rusia; en cambio, China adopta un modelo prudente de respeto al esfuerzo intelectual y al diferendo de opiniones, y no obstruye las salidas ni las colaboraciones para publicar en medios internacionales. El avance de China y, en forma paralela, de los países árabes como Qatar y otros ricos del Golfo Pérsico se han hecho de muchos talentos que necesitaban apoyo y un lugar con respeto para su desarrollo.
UCRANIA OFRECE LA PAZ, PERO RUSIA CREE QUE GANA LA GUERRA
Mientras los avances en las regiones de Donetsk, Lugansk y Zaporiyia siguen siendo constantes por las fuerzas de Ucrania, Zelenski ofrece la paz dejando las fronteras y los territorios en el momento en que están ahora. Putin considera que ganará la guerra, así que rechaza la oferta.
Rusia ha empleado, fiel a la costumbre, 7,500 ataques en todo ese frente de más de mil kilómetros, pero los resultados han sido adversos, y la iniciativa la tiene Ucrania, que mantiene los avances por segundo mes consecutivo; abril y mayo fueron nefastos en el frente para Rusia y junio no pinta nada bien.
Mientras en esta época del año eran esperadas las grandes maniobras de Rusia para asaltar todos los frentes, ahora padece golpes severos incluso a profundidad. El Foro Económico de San Petersburgo se ensombreció con los drones atacando blancos, pero nuevamente Ucrania privilegia en la mira refinerías, fábricas de armas y centros logísticos que finalmente acaban debilitando las posibilidades ofensivas. Por ejemplo en Crimea, los simpatizantes prorrusos padecen ataques constantes, incluso sobre puentes, autopistas, y han tenido que racionar la gasolina, y las carreteras son campos de tiro al blanco en que se pierden suministros y camiones.
Para Ucrania la supervivencia se está convirtiendo en la posibilidad de doblar a Rusia, lo que puede suceder si la presión se mantiene. A cambio, Rusia sigue lanzando castigos a las ciudades de Ucrania, con la muerte de ciudadanos comunes, pero esto refleja más desesperación que una solución de fondo.
El punto es que la economía de guerra está a punto de quiebre. El gasto bélico es insostenible para Moscú, que desesperadamente busca recursos financieros para mantener su operación especial vigente, según informa La Vanguardia, que recuerda que ya ni el 9 de mayo, la gran fiesta rusa de la victoria, tuvo el brillo acostumbrado e incluso Rusia acudió a instancias diplomáticas occidentales para pedir una tregua para sus festejos.
Sin embargo, el intento de negociación directa fracasó; Ucrania propuso a Turquía y Suiza como posibles sedes para parlamentar, pero Putin optó por la guerra; tal vez no sepa o le oculten el desastre en que está metido. Lo cierto es que la guerra seguirá.
Mientras, más malas noticias: Gran Bretaña y Polonia, el primer ministro Starmer y el presidente Tusk, cierran un pacto que se suma a los logrados con Francia y Alemania, y otros en proceso, en relación a la OTAN, la defensa conjunta, y pactaron solidaridad militar, apoyo total de ambas naciones en caso de conflicto, desarrollos conjuntos de equipos y suministros militares.
Polonia está pesando mucho actualmente por sus equipos coreanos en blindados y artillería que encargaron por miles de unidades, e incluso por el desarrollo de aviones y navíos con el apoyo de BAE Systems y otros conglomerados industriales de Gran Bretaña, que parece salir del Brexit y se involucra directamente con la suerte de Europa; sobre todo son alianzas que responden a la opaca política de Trump en Europa, y ante la incertidumbre, ellos lo resuelven sin Washington. La guerra moderna y no tripulada queda incluida entre los planes de asistencia.
Esta es una muy mala noticia para Rusia en cuanto a pretender expansiones hacia Occidente, que se ha vuelto una sólida barrera; incluso mala noticia para Trump, que fortaleció a Europa en lugar de debilitarla a su antojo.
No es recomendable intentar una aventura por ahora; para Rusia deberán esperar y reconstruir su ejército que ha sufrido demasiado, como nunca había ocurrido luego de la Segunda Guerra Mundial; incluso en el fracaso en Afganistán tuvo bajas, pero en la guerra actual las bajas llegan a más de un millón. La rigidez del sistema y su alta sensibilidad a la crítica evidencian que los resultados no son los anhelados.
Por esa razón, tal vez se apuesta todo por vencer en Ucrania, pero este país, con sus desarrollos propios y con el control que tomó de su propia guerra, ha modernizado el conflicto en una escala inesperada: los drones han marcado la diferencia y las doctrinas de la guerra de Rusia se ven obsoletas.
Ha tenido más éxitos Ucrania que bajo el cobijo limitado de los Estados Unidos, en tanto Rusia moviliza más reservas en un todo o nada, de grave riesgo incluso para el gobierno de Putin porque el cansancio ha llegado… pero falta alguien audaz, un hombre del destino en Rusia.
Prigozhin lo hizo desde el segundo año de guerra, cuando por los malos resultados cuestionó a Putin y al alto mando, conspiró y pudo triunfar, pero los 12 generales restantes lo traicionaron; ahí quedó un probable cambio total o una estrategia de guerra más audaz. Eran 13 los generales y hubo marcha sobre Moscú, con combates de tanques y derribo de helicópteros de guerra… pero dudaron y Putin se salvó; la capital era conquistable.
Pero Prigozhin estaba más orientado a negociar la guerra como libro de cuentas, de pérdidas y ganancias, y hubiera sido más práctico —pero eso nunca lo sabremos—; lo cierto es que la guerra no hubiera llegado al quinto año —de ninguna manera—, ya es nociva para Moscú, y Putin no quiere cargar con una derrota, aunque le inventen otro nombre y esté amarrado en el poder hasta el 2030 o más, pero los sueños de la URSS sin sóviet se le esfuman.
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