
Horacio Villaseñor Manzanedo
Si no pueden evitar que haya banquetas con tropezones y hoyos; árboles y postes en peligro de caer; peligrosos cables colgando; registros sin tapa; baches; bocas de tormenta dañadas, fauna nociva en la infraestructura pública, etc., lo que se podría solucionar fácilmente y con lo que, por falta de arreglo, cualquier persona puede sufrir graves daños, ¿por qué podrían evitar riesgos mayores? La función de todo ayuntamiento es poner orden en el municipio, para ello tiene el poder de coordinar el desarrollo y los servicios en el territorio que se le ha encargado durante un periodo determinado, siempre cumpliendo la ley, evitando salir con ocurrencias, idioteces osinvergüenzadas. Si no pueden recoger la basura o tapar un bache que ni huye ni se esconde, ¿por qué podrían evitar un robo, asalto, levantón, que explote un drenaje o que se caiga un escenario? La función pública municipal debe ser una acción inmediata, se trata de una actividad que debe hacerse “justo ahora”, siempre, en el momento que se requiera para asegurar la tranquilidad, si no es así, no es poder, es una vacilada, un ayuntamiento de broma. El poder público municipal no debe esperar reportes en redes sociales ni por teléfono, debe atrapar la contingencia antes de que cause molestia o daño alguno. Me explico: cuando alguien dice “no se puede poner un policía detrás de cada ciudadano”, o es un tonto o se está haciendo el chistoso, porque claro que eso no es posible, ni siquiera deseable. Tampoco es posible educar a toda la gente, de allí que se creó el ayuntamiento para encargarle el buen funcionamiento de toda actividad en el espacio público, lo que significa que su obligación es supervisarlo, conservarlo y mantenerlo en inmejorables condiciones en todo momento(barrido, lavado, desinfectado, pintado, arreglado, etc.). Eso es lo que se propuso hacer cuando se inventó el ayuntamiento. ¿Quién debe vigilar al barrendero, al encargado del mantenimiento de un parque, a los encargados de balizar las calles, arreglar los semáforos o de agilizar el tránsito vehicular, para que cumpla? ¿Quién vigila a los encargados de podar los árboles, de tapar baches, de arreglar las fugas de agua, los registros sin tapa o las peligrosas bocas de tormenta sin rejilla? ¿Quién vigila el trabajo de empleados o empresas que hacen cosas en la vía pública como las cableras, los que colocan escenarios, a los trabajadores de otros órdenes de gobierno o a los policías? Nadie, todos ellos son jefes, todos creen que son autoridad, que pueden hacer lo que se les antoje y que están por encima del pueblo. El territorio está ocupado por todos, menos por quien debería y tiene la obligación de tomarlo, ¡el ayuntamiento! En nuestra democracia, ¿el poder lo tiene el pueblo o los servidores públicos? Entonces, ¿a los servidores públicos les interesará perder el poder y pasárselo al pueblo? Obvio, no. Quien representa al pueblo en una administración pública, es el equipo directivo, los regidores y los funcionarios, esos que ocupan, en la nómina, plazas de confianza, erróneamente consideradas de confianza del jefe, no de la administración pública que es la que garantiza los derechos de la sociedad. Son plazas de confianza, porque se supone son ocupadas por expertos, con experiencia en gestión gubernamental, que puedenvigilar y hacer que los trabajadores cumplan la ley y que los empleados de empresas públicas o privadas que hacen trabajos en las calles no causen molestias o daños al ciudadano. Nada más alejado de la realidad, porque los servidores de confianza ni son expertos en derecho y gestión pública, ni tienen experiencia ni saben cómo vigilar a los empleadosmunicipales, por eso todo está mal y si todo está mal, entonces está permitido que todo este mal y que la gente esté en constante peligro. Esta realidad es la que ha hecho necesario, absurdamente, darle valor a tener un conocido en el gobierno, “una palanca” o por lo menos una forma de corromper, para solucionar un problema público, porque de otra forma no se puede. Ni la ley ni los servidores públicos resuelven, lo hace el poder, el influyentismo o la corrupción. El ayuntamiento, inservible hoy, debe ser transformadoya, pero no cualquiera puede. Ni hablar.
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