
Horacio Villaseñor Manzanedo
Cómo elige, un Ayuntamiento, ¿qué hacer? ¿Pregunta a mucha gente, lo consensua con la sociedad o simplemente con el padrino político? La gente espera de los gobiernos hagan algo, rápido y efectivo para solucionar sus problemas relevantes. No espera de ellos propuestas idiotas. Antes se discutía si lo mejor era solucionar un problema de raíz o por las ramas, ahora, no solo no atienden los problemas, sino que crean problemas nuevos. Qué gobernantes tan “limitaditos” tenemos hoy en el Ayuntamiento. En lugar de preocuparse por limpiar, iluminar, adquirir terrenos para crear bosques urbanos, panteones municipales, unidades deportivas, mercados, rastros o, mejorar el tránsito y la seguridad de Guadalajara y las condiciones de los servidores públicos, festejan el Día de la “torta ahogada”, la “jericaya” o del “tejuino”, construyen un carrusel o una escultura, “El Palomar”, y proponen cambiarle nombre a la ciudad, puras simplezas, ocurrencias del día a día, que no solo no solucionan problema alguno, sino que distraen de las cosas importantes sin resolver, pierden tiempo y además dañan el erario. Los gobiernos son un mal necesario, pero cuando no solo no sirven para nada, sino que además afectan la calidad de vida, con sus vaciladas, ya es el colmo. Recuerdo que el Ayuntamiento encargado de 1980 a 1982, adquirió, sin solicitar préstamo alguno, 13 vehículos barredoras-limpiadoras nuevas, de la mejor tecnología y con las que mantuvieron, entonces, en inmejorables condiciones, de limpieza, todas las avenidas, calzadas, pasos a desnivel y viaductos. Fue el mismo, que construyó la Calzada Lázaro Cárdenas, único viaducto real que tiene la ciudad, además, entre muchos logros más, construyó también y equipó con tractocamiones tipo góndola a la única Planta de Transferencia que hay en Guadalajara, al sur de la ciudad, en la zona industrial, para trasladar basura a la entonces planta de tratamiento y generación de composta que había al norte de la metrópoli, hoy inexistente. También, implementó el servicio nocturno de recolección de basura doméstica y de aseo contratado para empresas privadas, para que los camiones recolectores no estorbaran el tránsito durante el día y no se observara ni una sola bolsa de desechos en el espacio público. Claro, el servicio lo prestaba el mismo ayuntamiento, teniendo control total y ahorrándose costos extras por pagar, para que sea rentable, una empresa particular. Hace 40 años la ciudad estaba muy limpia y no era por casualidad, había inteligencia en el Ayuntamiento, los tres periodos de las administraciones que le siguieron a esta (1983-1985, 1986-1988 y 1989-1992) también hicieron un buen trabajo, sin duda les ayudó que esa administración 1980-1982, presidida por Don Arnulfo Villaseñor Saavedra, les dejara todo el municipio arreglado y sin deudas, entonces los políticos eran gente seria, civilizada y culta, no como ahora. Después, ningún periodo de las administraciones públicas hizo algo valioso, de fondo, lo más fueron “tomaduras de pelo” como los “botes inteligentes-tontos”, los “puntos limpios-sucios” y gestionar premios internacionales como las “escobas brillantes” para hacer creer que hacían algo importante, entre otras muchas tonterías. Guadalajara esta hoy más sucia que nunca, está hecha un asco, llena de hoyos, insegura, intransitable, etc., y lo que se les ocurre, para poder decir que están haciendo algo, es subir a la agenda pública, la discusión de si se cambia el nombre de la ciudad. Gobernar es un proceso de elección y si los problemas relevantes son la inseguridad, la suciedad, la falta de áreas verdes, de alumbrado público, de mercados, panteones, rastros, drenaje y agua suficiente, ¿por qué deciden distraer con tonterías? Cambiarle nombre a Guadalajara, cuando la ciudad está asquerosa, es tan idiota, como todo lo que esté Ayuntamiento 2021-2024 ha hecho. Ni hablar.
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