La Comisión Estatal de Derechos Humanos de Jalisco, presidida por Luz del Carmen Godínez González, sigue de mal en peor y de tumbo en tumbo. Ayer martes 18 de noviembre de 2025, diversos medios —entre ellos Notisistema.com— exhibieron nuevamente las graves deficiencias del organismo.
De acuerdo con lo publicado por Notisistema, la CEDHJ admitió que no estuvo presente durante la manifestación del sábado en Guadalajara, pese a los riesgos evidentes y al clima de tensión que se anticipaba:
**“El propio organismo reconoció que no acudió a la manifestación. Así lo confirmó Raúl Bermúdez, director del Área de Guardia de la CEDHJ.
“¿Pero no fueron, verdad, director? — No estuvimos presentes
– ¿Por qué? — Ya que nosotros en todo momento estuvimos en comunicación con las autoridades
– ¿Pero no con la gente? — Ya que no se vislumbraba una manifestación tan violenta
– ¿No admitieron ustedes ese riesgo, por eso no acompañaron esa movilización? — Es por ello, correcto.”
“El organismo indicó que brindó acompañamiento únicamente después de los hechos”.**
La respuesta —y sobre todo la ausencia— resultan incomprensibles para un organismo cuya razón de ser es estar del lado de la ciudadanía, especialmente en momentos de tensión social. La actuación de Luz del Carmen Godínez González al frente de la Comisión no solo es insuficiente: es francamente de pena ajena.
Un organismo controlado desde fuera
Fuentes internas, altamente confiables, revelan que la CEDHJ estaría cooptada por Salvador Rodríguez de la Cruz, actual Síndico del Ayuntamiento de Guadalajara, quien presuntamente mantiene un fuerte control sobre la nómina y las decisiones internas del organismo. Esta intromisión política, señalan, tiene profundamente molesta a la propia presidenta Luz del Carmen Godínez, pues la limita, la presiona y le impide ejercer sus funciones con independencia mínima.
El resultado: un organismo paralizado, lleno de omisiones y sin capacidad real de respuesta ante las violaciones de derechos humanos que debería atender.
Una elección marcada por intereses
Es importante recordar que, durante el proceso de elección de la Ombudsperson en el Congreso de Jalisco, Salvador de la Cruz se desempeñaba como Subsecretario del Interior del Gobierno del Estado. Desde esa posición —y bajo las órdenes de Enrique Ibarra Pedroza— operó directamente la selección, lo que permitió palomear visitadores y funcionarios al interior de la Comisión.
La consecuencia es evidente: una CEDHJ debilitada, sin autonomía y con una presidenta incapaz de corregir el rumbo o enfrentar las presiones políticas que hoy la rebasan.
Hoy, los hechos hablan por sí solos. Un organismo que ni siquiera acompaña a la ciudadanía durante una manifestación —y que solo aparece después de que la violencia estalla— demuestra que en Jalisco la defensa de los derechos humanos está en manos de una institución que ha perdido su rumbo y su credibilidad.
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