
Horacio Villaseñor
Un gobierno efectivo incide en el mercado favorablemente, no necesita imponerse, solo cumplir con sus obligaciones. La ineptitud del gobierno es de tal magnitud que los funcionarios, por ignorancia, creen erróneamente o se hacen tontos porque son los responsables, al asegurar que el desplazamiento de la población original de una zona urbana a otra, por parte de gente con mayor poder adquisitivo, es un fenómeno natural de toda gran metrópoli. No es cierto. La razón por la que hay gentrificación es por la escasa disposición de zonas atendidas, como debería ser, con servicios públicos que sirvan con calidad, entendiendo que “de calidad” significa que cumplan con las tres características de todo servicio público: 1) Accesible a todos los habitantes; 2) Prestado de manera igualitaria, y; 3) Otorgado de forma regular y constante. La realidad es que hoy no hay servicio público alguno que cumpla con las tres características obligadas y menos con cobertura total en el municipio, resultado de la incapacidad e irresponsabilidad del ayuntamiento. Como el “gobierno” municipal no tiene directivos experimentados y no puede cumplir, no por falta de dinero sino por falta de capacidad administrativa, porque para que haya recursos económicos debe haber administración, administrar mal no es administrar, entonces culpa a otros en lugar de voltear a ver su ombligo podrido. Me explico: La constitución nacional obliga al ayuntamiento a que en todo el municipio haya servicios esenciales que sirvan, no solo que haya empleados dedicados a ello, esto es que, el municipio tenga agua potable, drenaje que drene, que esté limpio, sea seguro y pueda transitarse siempre, no a veces sí y a veces no, no en unas zonassí y en otras no. Si el gobernante es bueno, dinero no falta, hasta puede sobrar al concluir su encargo, ya sucedió en Guadalajara hace 43 años. La efectividad gubernamental da plusvalía, la ineficacia, minusvalía. El lugar es el que da valor o lo quita y toda la ciudad debería tenerlo. Un ayuntamiento cumplido, aumenta el valor de todos los bienes, servicios públicos iguales y constantes, en inmejorables condiciones en todo el territorio, si así fuera, entonces, ¿qué motivaría desplazamientos o el interés en ciertas zonas?, solo el mercado. Si toda la ciudad estuviera bien atendida, automáticamente, como “por arte de magia”, las zonas aumentarían valor, todas las viviendas serían atractivas y el costo de alquiler bajaría. No habría zona mal, sí diferentes por vocación, pero no como ahora que hay “zonas malitas” y otras peores. Por cierto, el déficit de áreas verdes no se combate sembrando árboles donde se pueda, destruyendo pavimentos disponibles o convirtiendo camellones en estorbosos viveros, eso es otra tontería más. Lo que el ayuntamiento debe hacer es; primero, administrarse, no depender de recursos de otro orden de gobierno para poder gobernar; segundo, adquirir, a buen precio, manzanas completas a los alrededores de las torres autorizadas o por autorizar, lograr que los habitantes de las viviendas adquiridas se puedan cambiar a las nuevas habitaciones verticales, derribar construcciones en esas manzanas y construir ahí parques alrededor de la vivienda vertical, pero en todo el territorio de la ciudad para que sea atractivoconstruir en cualquier parte, cambiarse de casa sin dejar la zona donde se vive y dejar al mercado controlar los precios. La administración con enfoque fractal es el camino, pero requiere de especialistas en administración gubernamental, no de urbanistas “charlatanes”. Proponer 14 acciones para combatir la gentrificación en la Ciudad de México y no hacer nada como en Guadalajara es lo mismo, todos son iguales, solo hacen cosas para distraer y liberar presión política al “gobernante”, el problema es, ellos, es su falta de capacidad y talento para gobernar primero al gobierno y después a la ciudad. Construir vivienda sin construir áreas verdes y regular rentas, es estúpido. Ni hablar.
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