
Horacio Villaseñor Manzanedo
Hace 40 años, me titulé de arquitecto, con orientación en urbanismo, con la tesis “Manejo Integral de los Residuos Sólidos Municipales de Guadalajara”. En el año 1986, fui designado Titular del área de ecología del Ayuntamiento de Guadalajara, donde el encargo principal fue atender el grave problema que estaba ocasionando el basurero municipal. ¿Cuál basurero? Por esas fechas, el Ayuntamiento de Guadalajara tiraba su basura en dos predios que habían sido explotados como bancos de piedra, cerca de un hotel que está a la salida de Guadalajara, rumbo al aeropuerto, denominados “Las Juntas I y II”. El área, apestó muchos años, olía a “huevo podrido” y era zona de pasó entre el Aeropuerto Internacional de Guadalajara y la ciudad, en territorio municipal de Tlaquepaque. Lo maloliente se intensificó, porque a alguien se le ocurrió cubrir la basura en capas, con un residuo industrial de una empresa privada para ahorrarse el costo de compra y traslado de tierra vegetal. Fue así, que, llegando al encargo, se suspendió el relleno con residuos industriales y el Ayuntamiento cerró dichos vertederos. A partir de ese año, inició la era de los basureros cubiertos con tierra, el servicio de recolección de la basura doméstica lo prestaba el propio Ayuntamiento, para que costara menos, y para los residuos comerciales, se creó un área municipal de Aseo Contratado, por una módica cantidad está dependencia recogía la basura de todos los giros comerciales e industriales pequeños y el área de Aseo Público, pasaba por la basura de casa, por cierto, había también un área de Aseo Público Contratado, que las colonias pudientes solicitaban, pagando para que la recolección domiciliaria se hiciera por la noche. La gente pagaba, al Ayuntamiento, con recibo oficial, lo mismo que gastaba de propina tradicionalmente, sacaba su basura por la tarde y el Ayuntamiento la recogía durante la noche, al día siguiente, no había basura en ninguna banqueta o calle de esas colonias. Han pasado, casi 40 años, han llegado y salido directivos públicos de distintas creencias, profesiones, edades, sexos, partidos políticos y el problema de aseo está peor que nunca, la ciudad y la zona metropolitana está hecha un asco, la razón; puro “político” y funcionario improvisado en la función pública desconociendo algo tan serio, cómo gobernar y administrar lo público. El SIAPA justificó su creación, porque las redes de agua y drenaje sí son comunes en toda la zona metropolitana, y el espíritu de la coordinación municipal es, ahorrar tratando juntos los problemas comunes, en cambio la recolección de basura nada más es un problema común en las fronteras municipales y no se necesita un sistema intermunicipal para barrer, lavar y recolectar la basura en esas calles, avenidas o calzadas frontera, pero los improvisados en los cargos públicos, no le entienden. La mejor prueba, es que crearon, hace ocho años un Instituto Metropolitano de Planeación que no solo no ha servido para nada importante, sino que además está costando dinero y tiempo perdido. Que los ayuntamientos presten directamente el servicio de recolección, es sin duda alguna, la mejor decisión económica y técnica, pero requiere de directivos capaces de diseñar sistemas municipales efectivos, lo que también, sin duda, escasea, ese fue el mejor pretexto para su concesión a particulares, pero crear un sistema metropolitano para barrer, juntos, todos los municipios es la nueva ocurrencia y una irresponsabilidad, el barrido y la recolección debe micro atenderse, no juntarse para eso. Los ayuntamientos solo deben coordinarse en la etapa de eliminación de las basuras y su disposición final, las plantas de incineración o los rellenos sanitarios sí justifican la coordinación o la asociación municipal, la recolección no. Con tanto tarado gobernando, seguirá empeorando todo. Llaman la atención, ayuntamientos tan cortos de entendimiento, perdieron el control de la policía de tránsito, de los semáforos, del suministro del agua domiciliaria, del drenaje de la ciudad, de la planeación urbana, de las ciclovías, etc., y ahora pretenden desentenderse de la recolección de la basura, entregándola a un sistema intermunicipal ¡pobres mensos! Ni hablar.
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