
Óscar Ábrego
Es una pregunta con mucho sentido.
El coordinador de la bancada jalisciense de morena en la Cámara Federal de Diputados, Alberto Maldonado, declaró a Mural: “Por amor a la función electoral, por amor a Jalisco, debería renunciar la presidenta del IEPC (Paula Ramírez Höhne) después del desaseado y vergonzoso papel que hizo en el anterior proceso electoral; de veras, debería de renunciar”.
El pronunciamiento del legislador es legítimo y guarda lógica a la luz de las polémicas en las que se ha visto inmerso un Instituto que está obligado a salvaguardar una imagen compatible con la confianza y la credibilidad.
Sin embargo, hay antecedentes que dejan muy mal parado a este organismo.
El fracaso del Programa de Resultados Preliminares (PREP) y las evidentes fallas en las cadenas de custodia en el traslado de los paquetes electorales en las pasadas elecciones, son casos francamente indefendibles.
Y hoy, que se provocó una polémica absolutamente innecesaria por la reciente aprobación de lineamientos tan ilegales como irracionales, este organismo se hundió más en el descrédito de frente a gran parte de la opinión pública.
Al respecto, además hay que señalar que el Instituto Electoral y de Participación Ciudadana se volvió a colocar en el epicentro de las sospechas.
Corren versiones muy delicadas que afirman que en realidad quien manda ahí no es la precitada funcionaria o quienes integran el Consejo, sino que se reciben instrucciones y “asesorías” de personajes instalados en la cumbre del poder político.
Si eso se llega a confirmar, entonces la petición que hace Alberto Maldonado se vuelve oportuna y obligada, pues la permanencia de Paula Ramírez desataría todo tipo de especulaciones y protestas.
@DeFrentealPoder
*Óscar Ábrego es empresario, consultor en los sectores público y privado, activista, escritor y analista político.
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