
Por Manuel Gutiérrez
Guadalajara, Jalisco, antes Nueva Galicia, la salud, la caridad real, y la educación básica y superior, el orden social, y jurídico armonioso en el Occidente, se debe a dos hombres del clero, uno de ellos Fray Antonio Alcalde, el otro Don Juan Ruiz de Cabañas y Crespo.
Pero lo que ignoro el ilustrísimo Ruiz de Cabañas y Crespo, es que iba a ser reprobado. Como explicar que hasta el urbanismo y las colonias del norte de Guadalajara tienen que ver con la organización de la vida virreinal de Fray Antonio, y en el caso de Don Juan Ruiz de Cabañas, con su aprobación de la causa trigarante, esencial para consumación de la Independencia, en que puso su dinero, y su conciencia, en la unión, igualdad, y libertad que dieron pauta a la terminación de la gesta insurgente.
Bueno hasta coronó a Agustín de Iturbide. Por lo tanto nunca fue desfavorable a la independencia de México.
Resulta que para le diputada de Movimiento Ciudadano, María Antonieta Vizcaíno, presidenta de la Comisión de Cultura del Congreso del Estado, reprobó la incómoda pertenencia al club de rotonda de los hombres y mujeres ilustres un recinto muy selectivo, en que hay líderes charros, de la CTM y de la CROC dirán los de la izquierda proletaria, maestros como Manuel López Cotilla, Rectores que sobrevivieron a la sinuosa situación universitaria, ya que fueron verdaderos artífices del acomodamiento a los cambios del poder, destacados ex-gobernadores liberales y una trabajadora social Irene Robledo, que se coló en el antes club de Toby.

Ciertamente las aspiraciones de Fray Antonio Alcalde, o de Don Juan Ruiz, están en ocupar un nicho en los altares, por ser propagadores del culto, conversores tenaces y celebrantes de fastuosas ceremonias litúrgicas para elevar a Dios la gratitud y las plegarias, así como profundos fabricantes de homilías como doctores en Teología, guías de almas, no creo que les parezca muy apetecible morar en un nicho en que nuestro pueblo retoza los domingos, los indigentes usan por morada, entre aromas de líquidos ambarinos, y en que tal vez, si es que todavía están y no los exterminó Lemus, sean los gatos que combaten los enormes roedores que cautivan al centro de la ciudad.
Y que espero sigan en su celosa vigilancia esos pobres felinos ferales y ya los proteja el Ayuntamiento de Guadalajara, tan célebre por convertir el centro en el gran basurero, sin adoptar medidas que obliguen a los ciudadanos a ser co-responsables de la limpieza.
No es pues el hecho de entrar en ese club en que también hay artistas como el Dr. Atl, agua de corriente volcánica. De hecho, se puede considerar mayoritariamente anti-eclesiástico, por la ideología y acciones de los que ahí moran, pero al margen de la investidura, el mérito civil de nuestros personajes, los hace merecedores de un reconocimiento civil, ya que no pierden su ciudadanía por ser frailes y obispos.
Tampoco por cuestionamientos a tiempo parcial. Y fueron tapatíos, que ya es bastante por adopción vinieron a dar su sabiduría y su pasión por hacer una mejor sociedad, sin demagogias.
Ciertamente lo que le piden como pase a la Rotonda, al Ilustre Don Juan Ruíz, es que hubiera ido a los reventones que se organizaron en la estancia de Hidalgo en Guadalajara, y no tanto eso, sino que se hubiera nombrado “alteza serenísima” y que hubiera sido cordial cómplice de las numerosas sobrinas del cura de Dolores, que deben haber sido de buen ver. Asi hubiera aprobado como insurgente, sin críticas.
Lo peor es que en Guadalajara, Hidalgo organizó la triste matanza de 300 españoles y criollos opositores, en lo que hoy conocemos como Alcalde Barranquitas, y hasta se auxilió de un torero en la efusión de sangre para ayudar a despachar a esos inermes enemigos.
Ciertamente tampoco don Juan Ruiz, aceptaría la célebre matanza de la alhóndiga (silo, almacén) de Granaditas, en que no quedó vivo nadie, entre ancianos, ricos, mujeres y niños que se refugiaron ahí del furor del pueblo enloquecido. Ciertamente ese genocidio como lo llaman ahora, lo despabiló al iniciador ante el dantesco escenario y le dio miedo prodigarlo en la Ciudad de México.
Hubiera sido una catástrofe. Los cambios de dirección, la errática dirección, perjudicó tanto la causa insurgente, que la hizo sinónimo de terror. Nadie en su sano juicio podía asimilar y justificar una guerra popular tan caótica.
Ciertamente Hidalgo tuvo muchas facetas, la primera es de ser empresario, intelectual, empleador y amigo de los indígenas, ya que dominaba uno o dos dialectos, pero como cura, su ejemplo quedaba debajo de los niveles que requiere ese oficio, adicionalmente, la genialidad de abolir la esclavitud, fue un campanazo tan grande como el de Dolores. Una buena intención en medio de un mar de equivocaciones.
Esto no es un invento febril. Lo señalan Mariano Cuevas, en su Historia de la Nación Mexicana, y Joseph Schlarman, ensu obra “ México, tierra de volcanes” pero los historiadores modernos, se han distinguido en la revisión de la figura de Hidalgo, con dureza, rompiendo el mito enseñado en la primaria, en los textos oficiales y en los discursos conmemorativos.
Hidalgo, a quién admiro, pero lo veo tal cual es, fue un jugador de casino y de tertulias. Le encantaba apostar incluso en los gallos. De pronto casi nos deja sin nada que independizar.
Era brillante, pudo haber desestimado la llamada de la historia, pero la aceptó dejando los beneficios que suposición virreinal le ofrecía tiene mérito aunque el resultado es más destructivo que sus aspiraciones de independencia.
La enemistad de Allende, se originó en la desesperación queprovocó ver el caos; tanto que ante la negativa de sus razones, lo intentó envenenar , como remedio a la vorágine destructiva que desató Hidalgo, con su revolución inesperada, un desorden militar, operativo, y un daño de pesadilla que causo verdadero pavor al identificar al terror con la causa de la independencia.
Si hay en momentos claridad y alteza de miras, en el cura Hidalgo, con un método equivocado, gratitud y compañerismo en sus últimas horas y hasta una reconversión que no por tardía deja de ser válida para su bienestar espiritual….pero Morelos insurgente puro, no compartió la visión de guerra popular y modifico los términos de la lucha, la hizo militar, la hizo popular pero en el soporte, en la retaguardia, no en el anarquismo desarrollado a todo galope.
Porque Hidalgo era jugador y como si fuera a los dados, jugó su vida, fue idealista pero incendiario, un cura poco ejemplar para ese oficio, hombre de negocios, emprendedor que dio empleo a los indígenas, sensual pero no era estratega, ni táctico, hizo la revolución insurgente al ahí se va….y muchos consideran que contribuyó al retraso de la aceptación de la idea y por ende, se hizo más empinada la lucha.
La deuda mayor subsiste, porque debió ser que se honrara de una vez y para siempre y cada vez en su fecha, a estos distinguidos eclesiásticos, porque si se atiende la historia de Jalisco, de Guadalajara, entre científicos, catedráticos, humanistas, y hasta simples curas diocesanos, sin meternos en las listas de mártires propiamente, se necesitaría no la rotonda, sino el Recinto de la Paz…..y eso lo reconocieron autoridades anteriores, ya que los datos con que adjetivo a estos personajes los tome de una sencilla aportación del Gobierno de Jalisco, en el 2001 y la otra de la Red Universitaria, que se distingue por admitir de cuerpo completo la grandeza de Alcalde.
Vamos, ahora salen políticos de nuevo cuño, tal vez neófitos radicales que no comprenden que grandes talentos de los arquitectos del templo de Salomón, en su momento dijeron pan al pan, y vino al vino, y no tuvieron dudas, ni remordimientos en admitir, reconocer la verdad histórica y honrar al que lo merece, aunque fuera su contrario.
No perdieron convicciones al contrario engrandecieron suactuar, por aceptar a personajes distinguidos por su acción humana, su comprobado beneficio social, e histórico, sin objeción de pertenecer al clero.
Admitir que la labor de dos mil años de muchos distinguidos miembros de la Iglesia Católica, antigua y mayoritaria, se borra por fobias, se ve mal en este siglo de derechos para todo mundo, de reconocimiento de hasta la ínfima minoría, esto sería miope y maniqueo y de apertura en su sentido único, no en causas reales o históricas.
Recordemos que la Iglesia, tiene una estructura humana y por tanto es imperfecta, pero creo que el mundo occidental sería muy pobre intelectualmente sin los pensadores, filósofos, maestros, y científicos con sotanas que rescataron la herencia greco-romana de inicio, y la fortalecieron con los recintos universitarios en ambos mundos, viejo y nuevo y lo siguen haciendo en universidades, por cierto bastante caras.
En estos tiempos, cuando las pasiones, los aciertos y los errores nos deben dar madures de lo que hemos vivido como nación, estado y municipios, lejos de guerras que nos dividieron, deja pendiente la deuda con este par de gigantestapatíos por adopción, con estos personajes que dejaron su mejor discurso en el legado vivo que seguimos teniendo para el alivio, o la cultura, en su tiempo, para la caridad.
Me parece más adecuado que el poder público les otorgue fieles e impresionistas esculturas, no les vayan a poner serpientes y símbolos extraños sincréticos, que los desvirtúen, no quiero imaginarme a Fray Antonio como rockero punk y a Ruiz de Cabañas, como un esotérico mágico; y que honren alguna vialidad hermosa en un parque verde de vegetación, rico en colorido, no en cemento.
Eso es mejor que nuestro panteón central, (Rotonda)porque – hay Movimiento Ciudadano, que gustos tan raros ycausantes de discordias – en materia de esculturas recuerdan la llamada “sincretismo” que deformó el concepto religioso e histórico de la Virgen de Guadalupe, que ganó la terquedad del poder. Ahora, simplemente es ignorada…O es que no son tapatíos, y no conocen a quiénes debemos mucho en Guadalajara, por eso no saben ni que quieren para la próxima campaña y serán títeres de Dante y AMLO.
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