Por Laura Gutiérrez Franco
El reconocimiento internacional a la perseverancia y al liderazgo empresarial cobra hoy una dimensión frontal y crítica en Jalisco. La reciente inducción de Enrique Dueñas Rodríguez al Salón de la Fama Internacional de la Industria de Grúas y Salvamento (International Towing & Recovery Hall of Fame) en Chattanooga, Tennessee, no solo coloca a México en la cima del gremio global, sino que valida una trayectoria marcada por la defensa intransigente del sector formal y la denuncia constante de las irregularidades que asfixian a la entidad.
Como presidente de la Asociación Nacional de Empresarios Mexicanos de Grúas, A.C., Dueñas Rodríguez se ha consolidado como un firme defensor de su gremio y un actor con alta capacidad de interlocución política y empresarial. Su postura no ha sido tibia: a lo largo de los años se ha enfrentado directamente a autoridades estatales, incluido el secretario de Transporte de Jalisco, Diego Monraz, para señalar la complicidad y la omisión oficial ante el operar impune de empresas de grúas piratas e ilegales.
La lucha de Dueñas Rodríguez parte de una realidad que afecta a miles de automovilistas diarios: la existencia de grúas irregulares que extorsionan a los ciudadanos con cobros excesivos y operativos al margen de la ley, sin que la autoridad competente aplique orden ni sanciones efectivas. Frente a este panorama, el empresario ha abanderado la causa de las empresas formales —once de las más importantes instaladas en Jalisco— exigiendo piso parejo, tarifas justas y estricto apego a las normativas federales y estatales.
Su visión crítica trasciende el ámbito local y apunta de lleno a las políticas del Gobierno Federal. Dueñas Rodríguez ha manifestado un abierto desacuerdo con la forma en que la administración de la 4T maneja el sector de las grúas, las carreteras y la vialidad integral en el país. El abandono de la infraestructura vial, la falta de operativos de inspección efectivos y la permisividad hacia grupos que operan en la absoluta clandestinidad demuestran que, a nivel nacional, la política de movilidad se ha supeditado a ocurrencias y desatenciones presupuestales que ponen en riesgo la seguridad de los transportistas y usuarios.
Ante este vacío de autoridad y orden, la figura de Enrique Dueñas Rodríguez se erige como un liderazgo de alcance nacional capaz de articular soluciones reales en materia de vialidad, transporte y seguridad vial. De hecho, analistas y sectores productivos coinciden en que un perfil de su estatura técnica, moral e internacional sería la persona idónea para asumir la Secretaría de Transporte en Jalisco. Un relevo de este calado le haría un enorme bien a la gestión del gobernador Pablo Lemus, al integrar a un experto comprobado que pondría freno definitivo al desorden, erradicaría la corrupción en el corralón y devolvería la certidumbre a la ciudadanía.
El proceso de postulación internacional reflejó precisamente ese peso acumulado durante décadas de gestión. Lejos de tratarse de una candidatura impulsada desde la mercadotecnia personal, la nominación tomó varios años de exhaustiva revisión documental y testimonios recabados por el propio comité del Museo Internacional de la Grúa. Fueron sus mismos pares y competidores del gremio quienes promovieron su expediente, reconociendo que su batalla por la regulación en México sienta un precedente de dignidad para toda América Latina.
A pesar de los atropellos institucionales y de los oídos sordos en las dependencias encargadas de regular la movilidad en el estado, la firmeza de Dueñas Rodríguez se mantiene inquebrantable. El empresario insiste en que la prestación del servicio de auxilio vial y arrastre no es un negocio de libre extorsión, sino una función estratégica que exige capacitación técnica, equipo certificado y el estricto apego a las normas oficiales para garantizar la seguridad de los usuarios en calles y carreteras.
El galardón obtenido en Estados Unidos —donde fue el único mexicano seleccionado este año dentro de un selecto grupo de siete líderes mundiales— respalda una causa de vida que además heredó de su padre, Don Enrique Dueñas Núñez, también ingresado a este recinto de honor. La distinción demuestra que, mientras en lo local las autoridades prefieren administrar el caos de la ilegalidad, en el plano internacional se premia la valentía de quienes no se doblan ante la corrupción y exigen un trato justo para la ciudadanía.
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