
(Primera parte)
Por Manuel Gutiérrez
Primero te topas con una colosal estatua de un infante, un Bersaglieri, caminas unos 200 metros más y llegas al Museo Militar Bersaglieri, en el corazón de Roma, y descubres el nervio militar y nacional de Italia.
El espíritu Bersaglieri quiere significa alto valor nacional, sumado a la práctica militar como infantería móvil, usada en por su velocidad como una tropa de asalto, o de distracción como pantalla a unidades más voluminosas en acción.
Bersaglieri, es historia del ejército de Italia desde el siglo pasado, sirviendo a su bandera, rey, duce, al fascismo, a la democracia cristiana, al presidente republicano a la Italia en manos de los rojos y ahora a la Giorgia Meloni, y los que vengan, siempre con elevado amor la Patria por encima de los partidos o de las ideologías al poder defendiendo a Italia y Europa.
Incluso existe una Asociación Nacional Bersaglieri, que agrupa estudiantes, los capacita en la disciplina física y militar, y les abre nuevos horizontes, incluso como carrera profesional. Como si el Ejército creara una asociación juvenil oficial sobre sus valores, organización y recursos y la fomentara para que continué el amor patrio. Las que existen en México son de iniciativa ciudadana sean el Pentatlón Deportivo Militarizado Universitario o Amigos del Ejército o Rescate Juvenil, pero nunca han recibido soporte total del Ejército que deja una ventana de oportunidad.
El ejército italiano y los carabineros, ocupan una amplia extensión del centro Roma, cerca del Vaticano, que tiene vestigios de esos tiempos, y que es custodiada por ellos. Hay una puerta romana antigua en casi sus terrenos la Puerta Pía, así como un Museo Histórico excelente completo –gratuito, lo que ahorra muchos euros en Europa-. Un oficial del Museo nos guió durante la visita entre italiano, español e inglés, pero mostró orgulloso sus tesoros y me cedió el libro de visitantes.
Tienen cuartel y también los carabineros, una guardia nacional decente y servicial para seguridad de los italianos, nada que ver con los agresores de civiles y atracadores sello de la 4T de la guardia nacional que conocemos…De hecho ví una posada navideña con opera, piano y baile, y cantos de coros de himnos y marchas Bersaglieri, y que fabulosos uniformes de gala, como los que custodian el Quirinal, la casa de la Meloni, que es tan fascista que ya no saben los italianos que es, hubo un feminicidio en Verona, gran manifestación y la Meloni les arrebató las banderas conjurando algo que podía pegarle a su gobierno. Le dicen la “camaleón” pero ahí la lleva.
¿Sirvieron de algo los italianos en la IIWW?
Ese tema habitualmente es ninguneado y se deje poco crédito a los aliados de los alemanes en la segunda guerra mundial. Incluso afirman que no existió el eje Berlín, Roma y Tokio. Lo de Tokio es justificable porque el ataque no era en Pearl Harbor, sino en Vladivostok, un error político de unos 8 mil kilómetros que justificó la entrada estadounidense como participante en la guerra y a Roma no se le mucho crédito. Se empantanó en Abisinia (Etiopia) y más hubo que andarlos rescatando…pero eso no es cierto, es un enfoque que los revisionistas deben replantear.
LA LEYENDA MARMORA
Alessandro Marmora, Conde fue el fundador de Bersigliari, en 1836 en Piamonte. El Rey Victor Manuel los reconoció y su sello distintivo era que no marchaban, corrían. Usaron un sombrero que se ha visto en Australia, de una ala con pluma de urogallo y que aparece en ocasiones de gala, ese sombrero rígido protegía en algo la cabeza de golpes. Mucho tuvo ver esta inspiración con los escudos de los caribinieripero cada cual lo suyo.
Bersigliari, significa “tirador exacto o preciso” otra de sus virtudes. Tienen ya más de un siglo, una revista nacional que va en el año 72 de existencia, muchos jóvenes y un intacto espirítu de cuerpo, así que intentaré condensar su historia.
Marmora fue un jefe excepcional, estratega y táctico, pero sobre todo nunca rehuyó la vanguardia en los asaltos. Puso el valor con el ejemplo.
Curiosamente otro militar destacado Guissepe Perrucchetti, creó los regimientos Alpini, (Alpinos) como competencia en cuanto a valor y virtudes militares, son diferentes, pero lo mismo.
Las andanzas de los Bersigliari arrancan en 1848 en la batalla de Puente Guito, contra Austria en que el propio Marmora fue herido.
En 1855 participan en una batalla en Crimea, (Ucrania) en que muere heroicamente Marmora y es trasladado a casa en un ataúd portátil algo parecido al arca de la alianza, guardando las proporciones –con la cual choque en el museo para horror del anfitrión- pero no me expulsaron y sigue el recorrido, su ejemplo habría de ser determinante.
Especial mención tiene el sitio del Río Chanaza, contra las tropas de Napoleón III, y los zaristas, contra los italianos aliados entonces a los turcos.
El General Liprodi, hizo una hazaña imposible causando 8 mil bajas enemigas, con 11 generales enemigos muertos, y El museo está plagado de héroes no solo oficiales sino humildes soldados. Hay un soldado en bicicleta con un solo pedal, porque perdió una pierna en batalla.
Nombres y hazañas, condecoraciones y momentos de gloria, hasta tropezar con un oficial de bajo rango llamado Gabrielle de Anunzzio, el ilustre poeta, creador de la parte ideológica del fascismo italiano y que orgullosamente fue Bersaglieri.
Dando saltos en el tiempo, en 1910 para la primera guerra mundial, los Bersaglieri ya eran ciclistas con unidades plegables. La guerra de trincheras les limitó sus posibilidades de movilidad pero cumplieron cabalmente hasta 1918.
Para 1922 el fascismo busca expandirse territorialmente sobre Etiopia, y concluye en una guerra intensa del 35 al 36. Para el año 36-37 los Bersaglieri estaban presentes en la guerra nacional del 36 al 39 contra los internacionales de la URSS y los comunistas de España y republicanos y otros aliados come curas y fusiladores mañaneros de opositores.
La organización Bersaglieri cambió a tanques ligeros, a carros de combate y tanques ligeros, al estilo de los Panzergranadiers. Su acción comenzó pronto contra los partisanos en Grecia y Yugoslavia.
Integrada la Tercera División como la Príncipe Amadeo, fueron parte del cuerpo expedicionario de Italia integrado por Bersaglieri y por Alpinis, que particiaron en el avance a Moscú capturando miles de prisioneros, materiales de guerra soviéticos y miles de bajas.
El LXIII cuerpo Bersaglieri, formado por carros de combate con 55 unidades se dirigió al Don y participó en Stalingrado. Los reportes de honor y valor son constantes en las acciones de los italianos.
Un breviario: Arturo López Reverte, escribió el Italiano, la historia submarinista en que los italianos atacaron la flota británica en Scapa Flow, en Escocia causando graves daños.
Entonces eran por lo menos los citados, serios combatientes en todas las ramas, mar, aire y tierra y muchos combatieron hasta la última batalla. Hubo muchos ases aéreos en todos los frentes italianos.
Los del LXIII participaron en Gadjuka, hasta perder todas las unidades en apoyo de la División Ravenna, cercada por los rusos. Seguiremos adelante con lo que les paso en la segunda parte.
Pero no fue el único escenario, en Africa del Norte, los británicos comenzaron desbaratando a los italianos en Egipto,Libia y Tunez, con el Mariscal Auchinleck, pero intervieron los alemanes y los italianos se reorganizaron, para el 41, vino el triunfo ya como Afrika Corps, en tanto aparecían Montgomery por los aliados y Patton, y Rommel, por los alemanes, pero los italianos fueron claves por ello lograron la victoria en 42 en Tobruk, derrotando a los aliados y expulsándolos de Libia.
Pero la falta de logística, de refuerzos hizo que los aliados cercaran a las aisladas tropas italo-alemanas, dio al traste con el dominio, luego del Alamein, en dos batallas, que los del eje enfrentaron con tanques capturados y menguadas fuerzas a los británicos y estadounidenses desapareciendo este frente, pero los italianos fueron los últimos en rendirse.
Consulten “El origen, la epopeya y la gloria” de Manlio Garofalo. Pero valerosos no solo los Bersi y los Alpini, también los Arditti, cuyo lema era “O Vencemos todos, o morimos todos” y eso mostraron en Monte Oswaldo en 1916. Nadie dude del valor italiano.
Pero quedan más episodios que citar y serán en la segunda parte, no se la pierda.
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