Staff A fondo
Éste domingo 3 de febrero se disputa una de las elecciones con mayores repercusiones geopolíticas para México.
La problemática relacionada con la violencia, inseguridad, y migración (recordemos las caravanas) se soluciona tambiéndesde su orígen.
Según sondeos de Gallup y Mitofsky, el empresario millenial Nayib Bukele (24 de julio, 1981) se perfila para ganar la elección presidencial en primera vuelta con 57 % de las preferencias (requiere más del 50 % de los votos.)

Dentro de 48 horas Nayib podría derrotar al hasta ahora hegemónico bipartidismo que imperó durante treinta años conformado por Arena (derecha vinculada con las cúpulas empresariales) y el FLMN (izquierda derivada de la guerrilla).
La estrategia de comunicación se ha basado en tres ejes: una sólida campaña en redes sociales, un mensaje claro para las clases medias y una campaña paralela en Estados Unidos (donde residen casi 4 millones de salvadoreños).
El mensaje ha surtido efecto en los estudiantes millenials y profesionales agremiados en organizaciones como PROEMES y ¨la diáspora¨ (salvadoreños en el exterior), especialmente en Washington D.C.; pero el camino no ha sido sencillo.
Nayib fue alcalde del izquierdista FMLN en Cuscatlán y San Salvador (ambos en la Zona Metropolitana de la capital), las criticas internas le valieron la expulsión del partido.
Ante ello inició un camino para buscar la conformación de un Partido Político propio (Nuevas Ideas); a pesar de haber reunido cientos de miles de firmas en tiempo record, el Tribunal Supremo Electoral le negó el registro, lo que derivó en la aceptación de la candidatura presidencial por un partido emergente llamado GANA (Gran Alianza Por la Unidad).
La elección es relevante para el futuro de México, por ello cientos de observadores internacionales incluyendo a los legisladores jaliscienses Kehila Kú (Movimiento Ciudadano) e Israel Zamora Guzmán (PVEM), así como el vocero del grupo parlamentario del PRD en San Lázaro, Emmanuel Reyes viajarán a El Salvador para atestiguar el desarrollo de la jornada y los cómputos.
El fantasma del fraude ronda centroamérica, basta recordar la caída del sistema en Honduras (2017), cuándo el opositor Salvador Narsalla postulado por la Alianza contra la Dictadura aventajaba al presidente Juan Orlando Hernández; al amanecer los números se habían invertido, Juan Orlando se reeligió con una ventaja de uno por ciento.
@afondoJAL
Los contenidos, expresiones u opiniones vertidos en este espacio son responsabilidad única de los autores, por lo que A Fondo Jalisco no se hace responsable de los mismos.







