
Por Manuel Gutiérrez
Emilio Uranga, mientras más te descubro más me gustas. Eres el eslabón perdido de la filosofía y sociología mexicana, que pasa por ti desde José Vasconcelos a Leopoldo Zea, pero también explica a la manera de Samuel Ramos, el modo de ser del mexicano, eres patriota de verdad, de causas ideales no de adornos septembrinos y gritos y sombrerazos de Viva México.
Emilio Uranga fue un inquieto joven de cafés, de la vieja escuela de Filosofía de la UNAM, a la par sería el más prolífico constructor de ideas que logró exponer en cientos de artículos, como editorialista, pero padeció durante toda su existencia, el haberse sometido al demonio de la dialéctica, que le concedió no perder un solo debate ( pero lo hizoperder muchos amigos, gente que pudo apoyarlo, difundirlo, encumbrarlo) llevando a las ideas casi hasta la sangre, el haber sido invencible en la polémica, lo que le generó su singular desgracia, terminando en el olvido y en la indigencia, por haber sido puro de verdad.
Emilio Uranga pudo deleitarse con el poder en la oscuridad en un nivel que pocos mexicanos en el tiempo del priísmotodo poderoso que ha regresado como morenismo, porque era el “pepe grillo” de los grandes temas de los presidentes que lo llamaban antes de revelar sus decisiones, dado que era asesor temido, respetado, escuchado y consultado de cinco presidentes.
Pero ninguno de ellos fue su amigo, fue un profesional del análisis, un libre pensador de la opinión, y un reportero real de lo que pasaba en México, enfrentándose al poder que se hace imaginario, sostenido por un poder presidencial, que no existe en la realidad ninguna parte: Cómo cuando dices que eres mejor que Dinamarca, y que las balaceras en Sinaloa, son un invento conservador para desprestigiarte son ejemplos de esos mitos aceptados.
Uranga, conoció desde Miguel Alemán a Luis Echeverría, cada presidente, cada caso, cada planteamiento de desarrollo, de justicia social, de control de la vida nacional. Echeverría, con su populismo no identificado entonces como tal, terminó despidiendo a Emilio, porque prefería escuchar a los aduladores, a los que se ajustan al poder presidencial, y que contestan la hora es la que usted diga, señor presidente…Uranga nunca pudo mentirle a nadie.
Pudo disponer de haber querido, de una tribuna impecable ya sea colocando el atril en la catedra universitaria, en el terreno de la ideología del partido que ejercía el poder, tal vez tomar el camino de los legislador pero no supo valorar su altura, considerar el alcance de su magia. Explicó las ideas, las corrientes, pero no entendió a México en su mundo, porque pudo figurar y ser usuario del poder, no sólo un crítico pero era fiel a su estilo.
Era un erudito, riguroso de conocimientos. Su final muylógico, fue un ente abandonado, solitario, con hambre, enfrentando sus enfermedades finales, auxiliado por la caridad de sus vecinos, cercano a la indigencia, olvidado,pero el tiempo no olvido sus ideas y sus batallas.
Un doctor en filosofía se ha arriesgado, El Doctor José Manuel Cuellar Moreno, ha entrado a la caverna mítica de Hyperion, donde habita el titán, hijo de los dioses y de los monstruos es la voz más profunda, autorizada y fundamentada en el conocimiento de la obra y vida de Emilio y lo sigue estudiando y comprendiendo y de su trabajo en Nexos, extraigo los datos del número de julio del 2024.
Era difícil de ser estimado, sufría como la narra en su “La exquisita dolencia” ensayos de Emilio Uranga sobre Ramón López Velarde, -otro autor de mi cabecera, al que nunca terminaré de interpretar- porque es tan difícil de querer, de aceptar, son modelos irreductibles. Los Dioses les concedieron el don de la polémica, a costo de la soledad.
Cuellar Morena se explica solo con su obra: “La revolución inconclusa, la filosofía de Emilio Uranga, artífice del PRI” en ella dice que la revolución y el nacionalismo mexicano siguen vivos, evolucionan y son perfectamente aplicables.Idea que normaba la operación del partidazo y que renovaba su vestimenta a cada sexenio, con nuevas metas. Uranga todo al PRI de evolución, de modernización y de respuestas en su momento a las demandas mundiales.
ESPECIALISTA EN GOETHE
Pero su seguimiento va paso a paso, tras la vida de Uranga, conoce los años en Alemania en que se vuelve Goethiano, probablemente el mejor en su tiempo en el mundo sobre este autor de Fausto.
Emilio se peleó con todos: José Gaos, Daniel CosioVillegas, Edmundo O Gorman, Carlos Fuentes, Octavio Paz, y comenzó todo su ejercicio dialéctico, mientras tomaba Fanta, y debatía con todo mundo, compañeros, maestros, que comenzaron a pensar que estaba afectado por una inteligencia luciferina, a la vez, afectado por todos los demonios del pensamiento occidental…
-Uranga tenía boca grande, con dientes volados al exterior, una sonrisa que podía ser una mueca sardónica, lentes gruesos del estilo de la época con armazón sólida, cubriendo su cara. Un infaltable cigarrillo en la mano (Raleigh) camisas blancas bien ceñidas, de manga larga, y una cabellera que parecía discutir con el peine, dedos delgados, inquietos, siempre expresando cosas-. Pero desde 1955 ya había conceptuado una obra maestra, “Análisis del ser del mexicano” que junto al perfil de Samuel Ramos, es esencial para explicarnos nuestro origen, destino y modo.
Si bien ingresó a Medicina, su pasión por las letras lo seducía. “Antepone el fulgor de las ideas al sentimiento de las personas” eso es una cualidad, pero un defecto que te impedirá gozar de aceptación, tranquilidad y bienestar y queal contrario de Alfonso Reyes, no le dieron paz, ni bonanza, pero Reyes en pocas polémicas se involucró.
Grandes pensadores lo odiaron, nunca lo aceptaron tal como era, capaz de ayudar a su manera y lo hizo a Rubén BonifazNuño, poeta, al que encontró leyendo a Amado Nervo: “En un pliegue de la sombra, Dios oía.
Su equilátera pupila, con ciclópea luz divina,
Como inmensa estrella absurda,
daba miedo a los cometas, pavos reales de las noches infinitas”.
Sin decir nada, Uranga le dio el libro a Rubén “Entre el clavel y la Espada” de Rafael Alberti, llpara marcar la vida poética de este autor por siempre. Sergio Avilés Parra, lo describe en “Tiempo muerto en el tiempo” Uranga ya tenía otra visión poética, influía si lo aceptabas, te iluminaba y completaba tus dilemas.
Desde la prepa era un precursor, que atisbaba en Thomas Mann, Joyce, Proust, Ortega y Gasset y obvio, José Vasconcelos. “Era capaz de negar a Dios, por el mero gusto de discutir” dicen lo que conocieron de joven, pero nunca cambio.
Demasiado avanzado para su tiempo, audaz e irreverente con el poder en todas las instituciones y personas. Curiosodiscípulo de Alfonso Reyes, asistió a sus cátedras y escribió “Deslinde” le gustó la referencia prioritaria de la cultura nacional que propone Reyes para el nacionalismo mexicano.
Uno de sus pocos amigos de siempre, fue Ricardo Garibay. Primero idolatró a Gaos, acompañado de Jorge Portilla y de Luis Villoro, pero Gaos estaba cautivo del pensamiento de Martin Heidegger, el pensador alemán del existencialismo, que sobrevivió a su afición por el nazismo, pero Uranga topócon la corriente francesa.
Pero su camino iba rumbo a Jean Paul Sarte, Albert Camus, Gabriel Marcel, Simone de Beauvier, lo que provocó su rebelión contra el pensador español Gaos, que trabajaba entonces en traducir “Ser y tiempo” de la corriente española.
Uranga rompió como después lo hizo en la misma Alemania con Heiddeger, y decepcionado lo encuadró en su artillería demoledora.
El patrocinio a los Hyperiones, no duro mucho pero Zea,padre del positivismo aplicado al pensamiento mexicano y Ramos, los descubrieron y pusieron en ellos sus esperanzas y durante un buen rato su apoyo, que luego perdieron, no eran controlables por nadie.
Los jóvenes se convirtieron en objeto de pasión literaria. Condenados, combatidos, trituraban a los escolásticos, los marxistas, los kantianos. Sólo ellos quedaban parados luego de un debate.
Para todos tenía agudos dardos eran mortales para elmaterialismo histórico, de los determinismos históricos,porque alentaban la libertad individual con aire francés.
Pero su interés en México lo llevó al nacionalismo filosófico, orientado en “Zozobra”, de López Verde, climapoético que describe al México de entonces, y aún es aplicable al de hoy, y sobre corazonadas velardianas, se instrumentó sus ideas juntado literatura y filosofía, para dar lugar su obra del análisis del ser mexicano, poniendo al poeta como pilar del nacionalismo, con su manifiesto llamado “Suave Patria” que todavía está pendiente de descifrar.
Sus cartas a sus amigos dieron lugar al libro “Años en Alemania” pero su pasión germana lo llevó a estudiar con obsesión a Goethe, tal vez era el más conocedor del autor en el mundo, pero no se detuvo, llegó a Jorge Rusell británico y a Wittgenstein, en su idioma original –el alemán sirve de algo, dijo- maestro del 1959 de una generación de escritores, el genio luciferino de Uranga lo llevó a decirle a su alumna Elena Poniatowska, que se dedicara a otra cosa, no a escribir…
Pero el CME Centro Mexicano de Escritores, otra de sus aventuras, no resistió su ciclo dialéctico porque terminó confrontado con Juan José Arreola, en otro agarrón de polémica, mientras comenzaba a discurrir que en el fondo la filosofía es solamente una cuestión literaria, Arreola sabía ser enemigo de sus no amigos.
“Los intelectuales deben apoderarse de los medios de comunicación para dirigir la sociedad” dijo entonces. Y se convirtió en asesor presidencial, que eran vistos como profetas capaces de hablar directamente con el emperador de entonces, sin respeto a la investidura y decir lo que todos temían decir.
Obviamente ganó respeto, pero no apoyos de los presidentes. Incluso Díaz Ordaz, temía su sátira aguda. “Ojala que Don Emilio no venga hoy con la espada afilada –decía- porque le quiero consultar varios temas…”
En 1969 fue invitado a participar en el proyecto de la revista de América. Pero horror, la emprendió contra los devaneos del movimiento estudiantil del momento 1968 de Octavio Paz, con quien libró un pleito encarnizado: “La poca paz de Octavio” “ ¿Octavio no quiere la paz en México? Paz superó la etapa y terminó siendo Nobel y paradigma de la libertad individual, de la creación literaria y del ensayo social que desnudo la realidad mexicana, Posdata y Laberinto de la Soledad, el presidencialismo, la dictadura encubierta, en proceso de convertirse en un Ogro Filantrópico que compra con dadivas al ciudadano, pero le priva de sus libertades, como un fenómeno mundial, previo al populismo enajenante.
En 1970 con la era de Echeverría, Emilio creyó que como intelectual pesaría en el poder, porque tenía muchos amigos –fue una era próspera, pero austera como toda su vida, dedicada a los libros, libros y más libros, cigarros y refrescos y café, que se preguntaba para que leer tanto y comenzó a vislumbrar su caída.
En 1971 emprendió sus angustiadas “Astucias literarias” pasando al infierno vital de los que pretenden escribir, haciendo suyas sus penas. Una obra de de siglos, de aparentes fracasos, decepciones, que hacen la literatura, muy del estilo de José Luis Borges un tratamiento original y un compendio de autores.
Pero para 1978 sentía su agonía como persona y como autor. “Ya no me cuento en el mundo de los vivos, la marginación social es peor cada día”. Uranga no se detuvo de criticar al poderoso Luis Echeverría, eso selló su caída del olimpo, lo que poco le importaba, nunca se ató a nada que no fueran las ideas.
“Herir en lo sensible” fue una compilación de 130 artículos que hizo, desde 1958 a 1984, aunque era colaborador para vivir de Periódico Novedades, Revista Tiempo de México, incluso escribía para el Mundo desde Tampico.
Es un pensador completo, no inconcluso con una inspiración ontológica que aplica a la revolución mexicana, para transmutarla en el tiempo como una entidad cultural y social creadora, una visión cínica, y una teoría heredada de López Velarde, de vivir en la inseguridad a la vuelta de la esquina, siempre esperando la peor de las tragedias mientras se da forma a su nacionalismo creador, no de divisiones o confrontaciones, un destino común, como decía Vasconcelos.
“Nuestros valores más sólidos” dijo el eslabón perdido desde Vasconcelos y su nacionalismo cósmico, descansan en “arenas movedizas” Si, era cínico pero su capacidad de sentir el pensamiento de otros, caso extraño en Uranga, lo hicieron un pensador que debe acompañar a México en el siglo XXI, mientras muchos se pierden en lo mediocre, Uranga siempre se arriesga, se condena, sufre su propia interdicción.
Emilio quiso que entendiéramos a México, con sus nuestra propia filosofía, literatura e historia, y nuestra propia sociología y nuestras propias palabras. Supo comprender nuestra realidad, su capacidad de pensar ofrece un producto terminado, nacionalista y potencial, para ser aplicado a México, quizá con el valor del poeta Ramón López Velarde,pero fue marginado.
Su vida, su manera de pensar es una embestida salvaje contra lo establecido, cuestionado para ofrecer algo mejor, no destruye por placer. Le repateaba el simple patrioterismo, que el PRI partidazo, movía entonces a los mexicanos sobre todo en septiembre mes de la Patria, con sus gritos y banderitas y actos que sentía de tontos.
Era un engaño, no una actitud cívica profunda. Nunca rechazó a la Patria, la amaba como la concebía, como algo mejor, futuro, incierto y en envuelto como todo en nuestro camino en Zozobra. Entonces estamos igual que en sus angustias de Uranga, pese a los años buscando todavía nuestro camino, y eso da fe de su amor a México, que resolverá los grandes temas, se espera que sin mentiras, nidemagogia, ni falsa democracia, un renacimiento nacional sin zozobra, para el mañana, de algún día.
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