
Horacio Villaseñor
“Haciéndole al cuento” no se gobierna. Iniciemos por dejar en claro que la administración de empresas y la administración gubernamental son distintas, no se parecen en nada, sus propósitos finales ni se acercan, son radicalmente desiguales, les aseguro que la visión empresarial en su fin no solo no ayuda a la pública,sino que incluso la pudre. La primera busca el beneficio individual o de un grupo de inversionistas, la pública no, el fin de la administración gubernamental, que por cierto no debe buscar nada, sino que está obligada a asegurar el bienestar colectivo, entiéndase, salud, educación, seguridad, el disfrute de un entorno sano y oportunidades para el desarrollo físico, mental y social, sin endeudarse, a través de una administración eficaz de los impuestos. Sí, un entorno sano, el espacio público en inmejorables condiciones. ¿Cuál es la realidad de Guadalajara? Las calles, avenidas, pasos a desnivel, camellones, glorietas, parques, panteones, todo, además de destruido o parchado en el mejor de los casos y representar un peligro para la integridad física, está hecho un asco y el responsable es el ayuntamiento. Me explico: Para la administración gubernamental el principio primordial es servir al interés general, distinto a la función privada, la pública no tiene tiempo ni posibilidad de “apalancamiento”, requiere de soluciones inmediatas, eficaces y de prevención, capacidad para anticiparse garantizando estabilidad a largo plazo, eso es administración pública. El drama es que cuando una ciudad no tiene drenaje para aguas servidas, se produce una grave crisis de salud pública, proliferan enfermedades (cólera, hepatitis, diarrea), por la contaminación del agua y el suelo, se deteriora la infraestructura urbana por inundaciones, malos olores, y plagas y en Guadalajara, el alcantarillado con más de cincuenta años de construido presenta múltiples fallas, fugas que abren socavones o brotes de fuentes de caca que forman arroyuelos de mierda que corren por las calles y que la gente pisa. Un servicio que no sirve no es servicio y Guadalajara, aunque tenga alcantarillado, si este es insuficiente, no sirve. ¿Quién debe reconstruirlo? Pues, la constitución nacional es muy clara, ¡el ayuntamiento! Si el gobierno municipal no lo hace, nadie lo hará, los otros dos órdenes de gobierno, estatal y nacional, hoy igualmente encargados a directivos ineptos no pueden ni con lo que a ellos les toca y están imposibilitados para atender el drenaje. La tarea ahora, con tanto ignorante de la función pública en los gobiernos, es titánica. No cualquiera podrá, lamentablemente llegan al encargo en el mejor de los casos, gente bien intencionada, pero “cualquieras” en temas de administración gubernamental. Cuando gobierna “cualquiera”, se gobierna con ocurrencias, los problemas crecen y se multiplican. Guadalajara debe solucionar rápidamente, en no más de tres años, tres inservibles servicios: 1) agua y drenaje; 2) aseo público y; 3) seguridad y tránsito. Las tres tareas son de obligación del ayuntamiento, debe dejar de “hacerse pato”, ser responsable y dar los servicios que por ley está obligado a dar en el momento, no cuando pueda porque inservible, ya ha sido desde hace poco más de 33 años. La ciudad no debe inundarse y menos con aguas servidas, tampoco debe tener agua “chocolatada”; todo espacio público debe estar permanentemente limpio, recuperar el control de la recolección de basura no ha servido de nada porque la ciudad sigue hecha un cochinero; la policía debe ser preventiva, no reactiva y no olvidemos que los servicios de tránsito, agua y drenaje, constitucionalmente, son obligadamente del gobierno municipal no del estatal. La coordinación con otros órdenes de gobierno se permite, pero para mejorar lo que está bien, no para desentenderse y mejorar lo que está mal, o sea estar peor. Si en 2026 el Ayuntamiento de Guadalajara no se propone reconstruir el drenaje, renovar algunas plazas, glorietas, parques y corredores peatonales rumbo al mundial, seguirán siendo puras efímeras mamad… puros despropósitospara beneficio de algunos. Ni hablar.
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