
Por Manuel Gutiérrez
Putin suda frío e interviene en las elecciones de Turquía, con marcada injerencia en recursos, campañas de internet y la búsqueda de convencer a los ciudadanos de Turquia de que 9 años es nada, que apenas fue ayer un 28 de agosto del 2014 cuando Recep Tayyip Erdogan, llegó al poder y colocó a su país en una postura de equilibrista en la cuerda floja, entre su simpatía con Moscú, la guerra de Ucrania y el pago de los favores recibidos.
La situación de Turquía es crucial para el autócrata (déspota, dictador, tirano) populista Erdogan, pero es un asunto muy importante para Putin, porque este país con el quinto ejército más numeroso de la OTAN y en posición clave en el Mar Negro, representa las peores pesadillas que pueda tener el neozarismo, porque se pierde un negociador relativo, un tanto incómodo en la OTAN, pero paga Erdogan las ayudas jugando carambola a dos bandas.
Es decir, cumple con la OTAN, pero también busca que Turquía obstruya en lo posible el ingreso de Suecia a la organización militar europea. Negoció la salida de granos por vía marítima de Ucrania, aunque Rusia intentó obstruirla lo más que pudo.
Erdogan se mantuvo con alfileres en el poder –con ayuda discreta de Rusia- en el 2016 cuando sufrió un golpe de estado. Es como Putin, amante de la historia turca que cita frecuentemente y apoyó con dinero del estado la serie de Netflix Urtugrul, (Resurección) del inicio tribal a la conquista de un estado y de tierra en Turquía, en que llevan mil años. Todo ese tipo de símbolos son muy gratos a Erdogan que tiene el mismo perfil que todos los autócratas.
KEMAL KILICDAROGLU EL OPOSITOR.
Por otra parte, las elecciones de Turqía se decidirán en la segunda vuelta, porque Erdogan logró pese al aumento del salario mínimo, dadivas, así como aumentos de sueldos a los burócratas para contar con su apoyo, las cifras de las elecciones fueron 49.5% para Erdogan y 44.9 % para Kemal Kilicdaroglu, lo que obligó un nuevo episodio electoral.
Kemal, representa un cambio radical, -inconveniente adicional para Rusia- porque pretende incrementar las relaciones económicas, con los aliados europeos, y una mayor participación en el apoyo a Ucrania.
Otro aspecto es poner fin a las políticas populistas de Erdogan, y su autoritarismo, que hunde la democracia turca.
Kilicdaroglou, espera impedir que Erdogan tenga mayoría en el Congreso, para que nada evite sus reformas. Erdogan en tanto busca 325 escaños, de 600 para controlar el Congreso y mantenerse a flote como hasta hoy reteniendo el poder e impidiendo cambios.
Turquía es una pieza geopolítica importante, porque influye en el destino de Siria, actual colonia militar rusa, así como en el asunto de Ucrania. Los efectos del manejo de la economía de Erdogan, han causado una inflación de 50.5% muy alta, en tanto que el futuro de la Lira Turca, es incierto y enfila a una devaluación, la gente prefiere ahorros en dólares.
Turquía tiene una deuda acumulada de abasto de gas ruso, que Putin usa para cobrarse tanto el efectivo como favores políticos.
El fuerte terremoto sufrido por Turquía, aumentó la presión sobre su economía, en que se evidencia déficit en su cuenta de gasto corriente, (pagos del estado de deudas, prestaciones y gastos de inversión pública) a la par tienen un déficit con las obligaciones de bonos que han vendido en el extranjero, la Lira está que truena.
GANE QUIEN GANE, VIENE EL PURGANTE.
El problema turco está en que el país ya no aguanta más política autócrata del caudillo Erdogan, a por lo que tendrá que conseguir FINANCIAMIENTO EXTERIOR que Rusia no está en posibilidad de facilitar por la guerra, pero representa alinearse con las condiciones de Occidente con organismos como la UE y FMI, y adoptar sus medidas de disciplina, presupuesto y gasto.
La lira se cae a pedazos. Este año ha perdido un 22% anteriormente era un 12% a la par Erdogan ya descubrió que el “nacionalismo populista” ahuyento la inversión extranjera, porque en 2017 lograban obtener un 19.4% pero actualmente logran captar solamente el 0.7% menos de una unidad positiva, eso no puede seguir así o es un suicidio.
Por esta razón Kemal ofrece un regreso a la “ortodoxia económica” y manejar técnicamente el asunto, dotando al Banco Central de autonomía completa, sin injerencias del gobierno. A la par ofrece una revisión de la política fiscal, que pretende modernizar y hacer flexible.
Gane quién gane, no podrán evitar una realidad: La economía turca busca apoyarse en euros o dólares, por encima de su propia moneda la lira, lo que tendrán que manejar con cuidado para evitar la dolarización total, la depreciación, la inflación de alguna manera dar estabilidad a los precios, porque la inflación los devora.
Sea quién sea, el ganador, Erdogan no podrá seguir con su política anterior, y mucho menos eso lo ofrece Kemal , que va por camino contrario, por lo que las reformas a la forma en que han gobernado cambiará invariablemente, otro factor es el descontento contra la presencia rusa, que pretende manipular a Turquía, a la sombra, así como por la invasión.
Este asunto parece tan lejano, pero implica a un banco español que tiene grandes inversiones en México, el BBVA, que mantiene en Turquía a la filial Garanti Bank, moviendo 1846 millones de euros de los 6958 millones que representa la economía de Turquía. Si bien hasta el año pasado logaron ganancias de un 15% en sus operaciones.
La lección es que los autócratas, los gobernantes autoritarios resultan caros, tercos y no dejan el poder, pero Erdogan promete cambios si logra mantener la preferencia sobre Kemal, pero cualquiera de los dos deben desactivar una bomba de tiempo: Un gran descontento que presiona la vida social en Turquía y que no debe estallar.
Putin por eso le preocupa perder un amigo, que le da acceso a un país europeo pero que tiene la llave de oriente. Los datos fueron publicados por Milenio Cinco Días, el 22 de mayo del presente año.
RUSOS CONTRA RUSOS.
Mientras siguen los bombardeos de Rusia matando niños pequeños, en ciudades de Ucrania, en Dnipro, golpeando clínicas y hasta centros veterinarios y se continúan los combates en que los rusos se repliegan y Ucrania dedicada a la campaña militar, no ha combatir civiles, sigue teniendo avances.
Rusia se encuentra luchando contra dos grupos opositores de rusos contra Putin, uno de ellos se llama LEGION PARA LA LIBERTAD DE RUSIA dirigido por “César” Maximiliano Andronikov, experto de artes marciales ruso, exvendedor de ropa deportiva, que encabeza ese grupo de combate y el otro grupo es El CUERPO DE VOLUNTARIOS RUSOS, que se encuentran en combate a 45 kilómetros de la frontera con Ucrania en Belgorod, y que Rusia presume que les causó 70 bajas, eliminando completamente su presencia.
Por otro lado el Cuerpo de Voluntarios Rusos (CVR) tiene más huella ideológica, se identifican con la derecha y grupos radicales y ha actuado en acciones en Briansk, así como en Belgorod, es dirigido por el ruso Dennis Nikitin, estos voluntarios captan la atención mundial y son ejemplos proscritos en Rusia por Putin.
Para los ucranianos son “Ciudadanos rusos que están hartos del régimen terrorista de Putin” pero lo cierto y lo más les duele al zarismo es que han mostrado que la frontera rusa es vulnerable, que les pueden pegar en suelo ruso, lo que ya lograron, regresando a Ucrania a refugiarse en zona de guerra, causando bajas en sus acciones de comando, por lo pronto Ucrania se desmarca de ellos y más los Estados Unidos que niegan relaciones con ellos. Los dos grupos dicen haber comprado sus armas y equipos en el mercado negro.
Esto es totalmente inaceptable para Putin, que hoy vive el inicio de una rebelión militar rusa a la par que una serie de descalabros en serie en las operaciones militares, en tanto que el grupo Wagner, ya tiene más de 20 mil muertos entre sus filas fue retirado o sería exterminado.
Los rusos pueden causar de seguir actuando exitosamente un problema político para Putin que no duerme esperando la segunda vuelta en Turquía y noticias favorables de una guerra: Medvedev, antecesor de Putin, y actual aliado del zarismo, profetizó que entonces la guerra puede durar muchos años, tal vez cien…
Para colmo, en Kosovo la tensión aumenta y Serbia moviliza sus tropas, puede encender otro gran fuego en los Balcanes, habrá que ver cuál mano mece la cuna…
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