
Por Manuel Gutiérrez.
La campaña política en Italia era para volver loco al más cuerdo de los mortales. La izquierda que estaba en el poder, desesperada por mantener el poder acusó a Los Hermanos de Italia, el partido de Giorgia Meloni, de ser aliados de Putin, populistas, de pretender socavar los cimientos sociales de Italia, eran llamados un peligro.
La izquierda representada en el Partido Democrático de Enricco Letta, cambio los papeles, ahora ellos eran los conservadores, los neoliberales, los defensores del status quo, en tanto que los derechistas proponían rebajas fiscales, adelantar la edad de jubilación, subsidiar la energía, es decir bellas promesas populistas.
Definitivamente ganó el populismo de derecha, aunque no se identifica con el partido Movimiento Social Italiano, que se cataloga como neofascista aunque hay relación pasada con Giorgia.
Es decir, Meloni vivió el fascismo y añora la imagen de grandeza de Benito Mussolini, propone un estado fuerte, tanto en lo económico como en lo social, pero no controlar las empresas nacionales claves como ferrocarriles, aeropuertos, los generadores energéticos, etc. Pero decir que es fascista histórica, enclavada en el pasado, pues nada. No aceptó el saludo fascista en los mitines.
Giorgia Meloni, eleva el estandarte de la familia y la patria. Es decir sustenta el apoyo para la tradicional familia cristiana. Los puntos del ideario de los Hermanos de Italia son mesurados y aceptables, no comen niños crudos.
Los otros fascismos de Italia se diferencian en que se apoyan en políticas neoliberales para reducir el estado, y bajar los impuestos para elevar la productividad.
Curiosamente no fueron ellos sino Meloni a quién se consideraba gran amiga de Putin, pero su influencia es parte de la Fundación Bill Gates, y su creador es Berlusconi. Tiene reconocimientos de otros fondos mundiales, incluso una cordial relación con los núcleos judíos de Italia, por lo que inesperadamente se volvió contra Putin, que motivo de la campaña de izquierda: Vota por Meloni, es votar por Putin hoy Italia está en contra de Rusia y dejó de asociarse con China Comunista.
Meloni maneja una agenda de cambio climático, la angustia juvenil de los egresados de universidades de no encuentran trabajo, formas de desarrollar sus carreras, el subempleo, el futuro gris en materia de prestaciones sociales, hacen que los jóvenes vean en la derecha, la opción necesaria luego de años de ensayos de izquierda que solamente complicaron más la economía y que perdieron la credibilidad.
Para ganar el poder Meloni, uso un sistema populista, ya conocido históricamente incluso que se vive en México. No tuvo empacho en hacer grandes promesas y decir lo que los seguidores querían escuchar, incluso a los empresarios les ofreció apoyo para las empresas italianas continúen siendo italianas, oponiendose a compras del exterior, variante de derecha alineada con el liberalismo, a favor de la empresa privada.
La posición política de los Hermanos de Italia, pueda ser clara en cuanto a sus idearios, estatutos pero no en cuanto a su actuar ya como gobierno, lo que es totalmente pragmático, incluso por encima de la clasificación de posturas.
Y se ganó el derecho de la esperanza, pero las promesas populistas falta que se cumplan, con el rigor que le espera por los problemas económicos
Los sectores de la economía de Italia se contrajeron por la pandemia, la guerra, y la inflación-recesión, incluso el tercero, de servicios. El producto industrial que emplea casi un 30% de la población económicamente activa, y el retroceso del PIB, a diferencia de México a Meloni, si le preocupan sobremanera.
Italia tiene un crecimiento 2.9% del PIB, pero podría descender en el 23, más la inflación y 190 mil millones de gastos sociales en materia de subsidios a la población, no dan margen para que Meloni pueda jugar significativamente por lo menos en el 2023, pero no necesariamente lograr concretar cambios espectaculares pero sigue avanzando en restaurar políticas congruentes.
Reformas de pensiones, fiscal, y hasta la discusión de la rebaja del IVA, van a consumir mucho de sus energías. Cumplir lo ofrecido exigirá bastante, pero Meloni busca los talentos le ayuden a salir adelante, no necesariamente de los hermanos de la derecha. Las soluciones o se dan, o se les cae el proyecto y no hay tiempo para tener un fracaso, si quieren continuar.
Meloni sabe que en Europa están los fondos necesarios, por lo que mira a Bruselas con la Unión Europea, la estabilidad de la OTAN y la contención de Rusia son imprescindibles.
Meloni llega a recoger los platos rotos de pasados gobiernos de izquierda, que argumentaron para su final ser neoliberales, pero que dejaron una amenaza fuerte de deuda en Italia, desempleo y en que los subsidios fueron; rectificaron muy tarde y sólo en el discurso.
Por eso los papeles se invirtieron y la derecha ganó jugando con las cartas de fascismo, digamos de fachada, pero muchas promesas a las nuevas generaciones que no supieron del pasado porque es un sistema socialista-cristiano y por ello es tan condenado en la vida moderna, en que el nacionalsocialismo, tiene otros fundamentos como la supremacía, el pueblo y un estado dirigido por un líder único y no tiene bases romanas.
Sergio Matarella, presidente de Italia tendrá por tanto que trabajar en corto con Giorgia, que pretende también dar soluciones a los migrantes en Italia que son una severa carga, por disputar empleos y con ello arriesgar la pérdida de simpatía de los votantes, en caso de que no logre regular el flujo de extranjeros, a solamente los índices convenientes para su economía.
El liberalismo diríamos “Democracia Cristiana”, pero con nuevo nombre, por tanto vive en Italia un juego que será el determinante en los próximos años, se convierte en fascista por novedad y al final sigue siendo liberalismo, como el intento desesperado de la izquierda que trató de defender su poder, escudados en lo mismo, no en la idea revolucionaria definitivamente cancelada, o en procesos de transformación radical. Este juego de confusiones es lo hoy los papeles se invierten
Italia se maneja luego de diez gobiernos diversos entre abismos políticos y visiones encontradas, en la derecha, o incluso en la izquierda, prevalece el sentido común de no tocar o transformar la economía y su sector empresarial en un proyecto a la ligera: El socialista o el liberal-tradicional se no se metieron con sus recursos para crecer, con las fuentes de empleo.
Esa diferencia al populismo mexicano que para muchos no es de izquierda, aunque los radicales eso vendan, ni tampoco de derecha es un neoliberalismo disfrazado y sin pena personalizado en un caudillo que lo hecha a perder en su lógica personal.
Este a su vez ha hecho de sus fobias, caprichos o sueños perdidos, la forma de gobierno, pero si afecta el núcleo económico del país. Esa es la diferencia del populismo a la italiana, allá pueden entrar y salir de formas de gobierno como se llamen, sin morirse de hambre, ni suicidarse.
Por tanto Meloni está con la derecha, hasta cierto punto, pero gobernará y hará lo que coyuntura internacional determine como benéfica para Italia. Con Alemania, y España, e Inglaterra, por ello se dio la oportunidad a la derecha que actualizó sus formas de hacer política, y uso mejor la rebeldía de la clase media.
El neoliberalismo, aunque no sea lo que se aplicó, ni lo que vivimos nunca, (en México, tal cual) con apego a sus principios y grandes teóricos, pero el populismo es la venganza social a las frustraciones y fracasos de las grandes vertientes, que no entienden de desarrollo sino de dinero directo en la cartera. Y López se los regala, del presupuesto oficial.
Si Meloni, logra la congruencia, será el inicio de una era en que luego podrá ser de derecha, pero ella misma no es fascista extrema, ni derechista en la óptica tradicional, ni partidaria de proyectos ideológicos, sino de realismo y posturas que den respuestas racionales, a la vez que mantiene la emoción del proyecto de los Hermanos de Italia, que creen que por fin llegaron al poder.
Lo cierto es que el mundo sigue buscando el concepto de libertad y democracia, paralelo a prosperidad y bienestar, en el medio, se acomodan los discursos. Meloni puede tener aciertos porque no juega a imponer sus caprichos, sino soluciones técnicas, pero salpicadas de populismo que le dieron la victoria, pero bajo una política neoliberal, totalmente seria.
Es un tablero puesto de cabeza, en que los socialistas dejaron de serlo, y los fascistas tampoco lo son, Italia sobrevivirá a todo el experimento y quizá será exitoso por el carisma de Giorgia Meloni, el nuevo rostro del “Duce” moderno.
Es necesario leer a Agustín Laje, con su “Batalla Cultural” porque el gramscismo se apoderó de la derecha, sobre todo la que gana y aspira y la izquierda se acartonó en el pasado, o son neoliberales.
Entre las contradicciones, queda la verdad máxima: Ganar elecciones, como sea y eso hizo Meloni para empezar, luego a mantenerse en el poder y dejar contenta a la mayoría.
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