Por Manuel Gutiérrez
La invasión de Inglaterra era imposible en las décadas del 20 al 40 del siglo XX; la operación ”León Marino” sólo existió en el papel, porque se tenía la Real Armada (Royal Marines-Royal Navy) en la Segunda Guerra, y eso aseguraba que la isla fuera inexpugnable y los nazis no pudieran ganar ni en el aire, ni en el mar.
Logró sobreponerse al ataque nazi y a su bloqueo, y a pérdidas de más de 5 millones de toneladas de barcos, sobre todo en los años 41, 42 y 43, pero los números de la gran Armada Real terminaron dominando todos los escenarios, incluso hundiendo naves como el acorazado alemán Bismarck, el Tirpitz, que nunca operó, y el Príncipe Eugenio, y de paso aislando al Afrika Korps de Rommel, y manteniendo abierto el tráfico de convoyes a Múrmansk, vital para sostener a la URSS ante la invasión de los nazis y aislando sus operaciones en Italia.
Esa misma marina, en el cierre del siglo XX, pasó dificultades. La Real Armada con la Armada Argentina, pero logró la retención de las islas Malvinas, que son un despojo logrado por la Real Armada a la república de Milei y de Messi, que se adjudicaron por la fuerza. Su superioridad naval, con submarinos, causó el hundimiento del Belgrano —una orden directa de Isabel II—, e imponer sus condiciones en el combate terrestre fue el desenlace.
Belice es un trozo de Guatemala robado por los piratas de Inglaterra a Guatemala, y si no fuera por Porfirio Díaz, hoy Cancún sería británico, incluso Chetumal.
En los siglos XVII al XX fue la reina de los mares, respetada, modelo de todas las navales del mundo, pero ahora se encuentra desolada, en condiciones deprimentes y decadentes. Sin el escudo de la OTAN, cualquier enemigo de Inglaterra podría llegar a la City por el Támesis o volverlos polvo con las armas modernas.
Inglaterra está alarmada. Su vocación increíble por el mar, la creación de filibusteros y traficantes que se enriquecieron a nivel de lores, incluso con el tráfico de esclavos, de opio de China y metales preciosos en todo el mundo, son narraciones divertidas de un imperio que llegaba hasta Sumatra, Indonesia y Guinea, incluso a Borneo; la India ni se diga, y qué decir de las posesiones de África.
Las reinas Victoria y las Isabeles cosecharon riquezas inmensas fruto de la existencia de una armada superior a todas en el mundo y a la piratería. Ya en la Segunda Guerra Mundial era la segunda del mundo, detrás de Estados Unidos.
Louis Mountbatten, que regaló a la India y a su mujer, sin embargo era buen marino y preservó la gloria y poder de la armada por lo menos hasta los años sesenta.
El problema actual es que hay submarinos y fragatas sin tripulación, porque los jóvenes de Inglaterra le han vuelto la espalda al mar. No quieren la disciplina, el orden militar, la aventura y el riesgo, el sacrificio; lo ven como ocupación incómoda.
La Navy británica sufre por falta de marinos, por un reclutamiento que no convence a nadie, ni con los exitosos festivales musicales para la caridad en que brilla el arte de las bandas y músicos de la Real Marina y que son muy estimados, pero nadie firma para servir en los barcos, submarinos o naves, ni volar desde los portaaviones.
E Inglaterra está en guerra: híbrida, por supuesto, es decir, sigilosa pero mortal, y su enemigo actual es Putin y la Rusia neozarista.
Pero la verdad, sin el apoyo de las marinas nórdicas, incluso de la de España —antes odiada enemiga—, y la de Francia, Inglaterra sería doblegada y, por qué no, fácil de invadir; sin adecuadas defensas, la isla puede ser un día de campo, eso se lee en The Telegraph.
EL BALANCE.
Inglaterra tiene dos portaaviones, el Queen Elizabeth y el Prince of Wales, botado en diciembre del 2019. Los portaaviones británicos pueden transportar 36 F-35B y 4 helicópteros multiusos denominados Merlín. Un portaaviones demanda fragatas de escolta, antisubmarinas y antiaéreas, buques de suministro de combustible; se requieren hasta 6 barcos aptos, en condiciones de guerra, para proteger los preciados portaaviones.
Inglaterra solo tiene 10 submarinos. Hay tipo Vanguard con capacidades nucleares, son el escudo real de Inglaterra, están desplegados y en patrulla permanente, pero es mucho mar para tan pocas naves.
Submarinos de ataque tipo Astute, de impulso nuclear, armas destinadas a neutralizar submarinos enemigos incluso antes de su desplazamiento de misiles, además de asegurar las vías navales sin riesgos de navíos ocultos enemigos, perfecto. Pero el problema: los 6 están fuera de servicio, tienen problemas técnicos, falta de personal competente; esto en el Parlamento desató una polémica de la que todavía se oyen los gritos: decidieron ampliar este ramo de 9 a 12 submarinos de caza y ataque, con suficiente tripulación y operativos al cien por ciento a como dé lugar.
En materia de barcos de superficie, los destructores de Inglaterra son obsoletos frente a las propuestas que surgen de España, Suecia, Alemania y Francia, que proponen modelos más rápidos, más seguros ante armas modernas como misiles de crucero y drones, y venden más.
Las naves británicas son como coches de una década atrás; en forma apurada les pusieron lanzadores de misiles Sea Viper para ser considerados en una operación naval, pero adolecen de las deficiencias de una marina de los años 70.
En materia de fragatas antisubmarinas, cuentan con 8; se están reemplazando por el modelo Type 31, más moderno. En materia de buques de desembarco (L14-L15), tienen dos navíos, el HMS Albion y el HMS Bulwark, con capacidad de llevar 400 marines más lanchas de desembarco.
Inglaterra tiene 9 dragaminas, clases Hunt y Sandown, especializados en poner o quitar minas de las zonas de conflicto. Los buques auxiliares llevan combustible, municiones, abastecimientos y son esenciales para despliegues a largas distancias. En total 70 buques, con 33 lanchas de desembarco, con un total de 800 mil toneladas… pero comparadas, por ejemplo, con Rusia, las cifras palidecen. Simplemente Ormuz demanda todos sus dragaminas y no se ven los reemplazos, y si hay otro escenario… deben dividirse y reducir su actividad.
Con urgencia los astilleros británicos están regresando, se lanzan dos tipos nuevos de fragatas: la 26, que tendrá la primera en el 2028… y las tipo 31, que incluso se desea exportar a compradores interesados. Pero tardaron en reactivar los astilleros, con un 30% de menor actividad en nuestros días y menos trabajadores, porque hacer barcos es trabajo pesado.
Los submarinos clase AUKUS serán para ataque y con capacidad de lanzamientos nucleares. Se espera que los destructores se modifiquen y un nuevo diseño entre en vigor, el Type 83, como reemplazo a partir del 2030; en tanto, esperan que no suceda nada.
Inglaterra decidió tener al menos 74 aviones F-35, embarcados en su mayor parte; el resto es el Typhoon, de los cuales casi disponen de un centenar, pero defienden a la isla.
Hay cuarteles con barracas cerradas por falta de aspirantes o personal. Tiene una cifra de 6,500 infantes de marina, una cifra incluso por debajo de México, que tiene 30 mil destinados a vigilancia costera y operaciones contra el narcotráfico.
Los Marines de los Estados Unidos, que juegan desde operaciones de seguridad y antinarcotráfico, alta tecnología, misiones de asalto, incluso control territorial, disponen de más recursos que toda la flota británica; ellos los entrenan, como lo hacen también con la Marina-Armada de México.
Los Marines contabilizan 174 mil hombres, principalmente jóvenes. La jubilación en estas fuerzas llega a los 40 años, si quieres.
Los marines británicos se especializan en el medio ártico, sin tanques, sin artillería; se desplazan en lanchas de asalto o helicópteros, usan tres tipos de misiles portátiles como el Javelin y el misil NLAW, de origen estadounidense. Su tropa de Fuerzas Especiales son los SBS (Special Boat Service), la versión SAS de la RAF, con 300 especialistas; equivalen a los Navy SEALs estadounidenses, altamente efectivos, muy pocos.
Para la HMS, una situación global como Ormuz, el Báltico, su propia seguridad, ya no es suficiente lo que tienen ni el personal que responde, y requieren especialidad en combate ártico por los vecinos como Noruega, Finlandia y Suecia, que pueden ser escenarios requeridos y urgentes en caso de un conflicto tamaño OTAN.
Como se observa, los Marines son un ejército completo: tienen tanques Abrams, HIMARS en artillería, misiles, 3 divisiones, 3 alas aéreas, aviones propios como el F-35 y el F/A-18 Hornet, más una rica variedad de helicópteros para todo tipo de misión, y están activos desde 1775 en guerras en todo el mundo y en un amplio despliegue en portaaviones.
Los datos de Rusia, con 41 submarinos de tipo balístico; de ataque 20 (GB-0). En destructores, Rusia presenta números cercanos a 69 de todo tipo, más fragatas modernas; superan en todo a Inglaterra, con 1 millón 100 toneladas.
Los Astute son más sigilosos e indetectables, pero no hay; en tanto, Rusia se ha atrasado en submarinos que conserva de la era soviética. Los temibles son los Yasen-M, y en destructores los tipo 45 rusos son los mejores. Los radares rusos, sin embargo, han fallado en el mar Negro y han perdido dos cruceros lanzamisiles con Ucrania, como el Moskvá, alcanzado por dos misiles ucranianos Neptuno.
Si Inglaterra enfrentara una amenaza solitaria, sería borrada del mapa. Pero con Francia, España, Italia, Noruega y otros países de la OTAN, los números cambian. Un Brexit de Inglaterra en defensa es suicida.
En submarinos, Rusia está trabajando en mejorar: 11 nuevos modelos Borei con misiles Bulava, y los Zircón hipersónicos, que se han empleado en Ucrania. Y los temidos Yasen.
De tener recursos, es la apuesta necesaria. En este momento, sin submarinos de caza, Inglaterra quedaría fuera de operación y sumemos la carencia de fragatas; conclusión: están casi indefensos y no se puede apelar al misil nuclear porque todo el mundo pierde, es un medio tan pavoroso que casi resulta inútil, paradójicamente.
Esto será objeto de estudio, de espionaje, que Inglaterra suele hacer con brillo en la inteligencia (MI6), de cómo equilibrar a mediano plazo los números; de hecho, su ayuda en Ucrania ha sido inestimable con datos de dónde y qué hacen los rusos.
Sin embargo, todas las marinas tienen problemas ya que la vida del mar se ve como poco apetecible para las nuevas generaciones. Rusia, superior en números, tiene muchas naves obsoletas, submarinos anticuados, y también no es envidiado el servicio naval entre sus jóvenes por improvisaciones, chapuzas y alto riesgo.
Y cuando en Inglaterra todo bienestar sale del mar, sin marinos es un serio problema. Pero lo mismo pasa en los Estados Unidos. Por lo que la Corona pide a la educación que se reoriente hacia este tipo de servicio; es una forma de vida que representa honor y orgullo a los que se integran, pero algo deben hacer para que los nerds encuentren atractivo servir a su patria.
En el caso de Ucrania, el gran incentivo fue la muerte por drones o misiles rusos, y optaron por luchar con todo para vivir.
Inglaterra, por tanto, volverá a prestigiar la enseñanza militarizada para encontrar vocaciones, sobre todo en el ramo submarinista, que requiere enormes destrezas tecnológicas a la par que inmenso valor; vuelven las asociaciones paramilitares que alienten vocaciones y el lado militar se revalúa frente a décadas de pacifismo y coexistencia.
Alemania, Polonia y Europa y los nórdicos, en Asia, Japón y Corea del Sur, no sufren tanto porque la presión de Rusia en Ucrania o de China en el Pacífico los convence de que es mejor alistarse para mantener lejos la guerra. Japón vuelve a ser la armada temible del Pacífico, pero todos juntos apenas igualan el poder de China.
Pero Inglaterra lleva décadas de rock, drogas, una cultura hippie y una avanzada permisividad sexual y de ideología de género; se ablandaron y la supervivencia de la nación los demanda, por ello la escuela y la sociedad volverán a fomentar el carácter.
La marina, que se adapta a los nuevos estilos, privilegia los talentos tecnológicos e interviene menos en la vida de los aspirantes, que no llegan en números grandes como para dejarlos ir —aunque la criba existe—, pero los marinos volverán a ser lores y reinar en los mares.
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