
Horacio Villaseñor Manzanedo
La vida en la ciudad dejó de ser aceptable, ya nada funciona en el Ayuntamiento y el gobierno se convirtió en desgobierno municipal, te pueden robar, golpear, asaltar o asesinar y no pasa nada. ¿Cómo lograr que el Ayuntamiento vuelva a funcionar? Gobernar implica capacidad para dirigir y poner orden, pero para poder gobernar el espacio común, se debe iniciar por saber cómo gobernar al gobierno porque se gobierna a través de sus entidades administrativas. Solo funcionando, el Ayuntamiento podrá hacer que la ciudad marche bien y para ello hay que saber qué hacer. Si todos son jefes, desde el Alcalde hasta el que recoge la basura, no porque sean destacados, sino porque nadie los controla; si el policía hace lo que se le antoja, coquetea o enamora en horas de trabajo o igual, golpea y patea a un indigente; si en los servicios médicos municipales, en vez de curarte, dañan tu salud, negligentemente; si los servidores públicos adscritos al área de parques y jardines, hacen arreglos por encargo, no por sistema; si el inspector de obras públicas, por la mañana trabaja en el Ayuntamiento y por la tarde en la misma constructora que supervisa; si los que hacen “bacheo”, se roban el asfalto y hacen trabajos particulares, las llamadas “liebres”, chambas que saltan a la pasada; si usan los vehículos oficiales para pasearse con la familia o ir al supermercado; si los regidores aprovechan los bienes a su cargo para beneficiarse y construirse un nuevo puesto, y, si el chofer del camión recolector de basura, da prioridad a la recogida en lugares que le dan más dinero, como los giros comerciales o restaurantes, dejando la basura doméstica sin dádiva de por medio para después, entonces, hacer lo que te beneficie se vuelve racional, porque se puede hacer, si no hay queja no pasa nada y si no pasa nada cuando no haces lo que debes hacer, ¿por qué estarían bien las cosas? Hasta los “viene-viene”, limpiabrisas, indigentes, gandallas, maleducados y delincuentes, ante la ausencia de autoridad efectiva, son jefes también, todo mundo puede hacer lo que le plazca, entonces, ¿quién gobierna si todos son jefes?, ¡nadie! Si el alcalde no cumple su deber constitucional, no solucionan nada, tampoco le pasa algo. Por otro lado, cuando llueve, la ciudad se inunda, en época de secas se “tandea” el agua, nunca se observa limpia la urbe, ni iluminada y sin hoyos, es insegura e intransitable, no tiene espacios suficientes de áreas verdes ni de esparcimiento, bueno, ni espacio en los panteones públicos hay para que morirse no cueste tanto, los servicios y trámites, son malos, caros y tardados, y los rastros y mercados sucios, hechos un asco. Cables colgando por todos lados, bolardos chuecos y golpeados, ciclovías descuidadas, grafiti y volantes publicitarios, piedras, palos, ramas, papeles, tiliches, anuncios, vestigios de choques, llantas y hasta muebles viejos tirados en el espacio público, sí, de todos, pero encargado su cuidado, al gobierno, simplemente, toda el área metropolitana abandonada. Del desordenamiento territorial, ni hablar. Entonces, ¿con qué cara, un gobierno incumplido, sanciona a un ciudadano que incumple o falta alguna norma? ¡Pues, con la cara del descaro! La ciudad está peor que nunca, y la racionalidad limitadísima de los directivos públicos solo les dio para implementar “innovadores inmovilizadores”, dicen: […] para hacer conciencia del respeto de la vialidad pública ¡vaya estupidez! Lo que necesitamos es hacer conciencia de que gobernar es cosa seria y que el respeto que se requiere es el de las leyes de responsabilidades administrativas de los servidores públicos. Lo que se necesita para lograr que el Ayuntamiento vuelva a funcionar son inmovilizadores, pero para evitar que tanto funcionario tarado siga llegando a la función pública, los que ya están deben ser castigados para que se entienda que no puede haber gobernante que no sepa construir gobiernos de calidad. ¡Basta ya!
Los contenidos, expresiones u opiniones vertidos en este espacio son responsabilidad única de los autores, por lo que A Fondo Jalisco no se hace responsable de los mismos.







