
Horacio Villaseñor Manzanedo
La Organización Mundial de la Salud recomienda un mínimo de metros cuadrados de áreas verdes por habitante en toda gran ciudad, no un número mínimo de árboles por persona y el sentido común, que la ciudad no se inunde. Se sabe que el déficit de áreas verdes, en la metrópoli, es mayúsculo y la “inteligencia gubernamental”, la de los encargados hoy, como no da para más, lo único que se les ocurre es lanzar un “programita” para que, disque, convertir a la ciudad en la más verde del país. ¡Puros despropósitos! Ni será la más verde, ni segura en época de lluvia. Guadalajara exige hoy, gran capacidad para integrar lo pasado con lo que debe pasar, la ciudad no necesita que destruyan sus pavimentos para colocar árboles que el ayuntamiento no puede atender adecuadamente, dañarán banquetas y la infraestructura hidráulica. La “autoridad” enjaretará la obligación de podarlos y cuidarlos a los ciudadanos. No necesitamos árboles regados y abandonados por todos lados, sino bosques urbanos alrededor de las viviendas, Guadalajara necesita zonas arboladas, metros cuadrados de áreas verdes, no la vacilada que su ayuntamiento está haciendo. Me explico: La ciudad es un rompecabezas que requiere de gobernantes brillantes que puedan armarlo. Cuando la ciudad tenía terrenos baldíos y su crecimiento era evidente, los encargados del ayuntamiento fueron previendo, diseñando y construyendo la infraestructura necesaria en el territorio público. La ley se adaptó para que, también, los desarrolladores inmobiliarios previeran servicios en las nuevas zonas habitacionales, comerciales o industriales, incluidas sus áreas verdes. Guadalajara tenía todo lo que le tocaba hacer a su gobierno; sistemas de agua potable, drenaje, alcantarillado y tratamiento de aguas residuales; alumbrado público; limpia, recolección, traslado, tratamiento y disposición final de basuras; mercados y centrales de abasto; panteones; rastros; calles, parques y jardines, equipamiento urbano y; servicios de policía y tránsito, suficientes. La falta de previsión, por falta de “funcionarios” capaces, honrados e inteligentes a partir de los 90’s y hasta la fecha, ocasionó que hoy, nada “jale”. Los encargados del ayuntamiento, ahora, probablemente gente buena pero ignorante en asuntos de administración gubernamental, no saben de enfoques multidisciplinarios, interdisciplinarios o transdiciplinarios, en consecuencia, sus decisiones son solo ocurrencias. Al no poder solucionar los problemas de la gente, otorgan apoyos económicos o la visitan en su colonia para “apapacharla”, darle por su lado y calmarla. Lo que se debe hacer requiere de más que gobernantes que le echan muchas ganas, hay que reconvertir zonas con dinero público, adquirir manzanas completas pagando bien a sus propietarios para que la compra-venta sea atractiva y además, beneficiarlos con espacio en los nuevos desarrollos, tumbar casas viejas y construir nuevas áreas verdes con lagos para la filtración de agua pluvial y la regulación de escurrimientos que, sumado a una red eficaz de colectores profundos garanticen seguridad y calidad de vida en la gran ciudad. Guadalajara debe ser una ciudad con áreas de torres departamentales y bosques urbanos a su alrededor, solo se necesita dinero y ese debe salir de excelentes administracionesgubernamentales ahora inexistentes, no de deuda pública ni del incremento de impuestos. Guadalajara necesita gobernantes brillantes y construir áreas verdes, allí es donde deben sembrar los árboles que quieran, no regados donde se pueda, rompiendo y destruyendo banquetas, andadores y parques que ya tenemos. ¡Ni hablar!
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