
Horacio Villaseñor Manzanedo
La gente, las personas, pueden creer lo que quieran, son libres, el gobierno no. El actuar de un ayuntamiento está limitado por la racionalidad legal, solo debe hacer lo que la norma le permite y obliga, aunque, lamentablemente, esté mal hecha por tanto legislador o regidor improvisado e ignorante, pero ese es otro tema. La gente, las personas, pueden creer que, como en Guadalajara hay un tremendo déficit de áreas verdes, se deben sembrar árboles donde se pueda y no retirar ninguno, aunque estorbe, ¡qué estupidez! La Organización Mundial de la Salud recomienda, para habitantes urbanos, un mínimo de 9 metros cuadrados y considerando indebidamente los camellones, en Guadalajara tenemos solo 1.4 metros cuadrados de esos 9 que debería haber, nos falta el 85% de lo recomendado por especialistas.Gobernantes populistas, demagogos, llenaron los camellones con tanto árbol que ya parecen viveros mal atendidos, sembraron especies que crecen rápido y mucho en las banquetas y ahora los camellones que fueron diseñados con ingenio para que los autos no estorben la circulación al dar vuelta y las banquetas para tener espacio para los peatones no estáncumpliendo su función, además, los árboles, están dañando la infraestructura ocasionando su destrucción y fugas de agua. Está claro, la desesperación nubla la razón. El ayuntamiento fue diseñado constitucionalmente para prever y prevenir, obligadamente, que siempre existan las áreas verdes necesarias, sin causar daño, que garanticen la salud de los habitantes de una ciudad. Si hay déficit, si faltan metros de áreas verdes, la falla es del ayuntamiento.Los escasos parques y jardines hoy existentes fueron construidos por los ayuntamientos de antaño y por empresarios obligados por ley a incluirlos en sus diseños de urbanización, pero ahora que la ciudad no tiene terrenos libres, ¿quién construirá las áreas verdes que faltan, si no lo hace el ayuntamiento? Nadie. Me explico: El Artículo 115 de la constitución nacional sentencia; […] III. Los Municipios tendrán a su cargo las funciones y servicios públicos siguientes:[…] g) Calles, parques y jardines y su equipamiento…, lo que significa que el municipio libre, gobernado por el ayuntamiento está obligado a prestar los servicios de parques y jardines, cuyas características, jurídicamente son; generalidad, uniformidad, continuidad, regularidad, obligatoriedad y subordinación a la administración pública. Por lo tanto, no puede estar sujeto a un régimen de derecho privado en cuanto a su prestación y, además, deben ser suficientes, o sea, deben existir los metros de áreas verdes que se necesiten. El ayuntamiento no solo debe conservar y mantener los parques y jardines que recibe de la administración anterior, sino, además, debe construir los metros cuadrados que hagan falta. La administración municipal dirigida por Don Arnulfo, en 1980, entregó en 1982, treinta y tres por ciento de metros de áreas verdes más que las que recibió tres años antes, adquirió grandes extensiones de terreno a particulares para construir gigantescos parques y jardines como El Dean, El denominado La Vieja Penal y El Huentitán entre otros, sin endeudarse. Sí se puede, pero no cualquiera puede, después de él nadie lo ha logrado otra vez y la actual administración tampoco pinta para hacerlo. Se deben adquirir, con recursos propios, terrenos edificados, tumbar casas y construir bosques urbanos, parques o jardines alrededor de las torres departamentales que el mismo ayuntamiento autoriza edificar. Lo triste es que el “gobierno municipal” de ahora no puede ni mantener, diariamente, en inmejorables condiciones los poquitos metros cuadrados que le dejó la administración anterior y que solo son el 15% de lo que la ciudad necesita, ¡que lamentable! Si no puede ni eso, menos podrá construir el 85% de áreas verdes, que hacen falta. Pobre Guadalajara con tanta ineptitud gubernamental, sus insuficientes áreas verdes, hechas un asco y las que recomienda la OMS, inexistentes. Ni hablar.
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