
Por Pablo Carranza (*)
Cuantas dudas e interrogantes surgen sobre cómo educar a nuestros hijos, si nos ponemos a reflexionar. Y aunque tengamos claro que los queremos y buscamos lo mejor para ellos, no es fácil, porque el espectro de respuestas es muy amplio y puede ir desde la total indecisión paralizante hasta la sobreprotección angustiante.
Y es que el mundo hoy está tan ambiguo y hay tantas tendencias de pensamientos que ya no sabemos hacia dónde ir, esa certeza que sí tuvieron nuestros padres y abuelos. Dicen que ahora somos como radares captando señales de todas partes, muy confundidos, y que nuestros progenitores tenían una brújula que les marcaba muy claro donde estaba el bien y donde el mal.
En los ambientes educativos de los adolescentes, donde vemos una enorme crisis de valores y una desorientación casi total en la mayoría, con las hormonas a todo vapor, los miedos y las angustias, los sentimientos encontrados, las emociones descontroladas y los pensamientos desorbitados, y el esfuerzo de muchas maestras y maestros que es denodado, heroico, remando contra corriente, sacando del barco con una cubeta el agua de las tempestades que no cesan y el oleaje descomunal, lluvia y mar peligrosos que amenazan siempre con ahogar a nuestros hijos.
Por eso ahora, en una preparatoria del gobierno ubicada en Zapopan, iniciamos un proyecto piloto llamado Comunidad Recrea, Escuela para Madres y Padres. Y la respuesta ha sido maravillosa.
Tengo el placer de participar junto a una psicóloga encargada del área de Orientación Educativa (nunca he visto a nadie salvar, literal, a tantos alumnos como ella), y hemos emprendido el proyecto con una idea: que de los mismos papas y mamás surja el qué, el cómo y el porqué. Revisando sus relaciones con sus hijos, sus valores, sus preocupaciones, sus proyectos. Y en ese intercambio de pensamientos, experiencias, deseos, vamos construyendo juntos.
Estamos buscando cerrar la pinza, hogar – escuela, trabajando con esa parte tan importante y que los sistemas educativos han descuidado mucho: las madres y los padres. Ahora la escuela para ellos no será para darles una conferencia de hora y media. Ahora ellos vienen a enseñarnos también y juntos estamos aprendiendo mucho. Ahora todos ayudaremos a los maestros a sacar el agua del barco, para que no se hunda, y logremos llevar a los jóvenes a buen puerto. Ubiquemos los faros.
(*) Periodista y Psicólogo
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