
Por Dr Gabriel Torres Espinoza
Juan Partida Morales deja la dirección del Ipejal afirmando que el instituto está en mejores condiciones y con rumbo claro. El problema es que los datos describen otra realidad. Más que una institución recuperada, entrega un sistema presionado por falta de liquidez, inversiones comprometidas, servicios médicos deteriorados y una inconformidad creciente de trabajadores y pensionados.
El estudio actuarial más reciente redujo la suficiencia financiera hasta 2030, cuando antes se presumía que alcanzaría hasta 2036. La corrección no es menor. Significa que el margen de maniobra se achicó y que el futuro de las pensiones exige decisiones inmediatas. El instituto paga alrededor de mil millones de pesos mensuales y arrastra un déficit actuarial que confirma la fragilidad de su modelo. La salida fácil vuelve a ser cargar el costo sobre los trabajadores mediante mayores aportaciones o cuentas individuales.
Tampoco hay una historia de recuperación plena en las inversiones. Abengoa representa más de 600 millones de pesos perdidos. TMM mantiene comprometidos casi dos mil millones. A ello se suman Grupo Herradura de Occidente y SIPYT. No son simples tropiezos financieros. Hay expedientes administrativos y penales, exfuncionarios vinculados a proceso y años de advertencias ignoradas. El dinero en riesgo no pertenece al gobierno. Es patrimonio de quienes trabajaron y aportaron durante décadas.
La dirección saliente tampoco despejó los cuestionamientos sobre el gasto interno. Mientras pensionados reclamaban aumentos de apenas 3 o 4 por ciento, se intentaron crear nuevas plazas directivas y elevar salarios de altos funcionarios. El contraste fue insostenible. A quienes reciben cinco mil pesos al mes se les pidió paciencia. Para la burocracia superior sí había margen.
A esto se añade el rezago en cirugías, el desabasto de medicamentos denunciado desde hace años y la percepción de que el instituto administra la crisis en lugar de resolverla. Más hospitales conveniados no equivalen a mejor atención.
Fernando Quesada recibe una institución que no necesita discursos, sino transparencia, recuperación patrimonial y una reforma discutida con los trabajadores. Partida se va diciendo que deja un Ipejal mejor. La pregunta correcta es mejor ¿para quién?
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