
Por Manuel Gutiérrez.
La tormenta se aproxima a los 300 días de guerra y en medio de la muerte, los bombardeos, los sufrimientos, el miedo, llega la hora de los héroes, esa extraña especie humana que surge entre la desolación y las tragedias, y que invocan el esfuerzo colectivo con el sacrificio personal, en el caso de Ucrania de resistir a la guerra.
En el mes de marzo, al inicio, un grupo de voluntarios de Ucrania, de la ciudad de Jerson, observaron que la amenaza de la invasión rusa era incontenible. El ejercito de Ucrania, se retiró a Mykolaiv, pero los defensores, civiles armados con cocteles molotov, y con fusiles AK47 decidieron enfrentarse a la fuerza de 35 mil hombres que avanzaba sobre Jerson, haciendo una resistencia suicida no iban a entregar gratis a su ciudad.
Ahora son llamados “Los héroes del Parque Lilac”, porque en ese lugar perecieron, desmembrados, sin cabeza, quedaron ahí 26 ocupantes de tumbas que actualmente tienen la gratitud de los ciudadanos de Jerson, y en que colocaron una estatua de la Virgen María, una bandera de Ucrania y la leyenda en su lengua de “Fueron al cielo”.
Estos voluntarios sin uniforme, sin mayor experiencia de combate, enfrentaron a blindados, al fuego de ametralladoras pesadas, y artillería ahora están en el cementerio adyacente al parque Lilac.
Un bello gesto, que en cuanto a estrategia militar fue inútil, pero que blindó las almas de los ciudadanos de Jerson, que se resistieron cuando la ciudad fue ocupada una vez más por los rusos.
Inesperadamente, los ejércitos hacen cálculos, estimaciones de fuerza, estudios del terreno de combate y Ucrania había decidido ceder nuevamente a Jerson en días recientes. Sin embargo, 80 de los 260 mil habitantes decidieron quedarse, algunos resistir y su permanencia abrió un golpe moral al ejército de Ucrania, que regresó en 24 horas, sin poder abandonarlos, cuando la batalla no era lo indicado para los preceptos militares y regresaron.
Ahora se han sumado 32 muertos más por el bombardeo de misiles y el uso de bombas que disparan centenares de pequeñas flechas, así como bombas de racimo, (pueden ser granadas de artillería) todo ello en contra de la población civil.
Los habitantes de Jerson prefieren vivir las privaciones y morir en el bombardeo que quedar otra vez bajo la tutela de hierro del ejército ruso neozarista. Todos tienen historias.
El motivo por que los habitantes de Jerson hicieron su arriesgada jugada, fue porque las ciudades que se han sido abandonadas como Mariupol, han sido totalmente arrasadas. Pero las instituciones de Jerson siguen trabajando como el Colegio 58, que sigue en clases activas, el Hospital de Jerson, en que el médico responsable Leonid Remiga, se resistió a quitar las banderas de Ucrania. Luego de acuerdo con el alcalde –hoy desaparecido- se presentaron con trajes blancos anti-epidemias e informaron a los invasores que había contaminación de covid 19 y otros males transmisibles.
El médico paro en la prisión provisional que instalaron los rusos en una calle de Jerson, presenciando las torturas con aparatos eléctricos contra civiles que se resistieron.
Sin embargo regresó a seguir en su hospital. Con el regreso de los ucranianos, pero la fiesta terminó en tres días ante el nuevo acoso ruso. Sin embargo, el Hospital continuó con sus funciones, con generadores e improvisaciones, y sigue ahí.
La propaganda de los dos bandos ondea aún. “Jerson ciudad heroica” dicen los carteles de Ucrania, en tanto que Rusia tapizó de carteles de familias sonrientes con la leyenda de “Todos con Rusia”.
Los ciudadanos en tanto organizan mercados con cajas de cartones vacías en que colocan algo como un par de calcetines, otro ofrece otra cosa, y entre comercio e intercambios la gente se provee de cosas que necesita.
Para los ciudadanos de Jerson ha quedado claro que Rusia es un estado terrorista, al emplear armas de muerte colectiva, contra aglomeraciones de civiles. Ahora de nuevo Jerson sigue en el seno de Ucrania, bajo los ataques.
Pero el resto del país también padece privaciones, frío y oscuridad y se espera que una gran oleada de civiles busquen asilo en Europa. Los bares y restaurantes de Kiev, ahora se iluminan con velas. Una maestra de gimnasia sigue con sus clases aeróbicas, aprovechando las tres horas de generador porque la “vida tiene que seguir”.
Los daños causados a la estructura eléctrica de Ucrania, incluido Kiev, se estiman en 1800 millones de dólares. Invierno en Ucrania significa menos 20 grados bajo cero y en ocasiones un poco más; cerca de 10 millones de ucranianos viven en las tinieblas, sin agua, sin luz, pero el reto se enfrenta con valor e ingenio.
Cuando hay posibilidades en los mercados se venden en una hora hasta 8500 generadores, miles de baterías, los ascensores de zonas habitacionales se han equipado para en caso de quedar atrapados los usuarios, cuando hay energía, sobrevivan con agua y galletas. Los ciudadanos derriten nieve para abastecerse de agua.
El festejo de este año del holocausto por hambruna, fue muy sentido entre los pueblos de la zona. La hambruna de Stalin, provocó la muerte entre 1932 y 33 de millones de ucranianos, con leyes tan absurdas, pero mortales como la ley de las cinco espigas. A quién se encontrarán más de cinco espigas con grano, era fusilado de inmediato. La intención de Putin es que el país retroceda cien años, atacando los sistemas de distribución de energía, dicen los invadidos.
Personalidades culturales como Igor Kozlovsky, filósofo reconocido de manera internacional, de 69 años de edad encontró a su edad la tortura con aparatos de descargas eléctricas, le rompieron huesos a golpes, los colgaron, y “dormía” en una celda subterránea con ventanas rotas y ratas. Pero el espíritu del filósofo no se doblegó y continuó en Kiev. Las provisiones de velas son muy apreciadas ahora en Ucrania.
“El INDEPENDIENTE DE KIEV”
Pero las lecciones de heroísmo van en todos los matices. Una de ellas es la hacer un periódico en inglés para el mundo, que ha logrado la credibilidad de millones, y que nació para contar lo que pasa en la guerra. Todo comenzó cuando 40 periodista fueron despedidos a del Kiev Post, cuyo nuevo propietario buscaba una postura de conveniencia con los nuevos intereses.
Los despedidos fueron tomados por la sorpresa de la invasión. Muchos de ellos salieron por la noche al enterarse de la invasión y a las 3:30 de la madrugada, estaban en su puesto escribiendo las noticias de la invasión para el mundo. Pero hacer periodismo, no era hacer la narración unilateral ucraniana de la guerra y así han seguido.
El periódico digital revisa sus fuentes y sus publicaciones para evitar que se conviertan en instrumento de la propaganda rusa vía TASS, Sputnik, o RT.
Pero Independient, ha señalado fallas hasta entre los militares de Ucrania, a los que cuestionaron por ordenar algunas misiones suicidas. Los integrantes del Independent, Olga Rudenko, Anastasia Lapatina, e Illia Pomarenko, han logrado noticias directas de las regiones en guerra, como el caso de la Pomarenko que es oriunda de Donbas, por lo que se mueve con naturalidad entre los refugios y frente de guerra. La idea de conseguir donativos del exterior, e informar de manera real sobre lo que sucede en la guerra.
El equipo ha descollado por ser citado como fuente confiable tanto por Ursula Van Der Leyden, de la Unión Europa, como por personalidades de Washington. Su audiencia está más dirigida al extranjero que a los propios ucranianos, y pese a los apagones, trabajan sin descanso.
Periodistas internacionales como Asami Terajima, de origen japonés que habla ucraniano, Lili Bilings, de Estados Unidos, y Teah Pelechary, de Canadá, así como Zakhar Protsiuk, han sido otros fichajes internacionales. Trabajan con baterías, y tienen los mejores contactos nacionales en Ucrania para obtener información de fuentes directas.
Han sufrido bombardeos aproximados. Pero siguen haciendo sus relatos. “Si llega el final de la invasión, lo contaremos con la máxima independencia” aseguran, aunque este esperado relato va a tardar bastante.
La credibilidad, la verdad, y el tesón para contar sus historias, hacen del Independent otro tipo de héroe en Ucrania. “No se trata sólo de Ucrania, esto es el choque de Dos Mundos”.
En su puesto, cada ciudadano es responsable de su presente y su futuro. Y una tragedia máxima como la guerra, es un crisol del que emanan las peores cosas como la criminalidad, el odio, el terror pero a la vez, también de manera inexplicable surgen esos ciudadanos que no huyen, que afrontan el riesgo de cada bombardeo, ondeando la bandera de Ucrania.
Zelensky sabe que el compromiso moral que tiene con su ejército, es estar a la altura del heroísmo de los ciudadanos normales de Ucrania, así como de los compromisos de la confianza internacional y la ayuda que les han brindado: Por ello, ahora no buscan solamente una negociación de paz, sino la recuperación total de sus fronteras, eso implica la victoria.
Si obtienen menos, los muertos, el sacrificio de los habitantes, de soldados defensores, quedará en mancha ignominiosa porque se habrá jugado con sus vidas, con su honor y con su fe en Ucrania. Esta la pauta de negociación.
Este es el motor de la resistencia. Que comenzó cuando ciudadanos civiles de Ucrania comenzaron a adquirir en forma privada rifles, porque sabían que llegaría a ellos la tormenta. Hoy han sobrevivido a todo, floreciendo esa rara virtud del heroísmo.
Que se ve desde Leónidas en el paso de las Termópilas, con sus 300 héroes, parando al ejército persa y preservando el tesoro de la cultura griega, madre de Occidente. Los Héroes del Parque Lilac…tienen seguidores.
Fuente: El Mundo, en Diario Milenio. Reportajes de Jerson, de Javier Espinoza y de Alberto Rojas, desde Kiev. Corresponsales de Guerra.
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