Horacio Villaseñor Manzanedo*
Si usted, la sociedad, está feliz con los maravillosos servicios públicos que proporcionan los gobiernos, la seguridad, la justicia, la salud, el tránsito, el orden, el buen trato, las áreas verdes, la limpieza, etc. o los servicios privados, que el gobierno debe regular y asegurarse de que se proporcionen en inmejorables condiciones, entonces la función pública, sí funciona, pero como esto no es así, urge arreglar las cosas y reconstruir a la administración pública del siglo XXI.
En el caso de la empresa privada, los dueños, son los más interesados en arreglar, rápidamente, la falla o las fallas que en ella se observen, no dejan pasar un solo día para resolverlo porque se trata de la razón de ser de sunegocio y, además, hay competencia que los puede hacer cerrar.
En cambio, la administración pública tiene objetivos diferentes, nadie compite con ella, no es igual, ni siquiera se parecen, de allí que tratar de implementar enfoques exitosos empresariales en la función pública, fue y ha sido un fracaso,no ha servido de nada.
En la función pública, a diferencia de la iniciativa privada, los dueños, la sociedad, está afuera de ella, no puede arreglar nada, no puede intervenir solo quejarse, le dejó esa responsabilidad, a los llamados directivos públicos, que por lo general son improvisados, conocidos o familiares de los jefes, gente que dicen echarle muchas ganas y luchar día a día “por su gente”, aprendices de político sin preparación en temas de gobierno y mucho menos experiencia en la función pública.
Su único mérito, por lo general, haber ayudado en las campañas políticas ganadoras, por cierto, ganadoras porque las otras opciones eran peores. ¿Qué pueden enseñar esos “directivos” a los servidores públicos de base, que llevan años haciendo lo que siempre han hecho? ¿Qué pueden arreglar esos “directivos” que llegan preguntando, a los que dirigen, cómo se hacen las cosas allí? Nada, lo único que enseñan es su ignorancia en materia de administración pública y, obvio, no pueden arreglar nada, no saben qué se debe hacer para ello, mucho menos cómo, pero lo peor es que la mayoría ni siquiera desea mejorar algo, solo les preocupa asegurar otro puesto al término de su actual encargo o robar, “aunque sea un poquito”.
Así, la “función” pública, nuca funcionará.
El Estado del siglo XXI, cambió, porque la sociedad, cambiótambién, pero la administración pública no lo ha hecho y nada de lo propuesto hasta ahora ha servido para hacerla funcionar.
Los servicios públicos y privados son tan malos que cuando te atienden más o menos bien y no tuviste que soltar una dádiva, da felicidad, es tanta la preocupación de que tu trámite se atore, si no tienes conocidos en la administración, que da mucho gusto cuando las cosas salenmás o menos mal o bien, aunque su atención y solución rápida, sea inexistente.
Los servicios públicos son los que deben rescatar los espacios públicos, no la sociedad, decir que la sociedad debe apropiarse de los espacios abandonados es una vacilada, la sociedad sana solo utilizará los muy pocos parques, jardines, unidades deportivas o centros de convivencia cuando sean seguros, cuando estén atendidos ininterrumpidamente.
Los servicios públicos deben ser buenos hoy y mañana también, no como son hoy, mal hoy y mañana peor, los gobiernos deben funcionar permanentemente, con la calidad requerida, independientemente de quién gobierne. ¿Cómo hablar de calidad de vida, en una metrópoli como la de Guadalajara, hecha un asco y un peligro? ¿Por qué no avanzamos? No avanzamos porque debemos cambiar la mentalidad, necesitamos pensamiento institucional, con ciencia y praxis, no politiqueros que dicen lo que harán y no podrán porque no existe una administración pública profesional. Asegurarque la sociedad debe participar haciendo lo que le toca al gobierno, es un despropósito, la Ley dice lo que debe hacer cada quien. No se confundan, la calidad de vida en casa es responsabilidad de la gente, la calidad de vida en la ciudad, solo del gobierno.
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