
Por Manuel Gutiérrez.
Como resultado de la guerra invasión de Rusia a Ucrania, se generaron movimientos financieros internacionales, resultado de las sanciones, bloqueos de cuentas e incautaciones de bienes y activos, pero la guerra emprendió una operación colateral para derrocar al dólar como moneda mundial, para darle respiro a Rusia, que ha buscado en el regreso del oro, una forma de proteger sus mermadas reservas.
La situación puede verse como una globalización monetaria, en que se postulan nuevos jugadores como el yuan de China, el ridículo intento del grupo de Sao Paolo, que intentó cuajar Lula da Silva, para crear una moneda continental o mundial de carácter austral, y de paso los afectos sobre el dólar y el euro, que puede interpretarse como una fase más de la guerra, llevada al mundo monetario, y que en resumen está ganando el dólar es parte de la guerra de Ucrania.
Simplemente la realidad: El 90% de las transacciones a nivel mundial se realizan en dólares y representan un 60% de las reservas de divisas de diversos bancos centrales, entre ellos el de México.
Las ventajas evidentes de dólar en este intento de guerra o de diversificación hacen ver que se trata de una moneda fuerte, -aún con el descenso en el caso mexicano- con ventajas, seguridad y una infraestructura internacional que otras monedas no tienen. Le sigue el euro.
Los grandes inversores están apostando a depositar dólares en refugios activos, sin perder pero si hay tendencia a preferir el metal aúreo. La situación tiene relación con la guerra.
Rusia buscó activos con desesperación, ante las sanciones. Su opción de las criptomonedas los sujetó a los saltos inesperados y la falta de soporte que tienen esas monedas, sin regulación,ni respaldo. No fue la solución necesaria luego que muchos dólares de petróleo se esfumaron en las especulaciones.
El otro camino, era invertir en oro, amigo de todas las guerras. Hay guerra y el oro sube. Los economistas más prestigiados, como Alan Greenspan, saben que el oro es seguridad en la turbulencia. Pero el oro tiene límites, es caro como no era desde 1950 y sus proveedores y compradores son objeto de fiscalización.
Recordemos que Irak pagó caro la maniobra de usar sus reservas en oro, y compra de divisas son la finalidad de quebrar al dólar, lo que trajo la ira de Bush. Otra opción lógica para Rusia entonces es abrir el mercado monetario mundial a monedas diferentes.
El yuan chino, es una de ellas por el volumen del gigante rojo, pero manejar las finanzas del mundo sobre la idea china significa que ellos tienen que cambiar muchas de sus reglas. Rusia intentó ampararse en el yuan, obviamente y colocó el 60% de sus reservas en yuanes. El comercio se orientó a la par en esa nueva variable, aumentado un 80%, ya que Arabia Saudita hará pagó en moneda oriental a China por sus compras de gas.
Las grandes financieras como JP Morgan y Goldman Sachs, observaron que la moneda china aún no puede ser la moneda global. El mercado de bonos es claro, dólar tiene el 80 por ciento del mercado, con 50 billones de dólares, la moneda china 20 billlones de dólares en equivalencia.
El problema para Putin fue al ponerse en manos chinas monetariamente, pasó como en la diplomacia a perder el estatus de potencia mundial, cediendo a China una posición preferente, lo que no está bajo el control de Rusia, que sigue una relación –que odian- de hermano menorde China. Rusia nunca aceptará estar por debajo de China…
De esta manera, Rusia discurrió inspirar a gobiernos del Foro de Sao Paolo, de la lucha internacional de la izquierda por replantar el orden mundial con el comunismo, pero de una manera sútil, Lula la Silva, de Brasil planteó la idea de una nueva moneda mundial que rompiera con el dominio del dólar.
Lo siguió el gobierno populista de Argentina, y como circunstancia, vino del respaldo de las monedas que buscan el dominio económico de Asia, Rusia e India, ya que la rupia ha crecido en las operaciones comerciales.
A este grupo la comunidad internacional le puso por nombre “BRICS”, y todo parecía un intento saludable, como lo intentó Macron de Francia, de posicionar más al euro a nivel mundial….pero la idea no fue seguida por las economías motoras del mundo. Fue un sueño guajiro y calentura rusa.
La estructura, transparencia, seriedad de pago, convertibilidad del dólar no es igualada todavía, y aunque le pese a Rusia, ha buscado opciones en que las pérdidas han acompañado su aventura.
China para situarse globalmente tiene un problema estructural y político: El sistema central y dominado por el Partido Comunista, tiene que volver más accesible al mercado mundial su economía, y una transformación así no puede ser superficial. Si quiere dominar el mercado de bonos, incentivando que los países cambiaran al yuan, debe ofrecer mejores ganancias, seguridad total en el valor de su moneda.
China un problema natural, es un país que depende de la exportación para su balanza de pagos y su PIB. Por tanto no puede valorizar el yuan, o perderá competitividad en mercados en que busca consolidarse y no exportas tanto si tu moneda es dura, sobrevaluada.
Ciertamente como intervención comercial, de inversión y de política, muchos países ha recibido dadivas de China o financiamiento en proyectos de desarrollo….desplazando a los proveedores anteriores, que eran los rusos, si la forma de gobierno no era políticamente correcta y no podían aspirar al dinero americano o europeo. A cambio China busca favores, concesiones, influencia política o militar y terreno.
China tiene que aperturarse a a salida de capitales en forma expedita, para tener flujos de capital saliente, y que sus deudores les paguen con su moneda, pero eso requiere “profundidad” es decir techo financiero, accesibilidad, y convertibilidad, lo que no puede ofrecer el sistema chino por su forma política estizante, China para tener dominio financiero mundial debe dejar de ser comunista, lo que está en chino. No se puede tener todo.
La rupia de la India, a rio revuelto busca situarse en países con dólar escaso como Egipto, o como Sky Lanka, por lo que han aceptado comercial con la moneda India, pero tiene las mismas limitaciones del yuan, y requiere una operación financiera semejante al dólar que le queda grande.
La jugada del BRICS por tanto es fallida. Una moneda regional, fragmenta y puede empobrecer más las economías de Argentina y Brasil, jugando como comparsas del Rusia e India.
No tienen una economía dominante en los mercados internacionales, les falta suficiente flujo de capital para pretender suplir al dólar.
De hecho hasta su capacidad de préstamos es limitada, la de Rusia en la calle de la amargura por la guerra, competir con el FMI y con el Banco Mundial, no es aconsejable salvo en una economía aislada y eso representaría un grave retraso.
Estos países tienen necesidades de inversión en su realidad interna, en necesidades propias tan urgentes como para pretender ser una banca alternativa de desarrollo. Su única oportunidad sería que los préstamos mundiales –lo que no pasado hasta hoy- fracasen y entonces puedan ser una alternativa.
Salvo China, que si puede hacer préstamos inusuales, por su creciente presencia en el mercado mundial, y de proveedor de materias primas, puede intentarlo, pero con la condición expresa de cambios de política que implican una transformación a la que no están dispuestos a arriesgarse.
Europa tiene 27 países manejando el euro y 20 manejando su moneda local, ya vimos el caso de Turquía, que tendrá que dolarizarse a como dé lugar o tener euros. Este es el mismo caso de otros países europeos. La guerra en tanto y la inversión en Ucrania, a futuro permitirán la recuperación de lo invertido tanto en armas, como en ayuda, ya que prácticamente van a reedificar un país con marcada tendencia europea, lo que asegura un éxito tipo Plan Marshall que de rebote dio máxima prosperidad a los Estados Unidos, invertir en Ucrania si es rentable.
Los países independientes tienen autonomía para su banco central, Como ejemplo de la fortaleza del dólar, Japón soltó 50 mil millones de dólares para fortalecer su yen que estaba depreciado, se preció una baja de reservas por el aumento de los índices del Banco de los Estados Unidos, a la par una descenso del precio de los bonos, pero la inflación cede y el dólar va a mejorar.
Solo el euro tiene una relación saludable con el dólar y en ocasiones equiparable. Los momentos de tensión en la economía se resuelven de la manera clásica, con dólares, sin que disminuyan los bonos de deuda de los Estados Unidos, los fondos soberanos de los países siguen apelando al dólar, por lo que las operaciones con monedas como yuan, rupia o rublo, terminan reclicandose en dólares lo cual es el dolor del dólar para Rusia.
La guerra monetaria la tiene ganada por tanto Occidente, y ante el dinero y la determinación de Ucrania, es fácil considerar que Rusia seguirá encontrando dificultades para ser monetariamente independiente, lo cual no es posible el mercado actual.
Lo de Brasil, será una golondrina que nunca pudo hacer un verano, y en que Foro intentó sacar a Putin de un atolladero y en nombre de la hermandad socialista, suponer que el mercado mundial, se puede regular con promesas, papeles sin valor o palabras.
Nada convence más que los dólares, y en eso la guerra monetaria está ganada desde antes de empezar, con ese enemigo no contaba Putin, de rebote los hará más ricos y el dinero gana las campañas militares.
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