
Por Manuel Gutiérrez
Los estilos de hacer la guerra diferencian totalmente a Rusia de Ucrania. Estilo ruso primero: Por fin el Ministro de Guerra, Serguei Shoigu, por fin visitó (y no) el frente de guerra. Es decir no quedó huella de su presencia, ni siquiera ensució sus botas relucientes.
La falta de resultados favorables a impelido a Putin a hacerse presente en Crimea y a exigir a su Alto Mando, salir de atrás de su escritorio. Serguei según las noticias rusas visitó el frente y llegó hasta territorio de Ucrania.
Pero las fotos son del funcionario viendo la guerra desde la ventana de su helicóptero. Se dejó ver supuestamente- así lo narra el corresponsal de El Mundo, Xavier Colás, desde Moscú, en algún lugar del frente, con el ineludible uniforme camuflado, y pasó revista a las tropas involucradas en la escalada militar en Ucrania.
El gesto de Serguei nunca fue optimista, totalmente hierático, serio, hizo consultas con otros uniformados, sin dar señales del próximo movimiento. La prensa rusa difundió imágenes del sobrevuelo en las áreas en hay fuerzas rusas, a las que se dice visitó en posiciones avanzadas.
Putin por su parte se reunió con los altos mandos, incluido el propio Shoigu, para escuchar propuestas sobre como continuar con la operación especial de “desnazificación” de Ucrania, que va para largo, luego de 10 meses de sumar resultados adversos, curiosa desnazificación si está pletórica de judíos que han encontrado apertura al contrario de la intolerancia rusa.
En este lapso, los mandos rusos luchan por explicar lo ocurrido. Los reveses en Jerson, obligaron a llamar a los reservistas, y reclutar más civiles rusos que lo más anhelan es estar al margen de esta guerra. La bronca del repliegue ruso se le dejó al comandante de las Fuerzas Aéreas, Serguei Surovikin, que moviliza sus aerotransportados, y que sacó tropas de Jerson para aumentarlas en Donbas, pero la retirada no se justifica todavía como un acierto estratégico.
Sorovikin, ha insistido en tanto en seguir los ataques a la infraestructura del “pueblo hermano” de Ucrania, y Putin lo ha aprobado. Los ataques con drones y misiles han apagado la luz, la calefacción y el agua, en días de invierno. Las batallas más duras y sin decisión continúan, con fuego de artillería, y cientos de muertos en cada bando.
New York Times, por su parte reveló el contenido de la plática en Estambul, entre Williams Burns, jefe de la CIA y su homólogo ruso, del Servicio Secreto otro Serguei Narishki, que advirtió a los Estados Unidos la consigna de Putin: “No le importan los miles de soldados rusos que puedan morir en Ucrania. Rusia no va a rendirse”. Las familias de los soldados en el frente, y los parientes de los muertos, seguramente no piensan igual.
Si bien el castigo de los bombardeos ha tenido su precio, en cambio Ucrania logra incursiones en suelo ruso, y en este mes han llegado más lejos que nunca y volvieron a repetirse en forma constante. Eso preocupa mucho a los estrategas rusos.
El modo de Ucrania. La forma de ver la guerra en Ucrania es diferente. La información trata de ser veraz, de dar datos precisos de las bajas que logran en el enemigo, se hace notar el esfuerzo voluntario de los militares de Ucrania.
El presidente Zelensky si ha estado en Jerson, y en general se multiplica en su presencia con los soldados rusos. El los condecora personalmente, habla en forma directa de lo pasa en la guerra, y su presencia es de optimismo, sonrisas, banderas agitadas y confianza en el esfuerzo que realizan. Los altos mandos y su presidente recurren a la oratoria y visitan hospitales de heridos, comunidades dañadas. Transmiten emociones de solidaridad y confianza en el resultado.
De hecho las visitas son cubiertas por medios internacionales y la presencia de Zalensky en zonas devastadas o de conflicto activo, no los ha privado de su visita. Pocos altos comandates pusieron su presencia en la zona de guerra con riesgo: Algunos de ellos: Patton, McArthur, Roomel, y casi todos los comandantes de Alemania, Model, Guderian, Manstein, que estaban en la línea del frante, de Rusia, Zhukov, Malenkov, por ello eran aclamado héroe soviético hasta que Stalin les prohibió arriesgarse tanto. Los nuevos comandantes rusos prefieren leer las noticias en su casa, luego de cenar y para Rusia los muertos de sus tropas no importan, lo han declarado repetidamente, una forma pírrica de ganar las guerras.
Esta guerra ha permitido como pocas veces hasta contabilizar el costo, y para Europa unida en Octubre del 22 era de 55 mil millones de euros. La simpatía de los aliados, la forma directa de operar las tropas les han dado mejores resultados que la rigidez de la forma zarista en que se combate por obligación, y se hace sentir la obligación de no retroceder, la obligación de morir en el puesto.
Los refranes españoles son certeros en el caso: “Los toros (y la guerra) se ven mejor de lejos” y si no que le pregunten al Alto Mando Ruso, en algo son sabios.
Los contenidos, expresiones u opiniones vertidos en este espacio son responsabilidad única de los autores, por lo que A Fondo Jalisco no se hace responsable de los mismos.








