
por Manuel Gutiérrez.
Dinero perdido, y en grandes cantidades es lo que ilusiona una postura rídicula y contradictoria del presidente López, que no sabe cobrar el IMPUESTO GLOBAL, un pacto fiscal internacional que se hizo con la idea de gravar los ingresos de las empresas transnacionales.
La idea que aparentemente era favorable a los países en vías de desarrollo, fue cambiada por una apreciación de la OCDE (Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico) uno de los organismos mundiales que manejan las políticas de los estados soberanos, y que determinan sus políticas económicas de desarrollo, organismo con sede en París, del cual somos miembros.
La OCDE propone que el impuesto global, una vez que ha sido recaudado, se repartirá de la siguente manera: Se dará prioridad a los países de origen de las multinacionales, en lugar de los países que las alojan en donde venden, producen o emplean gente.
Con esta idea evidentemente se favorecerá a los países del G-20 porque son el asiento de origen de las grandes multinacionales, de las cuales, por ejemplo México tiene dos reconocidas, una de ellas es Bimbo, y la otra CEMEX, pero no somos tan abundantes, Gruma, y alguna otra.
El asunto es que la recaudación impuso un impuesto del 15% de las ganancias estimadas de las multinacionales. El asunto es de gran importancia, pero es ignorado en México, de dos maneras.
La primera, es considerar que debemos quedar bien con la OCDE, pese a los desplantes del Foro de Sao Paolo, de Brasil, o de actitudes de confrontación con otros organismos internacionales o poderes asentados en los Estados Unidos. Para qué agitar el petate del muerto, si al final somos sumisos.
La segunda es considerar que somos UN PAIS RICO, por paradójico que parezca pese a que este gobierno populista va a necesitar en breve grandes préstamos extranjeros para nivel su balanza de pagos y su gasto público, invertido de manera desastrosa en mega obras que pese a ser inauguradas, no están terminadas.
El nuevo Tren Maya Militar fue estrenado en solamente 209 kilómetros, de una obra que contempla 1545 kilómetros y muchos tramos aún están en litigio y no hay potestad del estado, por ello se ha optado por “nacionalizaciones” apresuradas, pero miente y alguien te creerá.
Por lo tanto somos ricos, y no hicimos caso de los países que en número de 138 buscaron un cambio del criterio aplicado en el caso del impuesto global por la OCDE desde el 2021. Es decir, México se conforma con la tajada de 70 mil millones de pesos, que recibirá en el pacto actual.
Sin embargo, ni la SHCP de Rogelio Ramirez de la O, ni Marcelo Ebrad, hoy Martha Bárcenas, de la Secretaría de Relaciones Exteriores, han querido externar este asunto, de verdadera importancia para México, no la campaña de Claudia Sheimbaum, sus pronunciamientos o de los otros aspirantes corcholatas que gastan en sus onerosas compañas dinero público muy por encima de los 5 millones que se fijaron como tope en Morena. Tan sólo Adán Agusto, sin agregar los comerciales fijos en las carreteras, ha gastado 15 millones en sus actos, ni agregar según Carlos Loret, el costo de los acarreos, en gratificaciones y translados.
A esa reunión se mandaron representantes sin poder, mandos medios y recientemente se convocó una reunión continental en Cartagena Colombia, a la que se presentaron presidentes o ministros de primer nivel, de 16 países latinoamericanos, exceptuando México, que no se dio por aludido en su ilusión de riqueza.
México mando una pobre representación, sin incidir en nada sobre el tema del impuesto global, que fueron dominados en el escenario por la delegación de Brasil y de Colombia, como sedes.
Para entender de que hablamos, el impuesto global aplica a empresas que facturen por año, la cifra de menos de 20 mil millones de euros, para ser sujetos del cobro. La minería quedó excluída por diversos debates ya que hay países latinoamericanos cuyo ingreso y PiB dependen directamente de la industria extractiva.
Para comprender el alcance del asunto, señalamos que los Estados Unidos, recibirán por el impuesto global, 140 veces más de los 70 mil millones de pesos que México pretende ganarse sin despeinarse, porque para eso el presidente López fija la postura de que somos un país rico.
México tiene multi-nacionales en su territorio, que tienen sede, ventas, empleados, activos diversos, producción, por lo que se debería buscar el otro sentido la ventaja de ese impuesto global, según lo señala Viri Ríos, periodista de Milenio, que pese a ser en su mayor parte afín a los textos de la 4T, no pudo evitar la crítica de este asunto tan importante, que para la presidencia metida en el campo electoral, no es nada importante.
El sustento legal del impuesto global, está en la Tax Reform del FMI, en el Tax Justice Network de los Estados Unidos, sobre su Pacto Fiscal.
Como estamos estrenando un tren militar no terminado, solo 209 kilómetros de teatro, pero ya inaugurado, la ilusión de la riqueza de AMLO se deja sentir.
Definitivamente el cree en la propaganda que genera en forma incesante sobre el Quinto Informe y en forma directa pretende incidir en las mentes por las elecciones de quiénes creen que es un talentoso presidente, que omitió el Nearshoring, así como el Impuesto Global, y su ausencia de los escenarios internacionales han ocasionado que México sea más ignorado y gris, que países pequeños que si buscan aparecer en el plano internacional para hacer negocios.
No creo que se vaya a hablar del Impuesto Global, por lo menos para las secretarías de gobierno, de economía y hacienda, es mejor no molestar al señor iracundo con asuntos de poca monta, mejor que siga contento y el país en declive total, por su falta de información y valoración del escenario internacional, que no sea en temas ideológicos de izquierda o de populismo afines como su reforma de la perversa nueva escuela mexicana, que hará mediocre a las nuevas generaciones ya bastante deficientes en ese campo, pero sea México, una fábrica de ignorantes electorales a mediano plazo.
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