Por Manuel Gutiérrez
La saga de Ucrania en esta invasión es objeto de reflexiones que no se estimaban posibles, pero que tienen una lógica histórica entre los dos contendientes. Las conversaciones en Arabia Saudita concluyeron con 12 horas de encierro en un lujoso hotel pero sin que se avanzara en lograr la paz definitiva, equitativa y segura sobre todo para el país víctima, Ucrania en tanto Rusia se atrincheraba en un “Nyet”, permanente.
El fruto de las conversaciones dio un resultado que puede sorprender a los no muy familiarizados con el tema, lo que no sucede para quiénes nos siguen habitualmente.
Simplemente Rusia se estaba aburriendo en las pláticas de paz, porque no concede nada gratis, ni aplica doctrinas humanistas, su lógica es fría, imperial e implacable.
Por tanto hablar de paz cuando sus fuerzas estaban logrando avances, era algo absurdo, aunque lo pidiera Trump. Con ese ánimo y dispuestos a ganar tiempo fueron a Jeda, una ciudad saudita dado que esperaban la victoria en Kurks, y de paso machacar con misiles y drones a Ucrania, de una vez por todas, en una lluvia copiosa de muerte, luego con el enemigo pulverizado, podríamos hablar de paz.
Sin embargo las horas pasaron los discursos terminaron y nada se firmó. Hasta que salió a la luz un asunto que le interesaba a Rusia: La Paz del Mar Negro, y ahí comenzaron de verdad a negociar un acuerdo que les conviene cuando ya se iban.
El Mar Negro es grande, pero es un mar interior, pero es la salida del grano de Ucrania. En esta zona las acciones navales no le salieron a Rusia, por lo que perdieron desde dos cruceros porta misiles y otras fragatas, un submarino que absurdamente dejaron a la vista en dique seco, y resulta que el poder de Ucrania, es más fuerte el segmento naval que comparativamente a lo que tienen de número de tropas en tierra, es un peligro el Mar Negro en plan hostil.
Ucrania tiene un misil naval anti-barcos llamado Neptuno, que desarrollaron ellos mismos con dos de esos hundieron al Moscú, un crucero gallardo, poderoso pero que reflejó inoperancia de la marina rusa, tanto lo logístico como en muchos de sus sistemas de ataque y defensa, que estaban en plena guerra…fuera de servicio. Pensaron que la estampa avasallante era suficiente para desalentar a los ucranios y luego hundieron otro similar.
Pero no fue así. Entonces, Rusia comprende que el Mar Negro no es un mare nostrum de ellos, y que están expuestos a ataques aéreos de los F-16 y Mirages, así como los misiles Neptuno, a los drones navales, que con éxito ha implementado Ucrania. Básicamente las bases de Rusia tuvieron que reubicarse buscando seguridad ante el alcance de los ataques de los defensores corrieron de Sebastopol, la tradicional base fue abandonada por peligrosa.
Rusia necesita la vía marina, para sacar dos cosas: Granos y Petróleo.
Ucrania también necesita el Mar Negro para sacar por Turquía su grano, con destino a todo el mundo, marcadamente Africa, países árabes e incluso su trigo llega hasta México.
Entonces los dos contendientes se sentaron a idear como podrían acordar un cese al fuego en el Mar Negro, y respetar los convoyes de una y otra bandera por necesidad mutua.
Es decir hubo presión para Rusia, hubo interés, hubo ganancia, hubo necesidad. Y negoció. Ucrania en tanto mantuvo la narrativa exigida por los Estados Unidos y en cierta forma respaldada por Europa, de buscar negociar sin romper con Trump.
Por tanto buscaron soluciones y diseñaron una ruta “segura” lejos de campos de minas, y en que si bien se les puede disparar, no lo harán para que naveguen sin contratiempos, todo observado por Turquía y otras marinas que servirán de árbitros y demarcarán la operación de los barcos.
La siguente acción, que se logró como parte de la paz, fue el cese al fuego por 30 días, en los ataques con misiles y drones de Rusia, contra las instalaciones eléctricas, y de abastecimiento energético del país, y de paso las ciudades civiles, dado que mueren cada noche un promedio de diez personas en los ataques a centros urbanos de Ucrania, como compensación.
La medida, se ve generosa por parte de Rusia, pero tiene una explicación: Necesitan de misiles y de drones que en el pasado mes de febrero y en lo que va de marzo con las negociaciones, procedieron a disparar a una escala exagerada, lanzaron todo lo que tenían en contra de Kiev ,Odessa, y otras ciudades cromáticas y bellas como París del mundo eslavo, en una furia destructiva sin igual en aras de doblar a Ucrania y desarmarla en la mesa, hasta 500 drones y misiles por noche.
Rusia sin embargo no es generosa. Resulta que Ucrania regresó a su infalible estrategia de guerra de causar más daño con pocos recursos.
Mientras el dominio del Kurks, que quebraba, y los repliegues se hicieron porque no tuvieron suficientes soldados, ni armas avanzadas negadas por el trumpismo, para sostener sus posiciones y seguir presionando a Rusia en su propio territorio, tales como los sistemas Hymars, y otros, que hoy brillan por su ausencia.
Ucrania volvió a sorprender al mundo, cuando en plena debacle de retirada, volvió a tomar la iniciativa en territorio ruso, al irrumpir ahora en Belgorod, en que tiene en su poder ya 12 kilómetros cuadrados, lo que vino a erosionar las campañas emprendidas por Rusia en el este y en Kurks, dado que tuvieron que retirar tropas ya que les encontraron el eslabón vulnerable, más débil, y los aprovecharon abriendo una segunda región rusa invadida, dado que no han salido del todo de Kurks.
Los poblados de Demidovka, y Popovka, abrieron un gran boquete en el sur de Rusia, sobre todo dirigiéndose a Priselie, ciertamente una ofensiva diferente a la de Kurks.
La diferencia es que esta ofensiva se hizo para reforzar la posición negociadora en las pláticas de paz, apretando nuevamente a Rusia, amenazando infraestructuras clave que tiene que ver con la desarticulación de las cadenas logísticas de abastecimiento de las tropas rusas, que tendrán limitaciones en municiones y provisiones de boca y nada de refuerzos.
La operación fue exitosa, una mini-blizkrieg, con pequeños grupos de infantería, vehículos de combate ligero, movilidad y a la acción de equipos de ingeniería, que están destruyendo puentes y enlaces vitales para la operación de Rusia, sus barreras quedaron inutilizadas, otra vez, cambiando el centro de gravedad.
Esta vez, Ucrania tiene clara su misión, -como el principio en Kurks, en que entraron hasta mil kilómetros dentro de Rusia- es decir van a causar el mayor daño en el menor tiempo y no hay interés en mantener el territorio, sin utilidades estratégicas en su poder.
Un pisa y corre, en definitiva dirán los managers de beisbol, mientras Rusia estaba ocupada en Kurks, con miles de soldados y diez mil norcoreanos para arrollar a los escasos ucranianos en un territorio amplio, enorme, pero que les resisten, luego abandonan y dejan trampas en su camino.
Otra condición favorable que Ucrania había dejado por ambición, en el lado en Kurks era contar con protección de su artillería y de drones suicidas, ahora las posiciones fronterizas les aseguran que tendrán cortinas de fuego, cuando y dónde las necesiten. Rusia tendrá que hacer el gasto de hombres y mujeres para avanzar en forma muy riesgosa.
Ucrania regreso al formato de guerra que le dió victorias, un enorme desgaste ruso, que ahora batalla para satisfacer a sus tropas internadas en el Kurks, y que son hostigadas por ataques menores, pero que causan daños, bajas y desalientan a lo largo de la zona en su control, que requiere todavía más soldados comprendió lo difícil que resultaba para Ucrania sostenerse en Kurks, en que originalmente no se iban a quedar. Las lecciones de la segunda guerra, no fueron aprendidas, debieron leer al Mariscal Manstein sobre esos temas.
Mientras esto sucede, Rusia supero ya las 900 mil bajas en soldados que han perecido en esa invasión hoy oficialmente guerra. Rusia en tanto dice que han muerto 60 mil soldados de Ucrania en Kurks.
Rusia en tanto se quiso pasar de viva y propuso que depongan al presidente Zelensky, que la ONU ingresara a Ucrania a con un gobierno impuesto por el organismo y se destituyeran al gobierno y mandos de los defensores. Prácticamente eran que les entregaran amarrados a los ucranios con su presidente como premio mayor. La iniciativa quedo rechazada y el pueblo invadido no la aceptaría.
Ante esta situación, Rusia aceptó por primera vez, ceder –no quisieran cumplirlo, pero tal vez lo hagan, pero la razón es la falta de drones y misiles convencionales- en no atacar por 30 días las instalaciones estratégicas de Ucrania, que sigue pegando a las de Rusia, pero que en reciprocidad, mientras les pega en Belgorod, aceptarán la paz, que ójala la cumplan.
Las conversaciones, parecen ser el último recurso, dado que les quedan recursos militares, pero por los pronto el Mar Negro y parar los ataques a la red eléctrica de Ucrania, afueron los acuerdos de 30 días que en forma sorpresiva aceptó Rusia.
Mientras las dos partes buscar en lo militar sumarse el mayor número de aciertos que puedan, lo que establece la conclusión: Rusia para aceptar la paz tiene que necesitarla, por las presiones, problemas y resistencia de los defensores, así como los paquetes de sanciones y en inestable Trumpaunque dice ser amigo de Putin, si es capaz de salirle con un domingo 7, en que reinventa sus reglas y perjudica a los rusos como perjudica a la humanidad completa.
Hasta aquí van las cosas. La guerra sigue, Ucrania sigue respondiendo sobre objetivos estratégicos profundos en Rusia, pero la paz comienza a asomarse por obligación, por necesidad y conveniencia de ambas partes, sobre todo para Rusia, lo que en definitiva establece que sin presiones reales, no cederán más. Rusia solo por obligación admitió esos acuerdos, porque no regalan nada, solo cuando no pueden los rusos, resolverlos en forma militar puramente.
Ciertamente parecerá algún día que llega la paz, pero en realidad será el preludio para la continuidad de misma guerra, ambos necesitan regenerarse de sus enormes pérdidas y nadie ha cambiado de forma de pensar; Putin es transparente en sus ambiciones, lo cual es significativo, porque no se cree en la paz, sino como un respiro para seguir en lo mismo y Ucrania no va a regalar su soberanía por nada, pero se sentó a negociar pero conoce a Rusia como a sí misma.
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