
Horacio Villaseñor Manzanedo
Gran espectáculo, el nuevo programa del ayuntamiento, digno de un buen comunicólogo, sin duda el show continuará y el cochinero, en la ciudad,también. El romántico discurso, aceptado por muchas personas de que “la solución somos todos” y “todos somos corresponsables”, solo es eso, frases soñadoras que nos hacen creer que, si todos somos ángeles, la ciudad estará “bella, bella, bella”, pero no será así. Me explico: La sociedad no está ni estará nunca integrada totalmente de personas con cualidades de espíritus angélicos; bondad, belleza e inocencia. La realidad es otra y esa complejidad que es convivir con valores y creencias distintas, es lo que dio paso a la creación del gobierno municipal. El espacio público que no es de nadie y es de todos, no lo puede cuidar “todos” porque todos y nadie es lo mismo, de allí que se contribuye con impuestos para darle vida a un ente que debe encargarse de su conservación y mantenimiento. Entonces, ¿es el ayuntamiento el único responsable de que los espacios públicos estén limpios? Legalmente, sí, y la justificación es simple, las personas con creencias y valores distintos nunca se pondrán de acuerdo, cada uno tiene su visión de las cosas, también hay gente enferma que no razona, dañada en sus capacidades intelectuales o simplemente salvaje, de allí que, para garantizar la limpieza, se creó la “autoridad municipal”, no con la tarea de educar, curar, orientar, pedir paciencia o civilizar a la gente sino para barrer, lavar, desinfectar, fumigar y mantener arreglado, en inmejorables condiciones el espacio público (calles, banquetas, avenidas, pasos a desnivel, calzadas, camellones, parques y jardines, etc.) Además, se le dotó de facultades para multar y sancionar a quien no lo cuide, pero no lo hace, porque ¿con qué cara lo haría? ¡Lo descuidado, no puede cuidarse! Guadalajara nunca estará limpia tomando decisiones distintas para terminar haciendo lo mismo. No renovar una concesión a una empresa privada, para que el ayuntamiento haga, directamente o a través de unOrganismo Público Descentralizado (OPD), con camiones recolectores y uniformes nuevos, lo mismo que se venía haciendo, es diferente pero igual. Para cambiar un sistema, debe iniciarse por entender teoría de sistemas, el utilitarismo puede dar una visión sistémica del servicio de limpia, ¿cómo se logra que los empleados limpien y los ciudadanos no ensucien? Pues hay que analizar tiempos y movimientos para lograr la efectividad de los servidores públicos, aumentar su productividad, entiéndase, no se puede hacer que la sociedad se componga de puros ángeles,pero sí que los empleados municipales lo sean, porque ellos deben comportarse como la organización lo espera de ellos; están obligados a cumplir con la máxima diligencia el servicio que se les encomienda y a observar buena conducta, tratando con respeto, diligencia, imparcialidad y rectitud a las personas, lo dice la ley de responsabilidades. Los directivos públicos tienen la obligación de ver hacia adentro del gobierno, no hacia afuera, la solución está en el ayuntamiento, no en la sociedad que nunca conservará limpio lo que esta sucio, si no demuestran que pueden arreglar al gobierno y no mantienen limpia la ciudad, no podrán nunca legitimar la acción públicay seguirán con la tonta vacilada de la responsabilidad compartida. Les voy a pasar tres tips: 1. Si quiere, el ayuntamiento, ser efectivo y oportuno debe re-estructurarse organizacionalmente; 2. Si desea que Guadalajara, toda se vea limpia siempre, debe recoger la basura por la noche, y; 3. Si el ayuntamiento necesita ahorros debe sustituir el método de eliminación de residuos actual, a través de rellenos “sanitarios”, por otro modo de tratamiento. Lo que haga, el gobierno, distinto a estas tres sugerencias será puro show, un buen espectáculo que algunos aplaudirán, pero que no evitará seguir teniendo la ciudad que ahora tenemos, toda hecha un asco. El gobierno tiene que trabajar con el gobierno, no con la gente. ¡No sean mensos!
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