
Horacio Villaseñor Manzanedo
Los impuestos son para solucionar las necesidades públicas y, constitucionalmente, los servicios de drenaje, tránsito y mantenimiento del arbolado son responsabilidad del gobierno municipal, estén, o no, cedidos, dichos servicios al gobierno estatal. Regresaron las lluvias y los gobernantes del área metropolitana de Guadalajara, que están en el tercer año de su encargo, no pudieron hacer algo importante para lograr tener ciudades con drenaje suficiente y que sirva. El colmo es, que los de Zapopan llevan nueve años de encargados y no pudieron solucionar absolutamente nada. Cierto es que hay problemas públicos que no se resuelven de la noche a la mañana, pero los actuales encargados ni siquiera los disminuyeron, por el contrario, todo está peor que cuando llegaron, no hicieron nada inteligente para avanzar hacia una metrópoli donde se pueda vivir y convivir con tranquilidad. En años recientes no ha habido directivos públicos profesionales y las consecuencias están a la vista de todos. No es necesario que haya una tormenta atípica para que la sociedad esté en peligro extremo, con cualquier lluvia moderada caen arboles sobre casas y vehículos; se inundan calles, pasos a desnivel y propiedades particulares, en el mejor de los casos, dañando los bienes de la gente; se desbordan canales pluviales, se abren hoyos y brotan las famosas “fuentes de caca” tapatías. Todo esto, si tuviéramos ayuntamientos que sirven, sencillamente, se podría evitar. Usted cree que; ¿no se puede evitar que caigan tremendos árboles y dañen propiedades?, ¿no se puede drenar, eficazmente, las ciudades, cuando llueve?, ¿no se puede evitar que los canales pluviales se desborden? o, ¿no se puede evitar que los semáforos dejen de funcionar o poner agentes de tránsito mientras se arreglan? Claro que es posible, pero se requiere de administradores honrados, de aquellos que, tratándosede recursos públicos, los manejan con celo estreno. Se requiere de administradores de aquellos que saben hacer rendir los dineros públicos, controlarlos y controlar a los encargados de su manejo. Se requiere de administradores inteligentes, ingeniosos, sencillos y con capacidad, antes que ninguna, para gobernarse a sí mismos. La estupidez a llegado a tal grado, que crearon con enfoque de rescate, la protección civil. La seguridad de la sociedad se garantiza construyendo las obras necesarias, podando árboles en peligro de caer, organizando al gobierno municipal para que, su efectividad, no dependa de los ciudadanos ni de los otros órdenes de gobierno, no se logra equipando rescatistas. Un ayuntamiento serio, profesional, no debe depender de los apoyos de un gobernador o un presidente de la república, la coordinación no es ser pelele; un gobierno municipal, con funcionarios preparados, es un gobierno autónomo, independiente, es un gobierno que logra que las participaciones estatales o federales lleguen como recursos extras que, en lugar de depender de ellas, sean dineros que posibilitan hacer obras para el futuro desarrollo del municipio, no para imprevistos que pueden prevenirse. Los programas institucionales anuales de mantenimiento y limpieza del drenaje no sirven, no solucionan, no sean mensos. Se requieren servidores públicos, preparados, buenos para todo, no como los directivos que integran los ayuntamientos de ahora, inútiles e inservibles, buenos para nada. Ni hablar.
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