
Por Manuel Gutiérrez
Chihuahua es otro México, y hoy en Picadillo Circus tendremos como invitada a la gobernadora panista María Eugenia Campos, quien ha logrado que la vida de la Presidenta sea de agobio y frustración.
El titubeo que tuvieron para armarle un gran teatro por la «soberanía vulnerada», según el Gobierno de México, se dejó pasar, para luego emprender una reacción tardía y bastante mal hecha, cuya factura se le añade a Alejandra Chávez, la protegida de Adán Augusto López. Al parecer, ella montó la iniciativa de una marcha en Chihuahua para defenestrar a Maru Campos, pero resultó un desastre total que implicó otro fracaso para Andy López Beltrán, así como para Ariadna Montiel, quienes como cabezas de partido esperaban jaquear a Maru en su territorio.
Para tal fin, acarrearon gente de Oaxaca y Chiapas con la cruel duración de un viaje de más de 24 horas; una vida a bordo para llegar a la capital del estado grande. Pero los reveses empezaron al entrar al territorio de Maru. Espectaculares contra Morena —acusando de narcoestado y de proteger a Rocha Moya— se pusieron a la orden de los visitantes que, fieles al pago, viajaban desde tan distantes puntos. Sin embargo, los aportes principales salieron a cuenta de Delfina en el Estado de México, en tanto que Clara Brugada aportaba las huestes de siempre para llenar el Zócalo.
La estrategia usada por Maru fue la misma de Morena: desvíos de los convoyes de acarreados por bloqueos de carreteras. Esto es, se usó la misma táctica que se aplicó contra la «marcha rosa» o en defensa del INE, en las que se impidió llegar al Zócalo a los manifestantes. Adicionalmente, fueron intensamente bombardeados por la radiodifusión oficial del estado, por críticos de Chihuahua y por gente que rechazaba esta marcha imperialista del centro.
Así, la concentración sin ciudadanos de origen norteño resultó un fracaso absoluto. El criterio independiente del norteño es contrario al estilo de las tribus urbanas fieles al refresco, la torta y la dádiva por agitar banderas en la capital. Chihuahua se sintió agredida.
Pero el colmo: no satisfecha con este logro, Maru continuó la campaña, esta vez visitando medios de la capital, en una narrativa contraria a lo que oficialmente se dijo en su contra. Hizo carrusel de medios, dio entrevistas en todas partes; Maru se multiplicó y le rompió la narrativa a la señora de la mañanera, quien encuentra en ella a otra rival terrible. Todavía no se recupera del trauma de Isabel Díaz Ayuso, y la desalmada norteña llega a arrinconarla.
La defensa es obvia: la crítica es directa por la inseguridad y el narcoestado que se pretende defender para evitar que Rubén Rocha abra la caja de Pandora, en la que está encerrado el caudillo y muchos de sus principales. En tanto, Omar García «El Batman» asolaba Morelos en una «campaña de enjambre», como él le llama, encontrando sociedad para el crimen en las autoridades municipales y acercándose dangerously al protegido por López Obrador y por el fuero, Cuauhtémoc Blanco, quien vio a Morelos convertirse en un estado peligroso, fallido, incontrolable y corrupto. Extraña manera de comportarse de la Subtlatoani, porque el emperador está en el sur, en Chiapas.
Con Maru, la causa fracasa en convertirla en distractor y chivo expiatorio para bajar la atención del asunto de Sinaloa.
Roban dron que vigilaba mansión de senadora morenista
Pero hay tanto entusiasmo por lograr los reflectores de Picadillo Circus, que la senadora morenista que oculta una propiedad de 36 millones de pesos, de 4,400 metros cuadrados —la humilde senadora servidora del pueblo—, expropió sin decreto un dron que utilizaba Mexicanos contra la Corrupción, el cual pretendía documentar la opulencia y el poder financiero de la dama. Mariela Gutiérrez, exalcaldesa de Tecámac, Estado de México, es la que hizo esa operación en la que guaruras en camionetas recientes BMW —un grupo violento enviado por la intolerante Mariela Gutiérrez (no es mi pariente, aclaro; hay tantos que no faltan ramas podridas en la viña del Señor)— reaccionaron ante el enojo de ver expuesta la mansión, casi de una manzana, de la dedicada y amorosa alcaldesa por el pueblo, mandando por el dron.
Y, adicionalmente, mandaron detener a los investigadores de Mexicanos contra la Corrupción, intentando fincarles responsabilidades delictivas, aunque el cuerpo de leyes no contempla todavía el asunto de los drones. Sin embargo, los policías fueron prudentes y evitaron agresiones, las cuales no fueron contestadas por los reporteros de Mexicanos contra la Corrupción.
Finalmente, el dron fue robado por el personal al servicio de Mariela, aunque su mansión no aparece en sus declaraciones patrimoniales. Los tres periodistas denunciaron que los ladrones del dron y del equipo eran parientes de la propia senadora, y estos presentaron una denuncia por el robo de los equipos. Uno de ellos es Eduardo Buendía. Esto sucedió en Tecámac, pero el resultado fue contraproducente: el asunto escaló a nivel internacional y, pese a la pérdida del equipo, sucedió como el robo de las mantas de «narcoestado» en el Zócalo.
Mariela es célebre por haber exterminado más de 10 mil perros en su municipio, una Herodes canina. Los ladrones salieron del interior de la mansión, por lo que no hubo dudas de su procedencia. Finalmente, los reporteros denunciaron por robo, en tanto que la gente de Mariela denunciaba por «acecho», sumamente celosa de sus garantías individuales, lo que no hacen con los ciudadanos a los que persiguen.
Increíble cómo una «mataperros» pasó a ser millonaria por algún milagro de la Rosa Morada de la Transformación. Qué bien paga la transformación a sus servidores; la senadora se distingue, sin lugar a dudas, por su refinado buen gusto. La mansión parece manufacturada por selectos arquitectos y es símbolo del estatus que tienen los morenistas millonarios en el poder. En el interior, el dron alcanzó a observar lujosos vehículos.
Sus declaraciones patrimoniales tienen omisiones y sus familiares resultaron ser los agresores. ¿Qué tal? Merecen la pista dos por tantos esfuerzos para hacer notar la corrupción —perdón, la bonanza— que distingue a los siervos de la nación de alto nivel.
Los grupos defensores de animales desprotegidos la consideran un Atila, un azote total por la crueldad con que sacrificaron los empleados municipales y policías a los perros callejeros, en un espectáculo de inusitada crueldad. Es más por ese hecho que alcanzó notoriedad nacional, pero ahora resalta su riqueza inexplicable, no declarada y omitida en su trámite Pero claro, con los de casa, la Contraloría no procede… lo dudamos. Seguramente no cenó ni desayunó durante años para juntar los centavitos como alcaldesa y senadora para comprar su supermansión, que ahora es conocida como la «Casa de la mataperros».
Estado de México, en el que la corrupción solamente cambió de color y se hizo extrema en sus cínicas actuaciones de enriquecimiento. Delfina Gómez sin duda lo sabe, pero es del mismo partido. Mientras tanto, la gobernadora repetía el mantra: «No mentir, no robar… amar al pueblo», pero separada por altas murallas, porque ella vive como privilegiada al este del edén.
Al menos eso no lo hace Maru Campos, a la que linchan por los agentes estadounidenses que destruyeron un colosal laboratorio de fentanilo, el que «no se producía en México», según dijo López Obrador. «¡Que viva la soberanía con fentanilo!», decía una pancarta de un manifestante acarreado de todo Ecatepec, que fue llevado a visitar Chihuahua en «turismo del bienestar» con acto político por Morena.
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