
Por Manuel Gutiérrez
Israel está en guerra, y la aplica en cuatro frentes en que emplea aviones y artillería y avances de tropas, tanto en Gaza, como en Cisjornadia, Libano y Siria, en diferentes escalas.
Pascal Beltrán del Río, de Excelsior realizó un interesante estudio sobre las víctimas de guerra en los conflictos de Israel que se acercan al primer siglo de hostilidades, iniciadas en 1949.
Israel ha sostenido guerras contra los pueblos vecinos, Egipto, Siria, Jordania, desde entonces, pero las etapas más intensas fueron 1948-49, en 1956 la crisis del canal de Suez, en 1967, la guerra de los seis dpias, en 1973 la guerra de Yom Kipur, en que afianzó las posiciones logradas en la guerra de 1967, y en 1982-83, la guerra del Líbano, actualmente en 2023 opera en una franja de 200 kilómetros, con 2 millones de palestinos convertidos en blancos potenciales, por lo que los países vecinos urgen un alto al fuego humanitario.
El número total de muertos en estas confrontaciones incluyendo a los judíos militares o civiles que han perecido, es de 116, 342 muertos.
Para ello Pascal, un gran periodista de Excelsior, consultó el diario inglés The Guardian, y a fuentes judías directas, como la Jewish Virtual Librery.
Las cifras de los conflictos pasados sin sumando el inicio de lo de 2023, arroja el siguente dato: Han perecido 91,361 árabes, palestinos o de pueblos vecinos de Israel .
Por su parte, Israel reporta que ha sufrido la baja de 24, 981 judíos muertos en esas campañas de guerra.
Lo asombroso es que en casi un siglo de guerras, se han generado esas lamentables cifras. Pero sucede algo peor en México, sin una guerra oficial y en solamente 5 años se dispararon las cifras, bajo la política de “abrazos no balazos”.
Pues México tiene 168 mil 175 muertos, una cifra que sigue en aumento, a la par de 44 mil desaparecidos.
Claro que para pretextos, se dirá que viene el problema desde la era de Calderón que si enfrentó a las fuerzas criminales, no las toleró, apapachó o se hizo alianza, como ocurrió en las elecciones del 2021 en que se ha demostrado que el crimen organizado operó en favor del partido oficial, Morena. Por ello el presidente es marcadamente humanitario con el crimen organizado, no con los damnificados de Acapulco, y le importa más el hambre en Cuba, que en Guerrero.
Algo malo está sucediendo en México en que se habla cada día más de plaza, de “maña” y los grupos de madres y familiares de desaparecidos no cesar de descubrir nuevas fosas comunes e incluso crematorios, incomodando a los gobiernos federal y estatal, con sus exigencias de protección para las búsquedas y por lo incómodo que es tener datos de ese tipo, ante el intencional descenso de las estadísticas del crimen, de víctimas, dado que estamos en campañas electorales es necesario maquillar todo.
Increíble pero esto sucede con un presidente López, que dedica audiencias de lujo a sus héroes del béisbol que lo visitan en Palacio Nacional, así como se da tiempo de proponer como manager del equipo de Ligas Mayores, los Padres de San Diego, al timonel mexicano Benjamín Gil, sin duda un asunto de alta prioridad nacional para la campaña del 2024.
Un gobierno en que los señalados de corrupción siguen en sus cargos sin ninguna investigación, sin exigir renuncias o pedir cuentas. Ana Guevara, sigue con todo el apoyo siendo manejadora de un presupuesto de 9 mil millones de pesos para deporte, y le carga al erario sus vuelos a Sonora, hasta por más de trescientos mil pesos anuales, para pasar fines de semana con su familia. López prometió una gratificación a los deportistas en Chile, en los Panamericanos, para subsanar la falta de reales apoyos al deporte, que logra éxitos por el esfuerzo individual de cada rama, y por otros apoyos incluso de la iniciativa privada.
En materia de seguridad y de derechos humanos, poco puede ufanarse esta administración, por ello tenemos más muertos que Israel el guerra, y eso que el gobernador de Morena, de Michoacán, asistente vip al GP de México, Alfredo Ramírez Bedolla, que se jacto que la seguridad no fallaba en Michoacán, como le ocurrió a Israel con el ataque de Hamas.
Con esas prioridades, se entiende que no necesitemos una guerra formal, aunque padezcamos un estado inviable y fallido, y un poder compartido ya de facto con el crimen organizado por eso mueren más mexicanos que israelíes y árabes en casi un siglo de guerra.
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