
Por Manuel Gutiérrez. Primera Parte.
Porfirio Díaz Mori, patriota completo, estadista y guerrero debe regresar ahora a Oaxaca, su tierra natal.Un mexicano honrado, determinante en sus decisiones, su honradez y capacidad se manifestaron en toda su carrera y sus advertencias son actuales en el México de hoy, sus palabras son sorprendentes.
Los que los exiliaron, en la temprana etapa de la revolución mexicana de 1910, resolvieron en la toma de Chihuahua y en la decisiva toma de Ciudad Juárez por Pascual Orozco y Francisco Villa, obtuvieron la abdicación, sin tantos muertos, ni destrozando el país.
Fueron luego los enfrentamientos entre revolucionarios Carranza contra Villa, contra Zapata, el enemigo de todos los constitucionalistas, el triunfo final de los sonorenses lo que llevaron al millón y medio de muertos y en una vorágine de fuego y desmantelaron el país, para luego rehacerlo conel fin del régimen que terminó con treinta años de continuidad.
Luego, constituidos como partido revolucionario de instituciones, no de caudillos, ellos permanecieron en la vida del país por 70 años, pero ahora ya no están en el poder aparentemente porque el cambio disimulo un viejo príismo de los años sesentas en el siglo XXI.
Es de justicia, y son muchos los héroes nacionales que por animadversión, por intolerancia de haber propuesto metas diferentes, han quedado olvidados, relegados y en caso de Porfirio, exiliados y condenados como enemigos del pueblo.
Que tan cierto es esto, cuando le debemos a Porfirio Díaz, merece su retorno a un monumento nacional en Oaxaca, retornando por las ciudades que como Veracruz, Puebla, Ciudad de México y Oaxaca, lo vieron conquistarlas o partir para Francia, sin el contexto histórico no se entiende la magnitud de Díaz.
Todo comenzó en Oaxaca, un 15 de septiembre de 1830, el huérfano Porfirio se afana en sobrevivir y ayudar a su madre, pero muestra inclinación por los estudios, como siempre el cura del pueblo lo acerca, lo hace monaguillo y comienza a martillar el latín, hasta que en 1843 ingresa al Seminario Conciliar pero advierte que su vocación no es eclesiástica y toma los estudios de derecho en el Instituto de Ciencias y Artes de Oaxaca. En sus trabajos de intelecto estaban el ser bibliotecario, auxiliar de latín, al que dominó pero intercalados con carpintería y zapatería como oficios.
Ingresa al Batallón Trujano de la Guardia Nacional, pero los liberales como Juan Alvares y Benito Juárez lanzan el plan de Ayutla, contra el gobierno de Antonio López de Santa Anna. Era un siglo casi anárquico, de guerra tras guerra, invasiones extranjeras, la práctica de las armas mostró que tenía dotes naturales.
En ese lapso fue llamado a la Logia Masónica, ingresó y alcanzó un buen grado, Juárez considera todo y le da un temprano nombramiento de mayor de la Guardia. El 4 de enero de 1861 pasa a la Ciudad de México, y coadyuvó al triunfo de la Reforma.
Durante la segunda intervención francesa -la primera fue por pasteles- la segunda la causa la suspensión de pagos de la deuda contraída con esa nación por Juárez, abre otro episodio militar, en Acultzingo, destaca pero incluso rebasa a su comandante Ignacio Zaragoza, y junto con Manuel Negrete se convierten en las espadas de la Reforma. Estuvo el 5 de mayo en Puebla, “en que las armas nacionales se han cubierto de gloria”pero el mérito se lo quitó Juárez para Zaragoza y en 1867 la tormenta toma nuevos bríos.
La lucha con los conservadores alcanza nuevos niveles, pero la guerra del norte y el sur de los Estados Unidos dan la voltereta a la causa liberal, que provoca el peregrinar de Juárez por el territorio nacional, en tanto que los conservadores anhelando el regreso de la monarquía a México como forma ideal de gobierno, ofrecen a Maximiliano de Austria, cambiar Miramar por Chapultepec.
El emperador y la emperatriz Carlota, en forma sorprendente son aceptados por los indígenasmejor que Juárez, pero Maximiliano también fue gente de la ilustración había tenido acceso a los ideales masónicos en Austria, así que resultó más liberal de lo esperado, el acotamiento de la Iglesia, lo considero positivo, y aunque creo una corte real entre sus divertimientos, amoríos, busco reorganizar a México con la creación del estilo del segundo imperio, para los conservadores mexicanos fue una desagradable sorpresa.
Los Estados Unidos se liberaron de su guerra civil y volvieron a pensar en América para los americanos -del norte– y la causa liberal alcanza nuevamente bríos los líderes militares toman con Porfirio Díaz, la Ciudad de México, y en Calpulapan ponen fin al segundo imperio.
Miguel Miramón, notable caballero del infortunio, espada conservadora y expresidente a su lado, con Tomás Mejía otro sanguinario guerrero, fue colocado al centro Maximiliano, y fueron fusilados.
Pero Juárez estaba predispuesto contra Porfirio, En lacónicos partes reconoce sus hazañas de armas, mientras en pomposos discursos eleva en rango, a Jesús González Ortega. Esto no lo perdonó Porfirio.
Juárez era un amante del poder, para 1870 llegan las elecciones, se comete fraude en contra de Miguel Lerdo de Tejada, y de Porfirio, que lanzan el Plan de la Noria, para evidenciar el problema.
Su rebelión fracasa, y Porfirio se exilia en los Estados Unidos, en dónde aprende lo que es el coloso del norte, en 1872 muere Juárez hecho dictador, ya convertido en enemigo total de Díaz, pero Lerdo de Tejada se pasa, fue más juarista que Benito, y provoca descontento popular, nuevamente la inquietud catapulta a Díaz, que resuelve con el Plan de Tuxtepec la conquista del poder.
Se tardó pero una vez en la silla, comenzaría la era del dictador que pacificó al país y dio un giro a su gobierno de prosperidad.
Porfirio Díaz no dejaba pasar el día sin presentarse impecable, con uniforme militar o como banquero inglés, con severa levita, sombrero alto de copa, para hacer sentir el cambio que inspiraba.
Como sacerdote cívico de México, hizo ritos. Juárez le debe su glorificación a Díaz. Consagró a Juárez como redentor, liberador, modernizador, lo llevó a las odas poéticas, y su nombre se repitió en todos los pueblos, en todas las calles.
Le daría uno de los más bellos monumentos, el Hemiciclo ya en la etapa del ocaso de su poder, pero en el brillante momento del centenario de la iniciación de la independencia.
Conjuntamente cambió el grito que se daba el 16 de septiembre a las 6 de la mañana, por una declaratoria y un ritual de convocar a gritos a los héroes que nos dieron patria, contestado por los miles de asistentes y a tocar la legendaria campana de Dolores, había nacido la ceremonia nacional.
La noche se convirtió en una verbena, en una cena de antojitos enorme, en un despliegue de cohetes de colores, feria, castillos, y disparos de armas de fuego. Díaz aprovecho para invitar a los agregados diplomáticos y militares en una cena tradicional en los salones de palacio, (además era su cumpleaños) para el 16 tener un desfile militar, engalanar la alameda y hacer la gran fiesta que conocemos.
Una fiesta de todos, ricos, pobres, medio pelo, y peluza.
El estilo como es entre los autoritarios positivos, es “paternalista” piensa por el pueblo, resuelve por él, los interpreta, y le da lo mejor aunque sea amargo. El 25 de marzo de 1911 termina su era, había alternado con su compadre Manuel González la presidencia en 1880, en tanto se guardó la cartera de fomento y la gubernatura de Oaxaca.
Pero en política exterior establece una fuerte defensa de nuestro territorio y soberanía frente a los Estados Unidos, protege a Quintana Roo de ser inglés, nuestra Marina lo impide en el rio de Chetumal .
Inglaterra mediante piratas de ese país que buscaban otra tajada, mutilaron a Guatemala, Belice era parte de los chapines, es una invasión británica, artificialmente colonizada.
Díaz mantiene el ojo de águila sobre los gringos, e interviene en favor de Nicaragua, ese atrevimiento causo gran malestar en los Estados Unidos.
El haber omitido intervenir oportunamente causó la represión de 1906 en Cananea, en la empresa minera, y se repitió en decisión patronal favorable en Río Blanco, las demandas de semana con un día de descanso y jornada de 8 horas, así como no admitir el trabajo infantil comenzaron a causar una reflexión en Díaz, que ya en pleno levantamiento revolucionario las acepta, pero igual nadie le hace caso, era tarde ya van por su cabeza.
Díaz fue tirado del poder no por los mexicanos sino por los Estados Unidos, entre la triangulación de sus preferencias por Francia y Alemania, por su fuerza en la defensa de soberanía mexicana y centroamericana, en un momento especialmente grave a punto de entrar a la guerra mundial.
Con Madero y su plan de San Luis Missouri, comienza en la frontera un tráfico irrestricto de armas, surgiendo del crédito uniformes, armas, municiones, asesores gringos, nace así la división colorada de Orozco y la división del norte de Francisco Villa, que de la nada, empieza a cabalgar con un saco de sal y algo de carne seca y termina contando con una división extraordinaria.
No era el descontento popular lo que lo derribó, eso era lo que menos le preocupa a los poderes intervencionistas, recibía críticas de la prensa,había inquietudes que maestros, ideas democráticas de profesionistas comenzaron a sembrar, pero la pax porfiriana no estaba en duda.
El pretexto fue la desigualdad, en el caso de campo, el plan de Ayala para colocar en una guerrilla interminable hasta su muerte a Emiliano Zapata, sin que cuajara su anhelado reparto agrario conseguido parcialmente por Lucio Blanco, pero era Madero el nuevo presidente.
Díaz no alentó hacer una gran campaña, observo que la manipulación y los medios estaban en su contra, era el blanco de todos los ataques, su tiempo había terminado. No se convenció de usarbalas para defender la silla presidencial, y en una batalla que sería casi una broma para los que sucedió después en los campos de batalla revolucionarios se convence de abordar el Ypiranga y termina sus días en París, el 2 de Julio de 1915 vió caer a muchos de los revolucionarios anteriores a Obregón eliminados por los mismos revolucionarios.
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