
Horacio Villaseñor Manzanedo
La responsabilidad compartida no aplica en la administración pública. Los gobernantes que la citan son ignorantes o utilizan ese “romántico” discurso para distraer y vacilarse a la gente. El servidor público en funciones deja de ser la persona natural para convertirse en una persona artificial que solo debe hacer lo que la organización pública espera que élhaga. En cambio, el ciudadano, en teoría puede hacer lo que le dé la gana, aunque sea algo prohibido. Claro, también debe recibir una sanción del tamaño del daño o la gravedad de lo que hizo, para demostrar que lo prohibido, no está permitido. Si no hay sanción, aunque esté prohibido, se está permitiendo, pero si los servidores públicos incumplidos tampoco son sancionados, si el gobierno no da la muestra, ¿con que cara o desvergüenza podría la autoridad castigar a cualquier habitante? Por otro lado, cuando la “autoridad” es ejercida por un ciudadano que, erróneamente, cree que puede actuar como cualquier ciudadano, entonces, no hay autoridad, porque nadie hace el papel de funcionario, el resultado, la función pública no funciona. Me explico; lo único que jura cumplir un gobernante es la ley, en ella dice lo que el gobierno espera de él, sus creencias, deseos y gustos deben esperar a su tiempo libre, en tanto esté trabajando solo debe cumplir y hacer cumplir la norma, entonces, no puede haber corresponsabilidad con responsabilidades distintas. Por cierto, hay funcionarios que, por su investidura, dejan de ser servidores públicos hasta que concluye su mandato. Esta es la complejidad de la administración pública y la dificultad que se tiene para hacerla útil. Si, además, el“gobernante”, no le entiende a todo esto, pasará muchas penas y vergüenzas y, para justificarse, solo le quedará echar rollo y frases bonitas como “la solución somos todos”, “ponga la basura en su lugar” o “no puede haber un policía detrás de cada ciudadano”, por cierto, frases que en el mejor de los casos son puras tonterías. Si la solución somos todos, no hay solución, porque todos y nadie es lo mismo. Si los botes o contenedores de basura están llenos, ¿cómo ponerla en su lugar si no hay lugar? y, si se necesitara un policía, de “dama de compañía”, por cada ciudadano, la delincuencia no tendría solución. Cuando el gobernante, no sabe, lo único que se le ocurre son discursos bobos, habla de hacer “una política muy humana, muy cercana, muy empática y también una política basada en la corresponsabilidad social”, cuando lo único que debe lograr es un ayuntamiento eficaz, eficiente, simplemente, efectivo. Si el ayuntamiento logra cumplir con su obligación, que es mantener, día a día, con ciudadanos civilizados o salvajes, la ciudad en inmejorables condiciones de limpieza, conservación y seguridad; con calles balizadas, sin hoyos y sin el cablerío colgando por todos lados; con el suministro de agua potable no “chocolatada”; con suficiente drenaje en época de lluvias; con los panteones públicos necesarios y atendidos como nunca; con el mejor sistema de alumbrado público; con áreas verdes impecables, fumigadas y sin tocones; con semáforos funcionando y agentes para agilizar el tránsito, en todo momento, etc., lo de una política humana, cercana a la gente, empática o corresponsable, sale sobrando. A la sociedad, nos bastaría un ayuntamiento capaz, con el talento suficiente para lograr lo que hace muchos años no han podido hacer, bastaría un ayuntamiento serio y,aunque sea “tiempo de mujeres”, la capacidad y la estupidez no tiene género. Los ayuntamientos fueron creados para garantizar servicios públicos de calidad, esto significa, servicios públicos que sirvan y mantener el orden territorial, dos tareas que solo se puedenhacer con gente experimentada, que no quiere decir que haya “gobernado”, porque en años recientes los gobernantes no han podido, no han gobernado, han estado allí, pero la ciudad está peor que nunca, su experiencia no sirve. Los ciudadanos tienen responsabilidades y derechos distintos a un servidor público, pagan impuestos para garantizar el disfrute de servicios que sirvan y haya orden en el espacio público, no para hacerse corresponsables, ¡no sean mensos!
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