Por Manuel Gutiérrez
Periodistas de todas las esquinas, de todos los colores, se han unificado en la realidad de la intención de censura, persecución de la crítica, mediante el uso de recursos legaloides para simular que no existe acoso a los periodistas que sostienen versiones que contradicen al oficialismo.
Esa es la realidad que niega el gobierno de Claudia Sheinbaum, ha sido un contundente enemigo de la libertad de expresión que contradice su discurso.
La organización civil Artículo 19 ha reflejado en sus datos el ataque a los medios que ejercen la crítica al contexto gubernamental, aún en forma muy objetiva y que cada vez son menos. Los casos de asedio son de 148 en el 2025, aplicados a la prensa en todas sus formas mediáticas por funcionarios públicos y en un 30% por candidatos.
El problema comenzó con la nueva tendencia del presidente anterior que polarizaba la opinión, sectarizaba sus conceptos, y era de convertir la tribuna oficial de la mañanera en un centro de descalificación, en que al citar a algún periodista lo hacía objeto de linchamiento y acoso de sus seguidores. Los insultos frecuentes, los calificativos continuaron como parte del mismo sistema por su sucesora, que sigue igual y cuya frase favorita es “Cállese”.
La intención es silenciar a las voces críticas. Por tal razón, el periodista de izquierda Humberto Baquio creó una recopilación de 40 casos, entre periodistas que abarcan todas las gamas de maneras de pensar, pero unificados en el ejercicio del debate contra las aplastantes versiones oficiales, que ahora en forma de reacción, la presidente emplea para intentar rebatir conceptos que le son adversos, datos contrarios u opiniones que la ponen en tela de juicio.
El libro tiene 40 plumas, entre las cuales está Héctor Mauléon, Héctor Aguilar Camín, Ciro Gómez Leyva, Denisse Dresser, Carlos Loret de Mola, Raymundo Riva Palacio, pero también hay descollantes plumas de filiación izquierdista, que denuncian cómo se persigue ahora con argumentos de daño moral, violencia de género (el caso de dato protegido en Sonora con Carla Estrella, una ciudadana sancionada por denunciar el nepotismo) o la persecución al anciano periodista Jorge Luis González, en Campeche, por la gobernadora Layda Sansores, en que se dieron el lujo de imponer un censor para que revise y autorice qué se puede publicar o no.
Héctor Mauléon llamó mucho la atención sobre esta obra que también representa un caso de persecución con pretextos legales.
Los caídos en este año serán 51 periodistas asesinados. Kristian Uriel Zavala, periodista de Silao, fue la víctima más reciente en Silao, Guanajuato, autor del portal “El Sinaloense”, había incursionado en el periodismo digital y realizaba coberturas de información general, policiaca y de política, hecho importante, pero este tipo de hechos reales son ignorados por la presidente, empeñada en vender la idea de libertad de expresión imaginaria en México.
RAFAEL LEÓN, DE REPORTERO A ACUSADO TERRORISTA
Los hechos asombran por su violencia extrema en las acusaciones, al uso del poder judicial a modo, que castiga transmitir, exhibir o documentar un simple accidente vial.
El accidente que ha llamado la atención nacional por sus descomunales efectos y como prueba de lo que exponemos aquí, la persecución existe, el abuso del poder es evidente.
Un juez dictó prisión preventiva oficiosa al reportero vial Rafael León Segovia, “Lafita León”, como es conocido en Coatzacoalcos, Veracruz, bajo acusaciones de terrorismo, encubrimiento por favorecimiento y delitos contra instituciones de seguridad.
En el accidente participó la hija de una poderosa abogada Leticia Zurita Dávila, a quien describen como la “abogada con más poder en Veracruz”.
Los señalamientos advierten que la involucrada amenazó al reportero: “¡Te voy a hacer un desmadre, vas a ver!”, y la promesa se materializó con su detención bajo el cargo de terrorismo y delitos contra la seguridad pública.
Durante el accidente, el reportero informó de un accidente ocurrido con una motocicleta en que viajaba una mujer embarazada.
Algo causó la ira de la prepotente hija de la abogada, con el poder de hacer de una cobertura informativa un acto semejante al atentado de las Torres Gemelas, o de poner un autobomba en algún lugar, o agredir a policías con arma mortal, en un exceso de poder que asombra, pero el periodista fue detenido el 24 de diciembre, fecha significativa, y pasó la Nochebuena en la cárcel. Este exceso, cuya acción está haciéndose viral en las redes de todo México, está causando indignación en el gremio periodístico. Luis Cárdenas, de Mx, informó sobre el hecho, pero la nota apareció en el diario Reforma.
OTRO CASO EN MICHOACÁN, PERO LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN ES UN DERECHO SAGRADO, DICE CLAUDIA SHEINBAUM.
En Michoacán también se cuecen habas, una mujer fue detenida por “ataques al honor a través de medios cibernéticos”, la supuesta víctima es una servidora pública de Parangaricutiro, Michoacán, en que, según argumenta la Fiscalía de Michoacán, la mujer proporcionaba perfiles apócrifos en la red Facebook, y acusan a la dama de lo mencionado, así que un juez decidió ordenar su detención por el supuesto delito.
Es decir, en Michoacán se puede condenar a penas físicas y privación de la libertad por expresiones en las redes sociales. Esto es tan peligroso que coloca al delito como final de cualquier expresión ante un funcionario, aún de nivel municipal, y la pregunta que se hace Juan Ortiz Mx en la red X es: “¿Qué implica que el Estado use el aparato penal para proteger el honor de los funcionarios públicos?
Más aún en el contexto de la libertad de expresión que está siendo atacada”.
“En una semana dos casos, uno en Puebla (Rodolfo Ruiz) y el caso de Coatzacoalcos, Veracruz, de Rafael León”. Así es la nueva libertad de expresión, presidente Sheinbaum, por si lo sabía, para ello hicieron los jueces de acordeón y manipularon la toma del Poder Judicial, para darle a la persecución un disfraz de legalidad.
El debate ha quedado abierto.
Yo siento que el periodismo es perseguido en esta forma que pretexta un fondo de legalidad, pero encubre un atentado a silenciar la libertad de expresión y condena la crítica, rompe con los derechos constitucionales, es el nuevo mundo jurídico y de política de comunicación de la 4T morenista: por un lado un aparato oficialista en redes, medios y súbditos serviles, aceitado con millones de pesos en dádivas; por el otro, la represión.
¿Usted a quién le cree?
Sólo considere que la próxima víctima puede ser su caso, este era uno de los fines de su reforma judicial: no mejorar la justicia en México, sino la forma de cometer la injusticia.
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