Por Manuel Gutiérrez
El desabastecimiento, la mortalidad por falta de cuidados e higiene asolan al IMSS. Sus 277 hospitales en el país presentan un cuadro de insuficiencia de medicamentos, y adicionalmente el activismo del personal exasperado por las respuestas demagógicas del régimen de la 4T ha comenzado a tomar las calles en varias entidades del país para exigir soluciones.
Adicionalmente, el Sindicato Nacional de Trabajadores del Seguro Social, que dirige el servil Rafael Olivos, entregado a las políticas oficiales, se encuentra en cuestionamiento por la disidencia que encabeza un jubilado, Eduardo Vinicio Martínez, con el grupo “Recuperemos el Régimen de Jubilados y Pensionados”.
En la capital se realizó una megamarcha en que se exigen prestaciones, un incremento cercano al 7%, pero adicionalmente el abasto y la calidad necesaria que demandan los servicios de salud, que visitados en forma directa (¿Por qué hasta hoy?) reflejan tanto las visitas de Claudia Sheinbaum, que comenzó negando el problema y afirmando que Carlos Loret y otros críticos mentían, en tanto que Rocío Nahle convertía a Veracruz en un eco del problema nacional por sus actitudes y declaraciones inoportunas y erróneas en que descalifica al personal que fue llamado primero héroe de la lucha contra el COVID y hoy son personas indeseables que montan shows mediáticos.
Hoy incluso los organismos empresariales como la CANACO de Chihuahua, de Alejandro Lazarotto, demandan que sus aportaciones al instituto reflejen una atención y abasto de medicamentos de calidad.
Por su parte, la Presidenta se dio cuenta de su desinformación o su malicia al negar intencionalmente la realidad, en que encontró que la que miente es ella. Faltan los medicamentos, hay problemas con los proveedores, pasivos y soluciones que solo existen en la imaginación, pero esto no es nada nuevo; desde el gobierno del caudillo López Obrador se reportaron los mismos problemas, y el anterior Presidente descalificó a los grupos disidentes que exigían medicamentos, como familiares de niños con cáncer. Esta es una de tantas herencias del sexenio anterior que le dejaron a la señora Claudia Sheinbaum Pardo, que ha comenzado a ver que era insostenible su jactancia y sus descalificaciones.
Porque durante 8 años los medios, prestigiados periodistas y personal del IMSS comenzaron a declarar y mostrar las carencias, pero fueron ignorados y las partidas presupuestales subejercidas. Hoy tiene el gobierno federal quebrado cuando precisamente la demanda adquiere otras dimensiones al manifestarse en las calles como descontento popular y de los trabajadores, médicos y personal del instituto; los culpables se agotaron y no fuimos Dinamarca nunca.
Acusar a periodistas y enfermos que demandaban atención fue una constante de ser llamados golpistas, comentócratas, conservadores e incluso corruptos, pero los que manejan los millones del IMSS es el propio gobierno. Zoé Robledo apareció con datos que fundamentaron las críticas, porque nunca se mintió al respecto ni se atacó al gobierno sólo por calumniar.
Pero hoy hasta los especialistas en negocios y asuntos empresariales siguen la ruta de Laura Gutiérrez de señalar los problemas que se reflejan en los indicadores macroeconómicos.
Mario Maldonado, en Historias de NegoCeos, hace un relato desde 2019, cuando López Obrador emprende su desmantelamiento del sistema de distribución nacional de medicinas, tanto público como privado, al excluir grupos grandes de proveedores como Fármacos Especializados, DIMESA y MAYPO, acusados como acostumbraba el expresidente, sin pruebas más que sus insultos y sus descalificaciones.
Los grandes distribuidores finalmente retornaron a su función, pero todo el sistema de salud había caído en el caos. El Seguro Popular, timbre de orgullo del panismo, pasó a ser el INSABI, un engendro que nunca funcionó y puso a un antropólogo amigo personal al frente, Juan Antonio Ferrer, definitivamente desubicado pero leal, como le gustaba al caudillo.
Luego siguió la gestión dual de Hugo López-Gatell, el doctor Muerte, que con el caudillo manejaron con irresponsabilidad la epidemia del COVID, dejando 800 mil muertos hechos en México, pero Gatell fue premiado por su lealtad y enviado a la OMS como un representante “B” ya que hay otro titular, pero lo importante es que cobre y disfrute de canonjías de diplomático. Jorge Alcocer nunca renunció pese a ser el titular de la Secretaría de Salud, como un tipo de monigote.
Luego llegó la era de Birmex, que todavía sigue con su fracaso en la distribución. Desfilaron y cobraron Pedro Zenteno, el general Jens Pedro Lohmann e Iván Olmos. Llegó Claudia y puso a su cuate Carlos Ulloa como premio. La licitación fue tan mal hecha, tan exagerada por estos cercanos al poder, que la intención de compra consolidada era un robo en despoblado: había un sobreprecio demostrado de 13 mil millones de pesos. La 4T no se anda con pequeñeces.
Finalmente AMLO, ya en el cierre de su gobierno, anunció uno de sus grandes fracasos, una gran mentira insostenible para defender aunque sean morenistas recalcitrantes: la Megafarmacia, un bodegón costoso hasta lo indecible y vacío, incluso con ingreso obstruido por un socavón. Ridículamente sólo llegó a surtir números bajísimos de recetas.
Por dinero no paramos; el gobierno federal, antes de su shock financiero en que está inmerso, incrementó en este año un 14.3% el gasto para medicamentos, el dinero se destinó, se repartió, pero los medicamentos no llegaron.
Desde julio comenzaron a surgir en Ciudad Juárez, luego en Veracruz, Hidalgo, denuncias y quejas del personal del desabastecimiento de medicamentos, en que la acción sindical tomó las instalaciones de Siglo XXI, que tomó el SNTSS en lo que determinan quiénes serán sus integrantes gremiales.
Actualmente el debate prevalece entre los que sostienen que los años del neoliberalismo generaron mejor atención médica y no hubo los escandalosos casos de bebés muertos como tendencia en el IMSS actual con respecto al pasado.
Lo cierto es que muchos sienten que las quejas están orientadas a la privatización del servicio del Instituto. Pero el problema es que el IMSS incorporó grandes grupos sociales, campesinos, marginales, estudiantes, etc., para dotarlos del derecho a la salud, pero con los mismos recursos. La intención es buena sin duda, pero sin recursos a mayor población afiliada y exentos de la obligación de cotizar, se asegura que lo poco que tienen se reparta de una manera peor.
Un servicio como el IMSS no puede funcionar como paraguas del problema de la pobreza en el país, sin el riesgo de llegar a ser como es hoy, un ente comprometido con el fracaso, la insuficiencia y la inseguridad, porque los riesgos de infecciones son más altos que antes. Los servicios subrogados son muchas veces saturados de trabajo, como en las funciones de aseo en una institución que sirve las 24 horas, como es el caso de un hospital.
Centros de especialidad incluso se observan en notable desaseo, áreas públicas saturadas y campamentos provisionales de gente con pacientes internos, en una escenografía que hace ver al IMSS como un ente rebasado por la demanda social.
Si no se estructura, aunque siga siendo del Estado, no será autosuficiente para tener los recursos que demanda, a no ser que el gobierno federal asigne más recursos.
Simplemente observe estos datos publicados por Joaquín López-Dóriga en su columna En Privado: luego de advertir cómo se extraña el Seguro Popular creado por el Dr. Julio Frenk, pasa a dar datos duros procedentes del INEGI; más de 30 millones de mexicanos se quedaron sin acceso a la seguridad en salud pública, la cifra pasó de 21.1 millones sin servicio en la era del Seguro Popular a 50.4 millones, con los esfuerzos de la 4T lograron reducir esa cifra a 44.5 millones, pero es más del doble de carentes de servicios médicos.
Para quien ofreció un servicio de salud de primer mundo, así como la gasolina a 10 pesos entre sus múltiples promesas, quien dijo que se acabó la corrupción, el nepotismo y la mafia del poder, Andrés Manuel López Obrador, que en los hechos aplicó una política de odio al pueblo al que dijo amar, al negarles salud, seguridad, educación, certeza patrimonial y ahora hasta un proceso electoral independiente, no viciado por el concurso del Estado —una elección de Estado y manchada por el contubernio como en Sinaloa con el apoyo y financiamiento de los narcos, que intimidaron, desaparecieron o anularon a candidatos de otras corrientes que no fueran las de Morena—…
Que esto lo admita alguna vez Claudia S. Pardo es de dudarse. Cubrirá su sexenio de “llegamos todas”, de una sujeción patriarcal y una complicidad inexorable a cubrir y negar los errores que hicieron que el país viva hoy grandes problemas, como los que surgieron en una acumulación de errores y corrupción en el IMSS, convertido como otros institutos en botín de los ganadores para colocar a los amigos, y en el caso de la distribución de medicamentos, anularla de la peor forma posible.
Porque López Obrador nunca admitió errores, nunca reconoció haberse equivocado, y si algo está mal, es culpa del pasado. Lo del IMSS es sin duda herencia del neoliberalismo, que nunca llegó a los datos de catástrofe del sistema de salud que padecemos ahora, efectivamente superiores en todo lo dañino.
Hoy Zoé Robledo habla de escucha activa, “Piso por Piso”, y refleja las cifras de los críticos, porque no puede negarlas. Sí habla de los logros y del crecimiento del instituto, pero ¿por qué hasta ahora se determinó la urgencia de atender un problema que lleva 8 años agudizado, sin resolverse y sin que le importara a la presidencia de la república? La presidenta Sheinbaum Pardo reaccionó hasta que el asunto se volvió una crisis política y un rompimiento inevitable entre la narrativa mentirosa oficial y la realidad que viven los mexicanos.
Sí, en este tema como en educación, es evidente que sin proponérselo López Obrador propició un crecimiento del sector privado en la salud, y si no, miren al Doctor Simi. Su crecimiento exponencial y el de la medicina privada, a quienes puedan pagarla de alguna manera, evidencian que el sistema de salud nacional ya resulta insuficiente e incapaz de atender la demanda, aunque Zoé cite miles de recetas surtidas, pero sin pruebas —frase que tanto gusta en este gobierno de la dama— y datos del crecimiento de un instituto que está en serio predicamento, porque no puede continuar como lo manejaron, como lo descuidó el gobierno y bajo el relegamiento de la prioridad que representa la salud de las personas.
Y el problema es la falta de recursos, o se atreverán a cancelar gastos infructuosos en sus trenes inservibles, en su refinería y Pemex quebrado, o en las dádivas clientelares, por la sencilla razón de que deben devolver recursos que subejercieron durante 8 años en el IMSS Hoy tienen intenciones cuando ya no poseen los recursos… y falta ver si el SNTSS sigue dócil al gobierno como lo ha hecho a lo largo de su historia, sólo que ahora las prestaciones y los incrementos no tienen cómo darlos.
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