
Por Manuel Gutiérrez
Un general ruso escribió el sentir sobre el bombardeo ahora desde el Mar Caspio, en lugar de litorales del Mar Negro, en que lanzaron cerca de 60 misiles contra Ucrania, con el saludo: “Buuum feliz año” en tanto que en Ucrania cantaron “Gloria a Ucrania”.
El año 23 comenzó pleno de amenazas bélicas en diferentes partes del globo. Ucrania por su parte acreditó 40 drones y misiles derribados, para recibir el año, en tanto los que hicieron blanco causaron 4 muertos y 50 heridos…civiles. Así fue el día 311 peleando sin tregua en la región de Donbas donde nada se ha decidido todavía.
En el otro lado del mundo, mientras China tal vez de manera “Providencial” padece 250 mil infectados de Covid, este problema epidémico puede enfriar un poco los ímpetus bélicos de la naval china.
Ha habido un combate entre aviones J11 y F-18 Hornet, en que los pilotos se han acosado en su ballet mortal, pero sin apretar el gatillo, pero China mostro que sus aviones llegan a Taiwan y probablemente a Japón.
El año nuevo despertó con un anuncio que pone más difícil el panorama mundial, China através de videoconferencia por parte de Xi Ping, ratificó su alianza militar con Rusia y también económica por lo que la teoría de los bloques en conflicto, quedó ratificada. Otra vez democracias versus dictaduras, capitalismo y empresa privada versus socialismo marxista, aunque el caso de Rusia está alineado a un pragmatismo más bien de conquista, que de ideología.
En una reciente encuesta, los rusos actuales consideraron en un 37% que era lamentable haber dejado de ser un imperio como era la URSS y a la vez que consideraron positivo el hecho que Rusia rigiera bajo ese sistema el mundo.
Un 17% de la población si vivió la experiencia real del comunismo o socialismo en esa vía, recordó el hambre, el estado policiaco, y las aventuras bélicas que implicaba ese sistema y voto en contra.
Lo que resulta comprensible por el particularismo o nacionalismo ruso, es su deseo de sobresalir y o dominar a sus vecinos, con intolerancia absoluta a la existencia de otros bloques prioritarios en el escenario mundial.
Lo increíble es que las nuevas generaciones rusas no hayan aprendido nada de su sistema denunciado por Bulgakov,, Soljenitsin, Sajarov, y muchos pensadores e intelectos que cuestionaron el imperio de un sistema carcelario.
Como el vodka o el pescado frío naturales, así les sabe a las nuevas generaciones rusas el deseo de ser un país determinante de la suerte mundial, al margen del sistema o de los sacrificios personales, algo que se reflejó todo el tiempo, en el contacto occidental que tuvo Rusia, en que sobresalió siempre el sentimiento supra nacionalista. Y contra eso no hay vacuna y tampoco alianzas duraderas.
China por otra parte también quiere salir de un intento de capitalismo que le favoreció en el desarrollo industrial y comercial, así como una generación de millonarios reducida pero semejante a la de Rusia, más ciudades modernas, empresas trasnacionales y algo más de bienestar que crean precisamente un efecto de nueva clase media económica y social, con acceso a educación y que cuestiona las formas y decisiones de gobierno.
Realmente el impulso bélico puede refrenarse si se desea, pero lo peor es creer que funcionará y retribuirá con expansión territorial, de nuevos recursos naturales, de ciudades sometidas, y de un papel más relevante mundial.
El problema es que el pacifismo se aprende luego del sufrimiento bélico, pero cuando este falta, el redoble de tambores, las arengas inflamadas de preponderancia de un destino universal, de la grandeza del líder, son combustible interminable al camino de la violencia.
Rusia en tanto se plantea que la guerra podría continuar todo el 23 y tal vez más, lo mismo la necesidad de ayuda occidental. Moldavia se alinea con Ucrania igual que Letonia, pero Bielorusia pretende jugar en el bando de Putin.
El año terminó con aumento del riesgo de una escalada mayor y los tácticos estudian la conveniencia de usar armas nucleares de corto alcance.
Incluso se ha especulado con que Rusia lance una bomba a gran altura y provoque una explosión nuclear en casi el espacio exterior que rodea la tierra. La idea es que una explosión así provoque un impulso electro magnético, que anule las instalaciones eléctricas de Ucrania, probablemente de algunos países de Europa como efecto.
Rusia, aplicó un experimento de este tipo en los años 70 en Uzbekistan. El resultado pasmoso fue la anulación de redes eléctricas por miles de kilómetros, plantas generadoras de energía y en general de telefonía (actualmente la celular y la red terrestre) y de todo tipo de equipo de computo y de aparatos con mandos digitales, más el efecto en el clima.
Bush propuso al rey Fahd, de Arabia Saudita antes de la Tormenta del Desierto hacer una explosión de este tipo. Asombrado el Rey Fahd quedó en silencio y luego dijo “No”.
Bush reconsideró y lanzó su guerra contra Irak en que en realidad convencionalmente tenía grandes ventajas, como el F117 o B-2 de bombardeo furtivo, que nunca fueron detectados, y menos derribados, los B-1 y un surtido increíble de armas de todo tipo, sin resistencia alguna.
Las nuevas actualizaciones de los equipos sofisticados como los B-1 relacionados con la guerra nuclear en forma paradójica fueron para dotarlos de circuitos “antiguos” a prueba de un daño generado por EMP (Pulso electromagnético) y que sigan siendo operacionales. Lo más moderno entonces tiene dos sistemas lo digital y a la par un respaldo a la “antigua” ante esa eventualidad que es consecuencia de la posible guerra nuclear moderna.
A esto le llaman “Bomba Arco-Iris” porque no causa radiación (¿?) dicen, ni tampoco daños o el efecto de explosión en tierra con el huracán de calor y de poder explosivo que destruye todo a su paso, solo el impulso electro-magnético gigante y sin control.
Definitivamente esto debe de no aplicarse, porque el efecto en el medio ambiente fue devastador y Rusia lo supo con su experimento en su época de URSS, a costo de su colonia, por lo que acordaron en esos días no volver a provocar un EMP (en siglas en inglés) por ningún motivo, pero todo se les olvida.
Pero la idea la salido a la luz en los altos mandos de Rusia y de aplicarla en Ucrania. De modo sería un ataque nuclear para efectos reales alcanzando Europa y es mejor no suponer que pasaría entonces.
Ciertamente el general ruso, humorista fue sombrío cuando envió su deseo en el casco de un misil a Ucrania: “Buuumm Feliz Año” signo del año que principia, no debe extenderse ni apelar a la defensa nuclear porque regresaríamos a la era primitiva y se alteraría el medio ambiente por mucho tiempo.
Corea del Sur por su parte declaró estar preparada para responder a sus vecinos del Norte, si apelan a este recurso con represalias de este tipo. El calor bélico crece por todos lados alentado en la iniciativa ruso-china, con sus dictadores decididos y los aliados reaccionando.
Nada de Buuum, en ninguna parte, o este año será recordado como el que rompió con el calendario y generó una nueva era sobre un cementerio universal de personas, animales y flora y el final de la civilización como la conocemos, en un retorno a la barbarie, sin nada de electricidad, por lo menos.
El temor al efecto “Manhattan” de consecuencias de destrucción imprevistas, sigue latente en que estos experimentos se salgan de control y causen consecuencias mundiales, tan solo Corea del Norte hizo 7 pruebas nucleares en el año pasado, muchos disparos de misiles. Lo ven como solución y eso es muy grave, deseamos que se mantenga la cordura, pero no sabe nadie hasta donde llegarán.
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