
Por Manuel Gutiérrez
Sissi Emperatríz, esposa de Francisco José. Principios del siglo XX y final del XIX.
Una leyenda moderna, un fragmento de la historia del sacro imperio Austro-Húngaro, con varios países bajo su mandato y 60 millones de súbditos a los que había que garantizar, trabajo, alimento y salud, además de eventualmente la paz pese a las ambiciones que desembocaron en la primera guerra mundial.
En México como en el mundo Sissi fue inmortalizada por la novia de Alain Delon, uno de los actores más apuestos del siglo XX, la actriz Romy Schneider, una bella austriaca.
Y estas llegaron a todo el mundo hispano, para darle forma a un asunto histórico que terminó siendo leyenda. Todavía es fresca una nueva serie de Netflix, pero en Austria los expertos te advierten que le dan un discurso que nunca tuvo Sissi, ( feminismo-lucha social al estilo siglo XXI ) aunque no fue ajena a la situación de su época.
Por lo tanto lo más sano es buscar la Sissi histórica y la versión de Romy fue más de cuento de hadas que encantó al mundo, lo que hizo soñar a muchas jóvenes.
“Sissi” en 1955, y luego “Sissi emperatriz” 1956, y “El destino de Sissi” 1957, ahora bajo el poder de Disney, causaron un alto impacto en México el país de las quinceañeras. Aún las pasaban exitosamente a fines de la década de los sesentas.
El Palacio Imperial de Viena, resulta imponente, en el interior un tanto espartano, aunque elegante con una ineludible estatua ecuestre de Francisco José.
En ese mismo recinto viven los caballos blancos lipizanos, de origen hispano que fueron un regalo a los emperadores y que han tenido fama mundial, una raza especial (La fuga de los caballos blancos, de Disney) tanto por su pureza como el selecto espectáculo de doma clásica con jinetes con sombrero tricornio y plumas, botas altas de caballería, parecen Husares de caballeria y realizan una prestigiosa doma clásica, una joya de adiestramiento.
Pero no puedes ver todo.
Así que vayamos al interior del Palacio de Viena, a enfrentar la realidad de Sissi, que fue seleccionada por FJ (Francisco José) en lugar de su hermana mayor, Sissi acostumbrada a la libertad, a montar a caballo, no sentía presión alguna por su futuro, pero su hermana Elena, en cambio había sido elegida y preparada para asumir el cargo de emperatriz.
FJ conoció primero a lo inquieta Elizabeth, (Sissi) y eso marcó todo. Dijo “O me caso con ella, o con ninguna y me voy de monje” y punto.
Elena de momento sufrió un choque, pero el futuro le reservaba algo que no alcanzó nunca su hermana; la felicidad al casarse con un noble de menor jerarquía, con quien vivió en forma confortable, en tanto que Sissi acaparaba la atención mundial de entonces y lo sigue siendo todavía.
MODO DE VIDA. NADIE NECESITA UN PALACIO REALMENTE
La vida de Sissi cambió bruscamente porque se tuvo que adaptar a la corte austriaca, en ese momento y salvo Inglaterra y el Zar de Rusia, lo máximo en glamour.
Los austriacos no comprendieron su juventud, ni su ímpetu. La boda cumplió con todas las expectativas, pero entre su suegra, la corte, los chismes, y la distancia inevitable que supone la chamba de ser emperador, así como el tener que dar la cara al mundo, la distanciaron de Austria mientras el mundo la admiraba, en Austria era vista como brusca, temeraria e informal.
Sissi, nunca dejo de tener una cintura reducida unos 40 cms. ( a Audrey Hepbrun, le quedaría bien) su cabello nunca fue cortado y media más de un metro.
Su mañana era un té, un desayuno frugal, y dedicarse a prácticas físicas: Como gimnasta usaba anillo y barras asimétricas, abuelas de las actuales, además de una agotadora rutina de ejercicios físicos. Luego un baño de agua helada -no fría- una tina que de cobre que ahora todo mundo rechazaría y procedía a ser peinada u vestida para cumplir los compromisos oficiales.
La anorexia parece la rondaba, pero era elegante al extremo, siempre usaba abanico para disimular algún ángulo que no le gustara. Una dama inteligente que supo usar el poder sin intoxicarse, pero no se entregó a ello. Buscó ser feliz, de la mejor forma que pudo.
Sissi enfermó y se retiró por dos años a una isla tropical de Portugal. A su retorno, era otra, una dama segura de sí misma, capaz de imponer su voluntad a la corte, a su marido y en plenitud de belleza reinar en todo sentido, nada podía detenerla.
Un simil moderno, Lady Diana, aunque no tan ligera en cuanto a otras parejas. Sissi encontró la salida a su jaula en viajes frecuentes a Hungría, que convirtió en el país en que en forma directa evitaba errores de Francisco José con su persuasión, y a vez daba beneficios a la vida de todos los húngaros que acabaron amándola. En tanto en Austria, no era una reina ajustada al molde perfecto de Schonbrunn tenía su pegue, pero muchos detractores.
LOS APOSENTOS REALES
Al conocer el museo en que se refleja su habitación privada, como la de FJ, se descubre que el inmenso Palacio era ocupado por la corte, invitados, funcionarios y los servidores ya que los emperadores se limitaban a un reducido espacio.
Dos cuartos, eran el mundo de la emperatriz , la habitación con un sofá-cama, invento moderno en su época, que da risa en nuestra era, una recepción de buen gusto pero no deslumbrante,
Su gimnasio, el baño, la inevitable puerta secreta para recibir visitas de sigilo o salir sin ser vista un buen conjunto de vestidos de los cuales se conservan algunos que uso, para retratos al óleo. Por otro lado, FJ vivía como soldado al servicio del imperio, siempre usaba uniforme o etiqueta formal, dormía en un catre simple, empezaba a trabajar desde las 5 de la mañana, un pupitre pequeño de colegial, plumas y sello real eran su mecanismo de gobierno y estaba atado a ese lugar casi todo el día hasta oscurecer.
Inventó las audiencias al pueblo que podía solicitarlo e ingresaba previa cola, para tener de 3 a 4 minutos con el emperador. El quejoso perdía un minuto o dos en el protocolo de respeto, entonces le quedaba un minuto insuficiente para explicar su queja, cuando un ujier aparecía para mostrarle la salida, pero recibía un souvenir del emperador, -mismo caso que cuando invitaba a comer, y vaya que comía a velocidad de soldado en campaña, aunque era débil por los pasteles y postres, lo que ocasionaba que muchos invitados salieran de su mesa, sin alcanzar a llenar el tanque- porque el tiempo de la comida era basado en el emperador.
Un juego de pipas, libros, espadas y armas, parecen ser lo único divertido y esculturas de buen gusto, y pinturas en lo que era experto, así vivía el emperador. Alguien simple comentó porque la realeza hacía palacios en lugar de atender las necesidades del pueblo…
La respuesta fue abrumadora en obra pública: En arte, en edificios y avenidas de gran gusto, bronce, piedra. Puentes, fuentes, Teatros, Musica, Opera, Pintura, adornos, tranvías, lámparas públicas, esculturas, escuelas, bibliotecas, iglesias, altares, caminos, seguridad, comunicaciones, todo llevaba el sello real y a falta de aeropuertos, pues construían palacios, una bendición para artesanos, escultores, pintores de todo tipo, y muchos aspiraban a trabajar en Palacio. Era una política pública de empleo y una imagen política de grandeza en que todos competían.
Vestir una librea era tener sustento seguro, tal vez hasta comida real (que revendían los empleados a los nobles) así de “parásitos” eran esos nobles, -ya los quisiera en lugar de los fariseos populistas- que custodiaban un patrimonio que heredaban al sucesor, que engrandecían todo con alardes de calidad, buen gusto y que hoy todavía les acarrean divisas por el enorme flujo de turismo mundial, en números superlativos que se asombran ante el poder con grandeza.
Eran gobernantes honrados, por decirlo de alguna forma, ya que eran la familia custodia de los bienes que debían pasar y los malos servidores podían ser expuestos. FJ terminó su vida como emperador querido, que recorría las calles a pie, saludando a los súbditos, sin guardias.
TONOS NEGROS.
Sisí, soportaba enfermedades temporales, disgustos, contratiempos como todos los mortales incluso corregidos y aumentados por su elevado rango. Su hijo Rodolfo se suicidó con su esposa, en la llamada y misteriosa “Tragedia de Mayerling” en que se habla de suicidio, conspiración, asesinato.
A partir de entonces comenzó a vestir en negro. Después de esa tragedia, Sissi comenzó a hablar con frecuencia de la muerte, a ser nostálgica, un tanto deprimente, pero seguía cumpliendo sus deberes oficiales y siendo un símbolo viviente.
Su muerte fue absurda. Un anarquista italiano más cercano al fracaso, llamado Luigui Lucheni, esperaba matar a un noble, y la emperatriz, acompañada por su dama, cuando caminaba en Ginebra, Suiza acompañada sólo por su dama de asistencia, a visitar la biblioteca.
La agresión se produjo el 10 de septiembre de 1898, en un aparente choque accidental. Sissi usaba su identidad de condesa, así que carecía de seguridad. El anarquista le clavó una lima para modelar uñas.
Luego del susto, la dama de compañía asustada por el incidente, pero más por conservar las formas y el decoro, y dado que la sangre no era visible, la hizo regresar al hotel. Por dentro había hemorragia interna, y la sangre externa se contuvo en el exterior del vestido. En lo que llamaron al doctor, se produjo su muerte, dado la punción tocó el corazón.
El acta forense, así como el certificado de defunción son precisos y entendibles pese a estar en italiano. Los tienen a la vista en Viena.
El emperador, al saberlo sólo dijo “Dios, no saben cuánto amaba a esa mujer” su habitación masculina quedó decorada de pinturas ideales de Sissi. No era joven ya murió a los 70 años. Sus objetos personales, recuerdos, todo está ahí bien montado como museo entretenido que te toma mínimo dos horas recorrer.
Un detalle de su agudo sentido del manejo de la situación, agenció que FJ tuviera una “amiga” una actriz vienesa Katharina Schratt, del agrado en el escenario para ambos, que llegó al palacio por gestiones de Sissi para que no sintiera sus ausencias de giras en Hungría y viajes. FJ la aceptó y le cedieron una suite en el Palacio, lo bastante cerca para ser llamada en las noches o en ratos libres.
Sissi, fue leyenda sin duda, pero también estuvo a la altura de la historia como estadista. Hoy Viena rebosa de su recuerdo, de su nombre y de su fama que rebasa a la herencia del propio emperador Francisco José visible en varios países.
No supo que era inmortal, antes de ser llamada por el Creador, y hoy Viena saca muchos beneficios de su nombre, todavía la revista europea Vanity Fair, le ha dedicado extenso artículo y sigue siendo estrella mundial, no fue del todo feliz, descubrió que los castillos inmensos son más ornato nacional, que un hogar simple. Fue reflejo una época y otra realidad para juzgarla en su tiempo y una belleza admirable, mira que ser de la realeza, es de verdad complicado.
Por la noche, FJ presentaba a Sissi si petición de audiencia privada. De ser aceptado era recibido para tomar un té. Y posteriormente –salvo raras ocasiones, pero suficientes para pro-crear hijos- dedicarse a este tema de estado. La vida en la bella época se repetía aunque entre la modernidad y la electricidad, los nuevos inventos, las ideas socialistas y anarquistas, y los vientos de guerra, comenzaban a presagiar la primera guerra mundial.
A Sissi se le vincula con el conde húngaro, el hombre más bien parecido de toda Europa entonces,héroe nacional que supo sacar provecho para su país de su amistad con Sissi, el Conde Gyulia Andrassy, por quién mucho de la belleza de Buda y Pest se logró. El bienestar, el progreso y la libertad llegaron a Hungría más favorecida que el lado austro-alemán. Sissi acaba podía montar su caballo libremente, e incluso odiaba ser notada, viajaba en un vagón privado de tren que se anexaba al ferrocarril oficial de la época como Duquesa o Condena, pero nunca como emperatriz.
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